Mi verso favorito: Escribir es nacer de Luis cernuda

...desde el polvo
me atrevo a
murmurar
tristes
palabras.
Escribir es
nacer,
dejar la
cristalina
morada de
inocencia
donde ya no
estoy.
Mi verso tiene formas
maternales,
es nube sobre el
mar
y una gota de l
luvia,

es niño que en la arena se entretiene

con las espumas y las caracolas.

Un saludo para todos los lectores, si ya seguías esta historia, lamento no haber escrito más y dejar la historia a la deriva, y si eres nuevo espera el nuevo giro de mi historia, traerá nuevas sorpresas, personajes nuevos, tramas nuevas y una nueva forma de dejarte fijo en la pantalla por mucho tiempo. Proximamente publicaré los primeros capítulos nuevamente (sí, los mismos) pero quiero volver a retomar la historia de cero para cambiar algunas cosas, no muchas. Espero que sean pacientes y les guste esta nueva historia que me complace tanto compartir con ustedes.

Espero que me hayan perdonado y que sigan la historia tanto como yo. Dentro de unas semanas cambiaré la dirección de la página conforme a como decida llamar a este libro.

¡Nos leemos pronto!

lunes, 18 de enero de 2010

Amenazas

Capitulo 20

Desperté al día siguiente a las once de la mañana, aun pensaba en los recuerdos que tenía en mi mente, parecían un sueño, revisé mi calendario y era el 1 de Noviembre, el día de los Santos. Busqué en mi mesita cosas que me ayudaran a cerciorarme de que no estuve soñando, tomé el diario que me había regalado Sami, y me miré en el espejo, aun tenía puesto el collar que me había dado Cris, el reflejo del espejo esbozó una ancha sonrisa, no podía encontrarme más feliz que ahora.

Que mejor forma de recordarlo que comenzar mi nuevo diario con mi cumpleaños, lo abrí y comencé a escribir cada recuerdo, palabra y sentimiento que había vivido ayer, jamás querría olvidarlos. Cuando terminé hice algunos bosquejos de la llave que tenía en mi notebook, y algunos detalles que me llamaban la atención de mi cofre.

Se oía un gruñido cerca de mí, era mi estomago, tenía hambre. Bajé sonriente a la cocina donde estaría Yess, pero en vez de eso había una nota en la mesa que decía: Buenos días cielo, salí de compras con Verónica y Melisa, llegaré más tarde, preparé comida, solo caliéntala.

Tomé mi comida y la calenté lo más rápido que pude para comer lo más pronto posible, me atraganté al tercer bocado y mastiqué más lento, cuando terminé limpié los platos sucios y un poco la cocina.

Quería darme un buen baño caliente antes de salir, era muy relajante, quería visitar a Sami un rato pero me marearía con tantas preguntas que me haría sobre lo de ayer, y si no iba ella vendría.

Me vestí y bajé a ver un poco de televisión, y escuché un ruidito, estaba encendida, tal vez Yess había llegado.

- Hola mamá.

- Hola hijita –saludó Sami que se levantó del silla.

- No me vas a dejar en paz hasta que yo te cuente.

- Estas en lo correcto –entrecerró los ojos- No me hagas esto, el no me quiso contar nada, y si no me dices tu esto sería una traición.

- Bueno, ya esta… -le hablé todo sobre lo que pasó cuando fui a dar un paseo por el colegio.

- Entonces… mi mejor amiga es novia de mi hermano… ¡Genial!

- ¿No estás molesta?

- ¡Para nada! ¡Todo lo contrario! Ese chico si que se tardó… -masculló lo último al final.

- Creo que no entendí lo último.

- Era muy obvio ¿no? Solo que mi hermano es un cobarde y tú no te dabas cuenta de nada.

- Y… no me digas que Lucas sabe.

- Si lo sabe, ¿Por qué crees que molesta tanto a Cris?

- Ah, entonces por eso era tan molesto.

- Siempre lo ha sido.

- Claro, es un bobo –ambas reímos un buen rato.

- ¿Y no va a cambiar nada?

- Por supuesto que no, siempre serás mi amiga.

- Pero… ¿Tu si lo quieres?

- Si ¿Qué pregunta es esa?

- Es que es mi hermano, y no quiero que salga lastimado en todo esto, ni tu, ni yo –puso una carita tan triste que le partía el corazón a cualquiera.

- Nada va a cambiar. Te lo prometo.

- ¡Así se habla!

Hablamos un buen rato mientras mi amiga veía un canal de moda que estaba en la tele. Se paró de golpe y me abrazó.

- ¡Se me había olvidado! Tengo una tarea que hacer hoy.

- ¿Cuál?

- Llevar a mi hermanito de compras ¿Me lo prestas?

- Creo que esa pregunta se la debes hacer a él.

- ¡Sí! ¡Gracias! ¡Le diré que tu dijiste que si!

- Espera un momento, yo no dije…

- ¡Adiós! ¡Nos veremos! –desapareció antes de que pudiera decir otra palabra más.

Me quedé viendo las caricaturas en la tele un rato mientras me preparé palomitas de maíz, al minuto sonó mi celular.

- ¿Diga?

- ¿Cómo me pudiste dejar que me hicieran semejante tortura? –era Cristian.

- ¡Cris!

- Eres mi novia y dejas que mi propia gemela me maltrate –añadió con tristeza.

- Ella fue la que dijo eso, no yo.

- No me va a dejar en paz.

- Lo dudo mucho.

- No voy a poder estar contigo hoy, a menos que la complazca y me vista como a un payaso.

- A si es Sam.

- Ni me lo digas, ya tengo 17 años conociéndola ¡Tengo que colgar! ¡Ya viene en camino! ¡Adiós! ¡Te quiero!

Antes de que pudiera decir algo escuché una exclamación de Sam en el teléfono, estaba en problemas, me causó mucha gracia eso, al parecer el no disfrutaba ir de compras con Sam al igual que yo, nosotras teníamos los mismos gustos, así que no había problema, pero Sam siempre obligaba a Cris a usar lo que ella quiera.

Me senté en el sofá a ver los dibujos animados, que bajo había caído, no tenía nada interesante que ver, a la media hora sonó el timbre de mi casa, apagué la tele y caminé hacia la sala para abrir la puerta.

- Hola –saludó Cris algo apenado.

- ¿No estabas con Sam?

- Me escapé un rato, era insoportable ¿Quieres salir un rato?

- Claro, aunque Sam te va a buscar hasta el fin del mundo. –el rió de mala gana.

- Exacto, me va a buscar hasta el fin del mundo, pero no me va a encontrar donde vamos a ir.

- ¿A dónde?

- Ya te explico, ¿Puedo pasar?

- Si, adelante.

Entró en la estancia y me tomó de la mano mientras desaparecíamos de mi casa. Abrí los ojos y estábamos en el claro, que refugiaba de luz por todos lados, tan hermoso, como siempre.

- Jamás va a llegar aquí –sonreí ante la idea.

- Me parece perfecto.

- ¿Quieres jugar?

- ¿A qué?

- ¡Cuenta hasta veinte! –me volteé a correr antes de ver si el había comenzado el juego, aunque soltó una carcajada, era más que seguro que empezó a contar.

Mientras corría para esconderme encontré el lugar perfecto, al otro lado del lago, cerca de un gran árbol, esperé a escuchar sus pasos, pero no sonaron, traté de no respirar muy rápido para que no me escuchara. Asomé mi cabeza un poco y no lo vi, salí de mi escondite y empecé a correr otra vez, y me comenzaron a caer unas gotas en la cara, estaba empezando a llover.

Cuando ya había llegado al otro lado del lago, me había jalado por el brazo hacia el.

- ¡No te vi! ¡Es trampa! ¡Me puedes escuchar fácilmente!

- Me gusta jugar fuera de las reglas –me sonrió. Aunque el cielo ya estaba oscureciendo por la lluvia, con esa sonrisa era suficientemente cálida para mí.

- Está lloviendo –voltee hacia arriba y más gotas me cayeron en el rostro, las limpió con su mano y me miró.

- ¿Acaso eso te molesta?

- No –por extraño que resultara no me disgustaba enfermarme por la lluvia solo por estar allí con él.

- A mí tampoco.

Se acercó su rostro para besarme, pero sonó mi celular en ese momento. El no se separó de mi, solo dejó su rostro cerca del mío, tocando su nariz con la mía.

- ¿Hola?

- ¡Christine Brians! ¡Tengo un localizador de llamadas y se donde están! –Sam gritaba molesta.

- ¿De qué estás hablando? –traté de aparentar no saber nada.

- ¡Se que él está allí contigo! Si no viene al centro comercial, iré yo a donde están ustedes –Cristian se rió al escuchar su amenaza, tomó mi teléfono.

- No la molestes por eso, ya voy para allá –le contesto y colgó la llamada de golpe- Parece que no me va a dejar en paz.

- Se va a vengar si no vas para allá.

- Que insoportable es. –solté una carcajada y sonrió- Mejor te dejo en tu casa.

Aparecimos en mi sala y el suspiró, me disgustaba la idea de que ya se fuera pero si no lo hacía, Sam iba a venir a buscarlo por la fuerza.

- Debí apagar el teléfono.

- Ja, ja, ja. No importa, te veo mañana, tal vez mi gemela malvada no me deje salir hoy.

- Eso parece.

- Adiós, te amo –tocó sus labios con los míos.

- También te amo, mejor ve antes de que mi mejor amiga mate a mi novio.

- Eso no lo dudes –carcajeó y desapareció de la estancia.

Tomé ropa seca y me cambié, estaba de lo más aburrida, ¡Había pasado poco tiempo estando con Cris! ¡Primera vez que Sami me estaba frustrando tanto! Di una patadita en el suelo en señal de reproche.

- ¡Es tan injusta! –exclamé.

- ¿Quién es injusta? –preguntó Yess que entraba a la casa en ese momento.

- ¡Sami!

- ¿Por qué? –me preguntó y suspiré.

- Ya sabes la mitad del cuento ¿Verdad?

- Si, lo se, y me di cuenta ayer –me guiñó un ojo como complicidad.

- ¿Nos estabas espiando?

- No, solo escuché a Sami hablando en la sala.

- ¡Mamá!

- ¿Qué?

- Eso no se hace.

- No fue mi intención, solo escuche por accidente.

- Sí, claro… -murmuré.

- ¿Y qué tanto tiene que ver tu amiga con Cris?

- ¡Que lo tiene raptado para ir de compras! –mi madre sonrió.

- Mala suerte cielo, tal vez otro día.

- Cuando no me rapte también a mi…

- No te molestes tanto, lo verás otro día, aunque me agrada mucho ese chico.

- ¿Sí?

- Claro, es muy cortes, y guapo –me guiñó un ojo.

- ¿Has hablado con él?

- Solo un par de veces…

- ¿Sobre qué? –subí una ceja.

- Sobre ti claro, le preocupabas antes, te quiere mucho. Aunque me disgusta un poco.

- ¿Por qué?

- Porque eso significa que ya eres una damita, y estoy envejeciendo.

- No digas eso, tampoco eres una anciana.

- Sí, pero ahora tengo que soportar a un yerno.

- ¡Hey!

- No lo tomes a mal, pero me hace sentir más arrugada.

- ¡Claro que no! Sigues igual de bonita

- Lo heredaste de mi claro.

Ambas reíamos del giro que había dado nuestra conversación, pasamos un buen rato juntas hablando y riendo.

Yess y yo duramos horas viendo televisión, hasta que ella dijo que tenía que hacer un trabajo antes de acostarse, yo subí a mi cuarto a escribir en mi diario el día de hoy, me agradaba la idea de dejar por escrito mi vida, solo que no en manos equivocadas. Cuando terminé comencé a dibujar en mi laptod algunos bosquejos de cosas que había visto en Halloween, me había gustado una de las últimas casas, su fachada era de color gris y era inmensa, cada detalle, cada columna estaban finamente tallados, tenían la decoración del día de brujas, aunque en la oscuridad era tenebrosa.

Terminé de dibujar y me dormí pensando en aquella casa, parecía habitada, porque recordaba haber visto una silueta entre las cortinas de una de las ventanas, no se veía mucho, ya que no estaba iluminada. Olvidé aquella mansión tenebrosa y pude conciliar mejor el sueño, pensando en todo lo que hice hoy, y como siempre aparecía aquel gracioso cosquilleo cuando pensé en la misma persona que lo causaba, Cris…

El domingo fue uno de los más aburridos de mi vida, me levanté justo a tiempo para salir con mi madre a la iglesia, el resto de la tarde y la noche solo vi televisión y hice mis deberes, casi me muero del aburrimiento, si eso era posible.

Todo resultaba de lo más tranquilo en la noche, solo que no podía dormir bien, tal vez por comer azúcar antes de dormir o las ansias de ir a clases mañana, no, era más que seguro la primera opción, lo Lunes en la escuela eran terribles, si no fuera por la presencia de mis amigos ya hubiera enloquecido. Me había comenzado a dar un poco de sueño y traté de cerrar mis ojos para poder dormir.

Al levantarme la mañana siguiente solo percibí ese extraño recuerdo que tenía cuando soñaba algo, pero no lo memoricé mucho, solo vi unas escaleras y un dolor agudo en la cabeza, todo estaba oscuro después de eso.

El día seguía oscuro, era señal de que seguiría lloviendo mucho, así que antes de ir a la escuela me preparé para una tormenta segura, me abrigué lo mejor posible para el frio que haría, y Yess se ofreció para llevarme a clases.

Sami, Cris y Lucas me esperaban en la entrada del colegio, el ultimo soltó una risotada en cuanto me vio, Sam también se unió a sus risas, yo solo bajé la mirada, sabía que la razón de tantas risas era Cris, y yo por supuesto.

- ¿Y te divertiste el fin de semana? –preguntó Lucas aun carcajeando.

- No mucho.

- ¡Si eso ya me lo dijeron!

- ¡Sam!

- ¡No fue mi culpa! ¡El estaba buscando a Cris y yo también!

Entrabamos a la escuela con la mayor pereza posible, Lucas se moría de las risas cada vez que lo miraba, Cris solo sonreía de vez en cuando y le daba manotazos en la cabeza al payaso insoportable, aunque aun así no se callaba, y Sam me contó todo sobre la fiesta del Día de Brujas de la escuela, según lo que había escuchado, este año estuvo aceptable.

Le día mis deberes al profesor para solo recibir más cuando todos terminaran, no nos iban a dejar en paz, son tan insoportables, después de copiar la tarea –o mejor dicho el testamento- que nos dejó la profesora de biología fuimos todos a la cafetería para almorzar pizza, ese día no estaba tan mal, por lo menos la comida no. Tuvimos otro tiempo libre ya que mi profesora de Música no había venido, me alegré solo un poco, ya que era mi materia favorita.

Fuimos al gimnasio a ver a las porristas practicar, solo porque estaba la mascota del equipo, el halcón era muy gracioso, hacia piruetas y saltos para que aplaudiéramos, pero una chica con uniforme de porrista, Regina tenía que ser, lo corrió de la cancha.

Las porristas empezaron a hacer piruetas y pasos sincronizados, eran geniales, pero ya estaban aburriendo un poco, Lucas estaba bostezando bastante para irritar a las porristas, y lo había logrado ya que Regina lanzaba de vez en cuando miradas hostiles en nuestra dirección.

- ¿Saben qué? –comenzó a decir Lucas mientras se acostaba en una de las gradas- Ya me aburrí, vamos a poner más divertido esto… Miren hacia donde esta Regina

Todos miramos a la chica rubia que regañaba a las demás chicas, tenía un charco de agua cerca de ella, y se comenzó a mover poco a poco en su dirección, al parecer nadie se dio cuenta, solo nosotros claro, cuando la chica volteó para iniciar un nuevo baile se resbaló con el agua del piso y cayó sentada en el piso.

Los chicos estallaron en risas, en especial Cris y Lucas, nadie odiaban a Regina mas que ellos, mis pulmones de vez en cuando se quejaban por todo el aire que gastaba soltando las fuertes carcajadas que salían de mi en ese momento.

La capitana del equipo de porristas se levantó a tumbos, tratando de recobrar la compostura, hasta las chicas del equipo se habían burlado de ella.

- ¡Cállense! –chirrió molesta, y nosotros aprovechamos esa distracción para salir corriendo.

- Buen chiste –le dije a Lucas cuando llegamos a los casilleros, busqué mi celular en mi bolsillo y no lo encontraba.

- ¡Oh no! ¡Perdí mi teléfono!

- Seguro se te cayó en la cancha –me aseguró Sam.

- O cerca de allí –dijo Lucas.

- Prefiero comenzarlo a buscar fuera de ese tormento con pompones.

- Yo te acompaño.

- Cris y yo vamos a buscarlo en la cancha, a ver si se resbalan las porristas cuando hagan una pirámide –me guiñó un ojo antes de salir por el otro pasillo con Cris.

- Vamos.

Miraba el suelo por todos lados cerca de Sam buscando mi celular, que mala suerte. Busqué por la entrada de unos de los pasillos, estaba menos iluminado que antes y sentí que alguien me jaló hacia atrás cuando me iba.

- Christine Brians –dijo Regina quien estaba cerca de mí.

- Hola, mucho gusto Regina –le tendí una mano en son de amabilidad.

- No puedo decir lo mismo –cruzó de brazos y me di cuenta que tenía una cosa plateada en las manos.

- ¡Mi teléfono! Gracias por encontrarlo.

- Cuida mas tus cosas, no querrás que alguien encuentre lo que no he deseado por ti.

- ¿A qué te refieres? –dije mientras tomé mi teléfono y lo guardé en lo más seguro del bolsillo de mi chaqueta.

- Sé que solo te he producido antipatía desde que llegaste, lo he notado por tu falta de educación gastándome malas bromas.

- ¿De qué hablas? Yo no te…

- No finjas inocencia, si te he causado antipatía, es lo más normal que tú también me demuestres lo mismo, solo te daré un consejo: Aléjate de mí, no sabes que estás haciendo.

- ¿Pero que te sucede? ¡Yo no te hecho nada!

- Espero que no olvides lo que te acabo de decir, yo no repito dos veces lo que digo, que te quede bien claro –me miró con la peor expresión que pude ver a alguien en sus ojos, de odio, parecían de serpiente, me estremecí.

- Oye no sé quién te crees pero… -salió del pasillo y me dejó hablando sola.

- ¡Christie! ¿Lo hallaste? –era la voz de Sam desde el otro pasillo.

- Eso creo… -murmuré antes de que llegara mi amiga.

Nos sentamos en una banca del colegio y le conté la conversación –si es que se puede llamar así- con Regina, y la amenaza que me dio. A los minutos llegaron Lucas y Cris y les narre lo ocurrido.

- No habla en serio, ella no le hace daño a una mosca con tal de no partirse una uña –farfulló Cris que se sentó a mi lado.

Estaba de lo más aburrida, el día estaba horrible para salir afuera, y no teníamos que hacer, se me ocurrió una pequeña idea en mi cabeza.

- ¿Saben qué? Creo que voy a dar una vuelta a ver si encuentro a la profesora de música.

- Yo voy contigo –dijo Sam cuando yo me pare.

- Ya vuelvo, no hace falta que te pares.

Salí corriendo al salón de música y casi me resbalo con los pasillos encerados, era mejor camina, aunque mi punto era llegar al salón de música, me lo propuse casi involuntariamente, los pasillos estaban solos, y algo oscuros, tal vez era algún problema por la lluvia, aunque sería muy extraño eso.

A la mitad del pasillo escuché pasos y me detuve, oí los chirridos de unos zapatos y giré hacia atrás, no había nadie, ignoré eso y seguí caminando. Subí las primeras escaleras y cuando ya estaba llegando, escuché un susurró entre el viento que me helo la sangre y me puso los pelos de punta:

- Te matare Christine, te juro que lo haré…

Alguien me agarró por detrás y no pude ver nada, todo había oscurecido, y me acordé de aquel sueño que había tenido, cerré los ojos esperando el golpe, y así fue, caí hasta el último escalón y golpee contra una pared, escuché algunos pasos que iban y venían, vi a una silueta en frente de mi antes de caer inconsciente, me dolía todo el cuerpo, quisiera que solo hubiera pasado el dolor como en mi sueño, solo que este no se iría, era real…

Haloww bloggers! como han estado? ando super inspiradita ultimamente gracias a unas canciones que escuxe! Ya casi hay 1000 visitas!!! genial!! Espero que les guste este cap! y comenten a ver que tal?

xoxo mari R

sábado, 16 de enero de 2010

Feliz cumpleaños

Capitulo 19.

La cena siguió un tiempo en silencio, mientras pensaba en tantas cosas, ya me estaba enredando todas las pistas que había recopilado hoy, estaba llena de algunas otras dudas pero no supe cómo resolverlas, hasta entonces solo quería hablar con mi madre.

- Mamá, quería preguntarte algo… ya sé cómo se conocieron papá y tu, pero… ¿Por qué no me habías contado tú la verdad?

- No quería lastimarte, aunque creo que no funcionó mucho.

- Sí, pero lo hubiera entendido mejor.

- Lo sé… Igualmente ahora que ya sabes, solo queda averiguar lo que mi padre nos dejó, aunque quisiera averiguar todo sobre la casa que teníamos en Italia, creo que es un buen comienzo.

- Me parece muy buena idea, mañana trataré de contactar al Sr. Hockwood –suspiró- tengo un poco de tiempo sin hablar con él, ahora veremos…

- Gracias mamá. Será mejor que me vaya a dormir, creo que Verónica no me va a dejar en paz mañana.

- Eso lo veremos –ambas reímos- Que descanses, cielo.

- Igual tu, buenas noches.

Entré a mi habitación para cambiarme y dormir un rato, antes de dormir dibujé en mi blog de notas algunas cosas, estaban escritas las frases de mi padre, mis sueños, las pistas, unos dibujos y algunas frases que había compuesto hace tiempo.

Dejé el libro de notas a un lado para irme a dormir, ya tenía sueño, mañana seguro sería un día bastante largo, sobre todo con las preguntas de Verónica. Solo quería descansar un buen rato, y lo logré, me dormí antes de lo que pensaba…

Al despertar solo oí los pasos de Yess hacia mi habitación, entró de golpe en mi cuarto cantando:

- ¡Feliz cumpleaños Christine! –tenía una bandeja con el desayuno, la dejó a un lado mientras se sentaba en mi cama y me abrazaba- Te traje el desayuno en la cama, y un poco de chocolate para despertarte con ánimo, me cerciore de que esta vez puedas disfrutarlo como quieras.

- Gracias, mamá. –dije aun con flojera, ¡No me acordaba de mi cumpleaños! Aunque me conmovió que Yess me hubiera dado el desayuno a la cama- Te quiero mucho, madre.

- Yo también te quiero, cielo. Te tengo una sorpresa –primero come mientras te la traigo.

- Claro –hablé con la boca ahora llena de mi primer bocado de comida.

Terminé son ningún reproche el desayuno, ya que estaba delicioso, sin contar que pude disfrutar mi chocolate caliente con tranquilidad, recordaba la vez pasada, cuando me cayó en la cabeza y el otro lo escupí por el regalo de Scott, reí un rato gracias a mi torpeza. Yess volvió a mi cuarto con una caja envuelta de color rosa.

- ¡Feliz cumpleaños! Otra vez –me la puso en mi regazo.

- Gracias –la abrí y era una nueva laptod, solo que esta era una Notebook, ahora podía hacer mis bosquejos en ella- ¡Esta genial! ¡Gracias mamá! –la abracé un buen rato.

- Creo que deberías arreglarte para bajar.

- ¿Hoy me puedes llevar? Por favor ¿Si?

- Eso quisiera, pero creo que ya tienes otros planes hoy, te están esperando abajo. –salió de mi cuarto para dejar que me asee.

Era mi cumpleaños, pero aun así no o veía como algo fuera de lo común, solo cumplí 17, arrugué la cara al recordar la fiesta que Sam me haría, no me consideraba una persona muy agitada. Solo me coloqué una camisa rosada con estrellas de color negro por todos lados, tenía un ligero escote en los hombros, con unos jeans de color negro, me gustaba mucho esa combinación. Bajé a la sala y esperé ver a Sami y a Cris allí, pero en su lugar estaba Scott, me estaba comenzando a intimidar que se apareciera todo el tiempo cuando yo pensara en el, aunque no me molestaba, algunas veces me gradaba.

- Feliz cumpleaños. –se levantó y caminó a mi lado, tenía un paquete en su mano derecha, y lo dejó en la mía- Lo escogí especialmente para ti.

- Gracias –lo abrí y adentro había una pulsera de plata, con un dije en forma de estrella de color dorado, era sencilla, pero muy bonita, me fascinaba mucho- .Es preciosa, creo que me la voy a colocar ahora mismo.

- Cuando la vi supe que era para ti, me recuerda mucho como eres, ya sabes… -se sonrojó un poco, ¿Cómo alguien podía ser tan dulce?- especial claro.

- Creo que deberíamos ir a la escuela, vamos tarde –estaba ruborizándome. El se limitó a sonreír.

- Claro.

Scott me abrió la puerta para que pudiera salir primero, camino a la escuela conversamos un buen rato sobre las decoraciones de Halloween, algunos vecinos colocaban velas y calabazas, otros fantasmas, arañas o calderos, me gustaban varios que ya habíamos visto.

- Me imagino que te vas a disfrazar de bruja hoy ¿no? –me guiñó un ojo.

- ¡Tú también! ¿Cómo sabes que me iba a disfrazar de eso?

- Es algo obvio ¿no crees?, pero nunca pensé que hablabas en serio, solo lo decía en juego –reímos un rato.

- Lo siento por no poder practicar magia contigo, es que tuve un inconveniente con mi memoria, me acordé de algunas cosas…

- No hay problema, Verónica ya me lo dijo.

- Que informado estás.

- Por supuesto, ¿Crees que solo por qué una brujita no me contara lo que pasó, no me iba a enterar?

- Lo siento.

- No hay problema.

Apenas llegamos a la escuela vi una figura casi de mi estatura corriendo en mi dirección, lo último que vi fue una melena castaña impactando conmigo.

- ¡Feliz cumpleaños! ¡Ábrelo! –Sami me entregó una caja rectangular, era un diario de color gris oscuro, tenía detalles y líneas entrelazadas de diferentes colores, en especial morado, en la esquina inferior derecha decía Christine Brians.

- ¡Este fantástico! ¡Gracias!

- No hay de qué, iba a esperarte afuera de tu casa pero ¡alguien se me adelantó! –fulminó con la mirada a Scott.

- Solo quería felicitarla temprano, no me culpes por eso.

- ¡Pero es injusto! ¡Se supone que yo la felicitaba primero! ¡Es trampa! ¡Te adelantaste! –Sam hizo puchero y pataleó dos veces en son de reproche.

- Te quiero tonta, no lo olvides, eres solo la tercera.

- También te quiero Christine.

Antes de poder responderle alguien me saltó por detrás y me taparon los ojos con la manos.

- ¿Por qué pretenden dejarme ciega justamente hoy?

- ¡No vuelvo a tratar sorprenderte el día de tu cumpleaños! –era la voz de Lucas.

- Está bien, lo siento payaso.

- Así me gusta, mejor sonríe y no pongas caras largas.

- ¿Por qué no debo?

- Porque eso arruga, a menos que quieras tener veinte años y aparentar tener como ochenta.

- ¡Lucas! ¡Qué consuelo me dejas!

- Lo sé.

Reímos mientras entramos a clase, no estaba Cris en el salón, que raro, Damián se unió a saludarme y también desearme feliz cumpleaños. La primera hora no fue tan aburrida, ya que copiábamos los apuntes mientras reíamos con los chistes de Damián y Lucas, que solo decían incoherencias que resultaban de lo más chistosas, casi a la mitad de la clase llegó Cristian.

- Buenos días, siento la tardanza –se disculpó con el profesor de matemáticas.

- Si, ya veo que llegó tarde Sr. Wittcher, tome asiento y siga copiando –le espetó el profesor.

Tomó asiento en una esquina del salón, tenía el cabello algo alborotado por el viento, y unas pequeñas ojeras debajo de sus ojos. Miró en mi dirección y compuso una sonrisa radiante, me quedé sin aliento mientras me ruboricé, me sentía algo boba al notar como la sangre se iba a mis mejillas coloradas, el solo poso una mano sobre su cabello y siguió copiando.

- Creo que me perdí –le susurré a Sami, escuché una risa al otro lado del salón.

- Descuida no ha copiado mucho, solo deja unas líneas.

Tratar de copiar con el profesor de matemática era todo un desafío, decía nuevos conceptos y borraba los anteriores, todos salíamos con las manos adoloridas de su clase.

Las demás clases resultaron monótonas, excepto Literatura, Verónica me felicitó y habló unos minutos con nosotros antes de terminar su clase, se despidió cuando sonó el timbre del almuerzo. Buscamos asiento, iba a buscar mi comida cuando Scott llegó con dos bandejas y se sentó a mi lado, Sam resopló molesta, ya se iba a parar de su silla cuando el había llegado.

- Te odio Scott Diamons –farfulló ella.

- ¿Qué parte de cumpleaños feliz no entiendes? Solo quiero que la pase bien hoy, y que no se moleste por nada –se defendió.

- Creo que me están divirtiendo con esto –dije al esperar sus reacciones.

- ¡Entonces soy un payaso! Creo que se supone que estaba siendo cortés contigo.

- ¡Y yo pensaba que era tu mejor amiga!

- Eres mi mejor amiga.

- Sí, claro. Si lo fuera no me cambiaras por este… -señalo a Scott son el dedo mientras el inclinaba la cabeza hacia un lado- presumido –el rió inmune a su ofensa.

- Me alagas, pero no pienso dejar que me ganes en esto señorita.

- ¿Ahora se toman esto como una competencia? –enarqué una ceja.

- ¡Claro que no! Solo queremos asegurarnos que la pases bien hoy.

- Por supuesto –mascullé entre dientes.

Nos sentamos en el césped del patio, solo a holgazanear un poco, todos habían hablado de la fiesta menos yo, no tenía que hacerlo, pero aunque así fuera. Me levanté para pasear un rato sola, no me molesté en ver si los chicos habían notado mi ausencia, yo me perdía por los pasillos, me di cuenta que el salón de música estaba vacío, así que aproveche la ocasión para tocar un momento, me senté en el piano de madera de la escuela, y empecé una tonada de música, mi canción de cuna.

A la mitad de la canción oí como se cerró la puerta y me sobresalté.

- Lo siento, no quería asustarte –era Cristian.

- Descuida, no era tu intención.

- ¿Por qué no estás afuera?

- Quería pensar un momento, tocar música y relajarme un momento.

- A eso venia yo también, pero ya que estas aquí, te tengo un obsequio. –sacó de su bolsillo una cajita de color dorado y la dejó encima del piano.

En el paquete era un collar, tenía eslabones de plata, era pequeños, pero lo más hermoso era el dije, un corazón de plata con líneas sinterizadas de los lados, en la parte de atrás había un pequeño escrito que no descifraba.

- Es muy bonito, gracias.

- No hay de qué ¿Me puedo sentar?

- Claro, ¿Vas a tocar el piano?

- Si, una canción en especial.

Me callé para escuchar la tonada que comenzó a tocar, era aquella hermosa melodía que había oído el otro día en su casa, no pude evitar sonreír.

- ¿Te gusta?

- Si, es hermosa.

- Opino igual, por eso llamé My sweet inspiration .

- Le queda perfecto el nombre.

- Es tuya.

- ¿Mía? –me sorprendió oír eso, no me lo esperaba.

- Si, la escribí para ti hace un tiempo atrás, si te das cuenta el dije dice lo mismo, solo que está en Francés.

- Oh, no lo había entendido –se rió, no entendí el chiste.

- ¿Quieres probártelo?

- Claro –tomó el collar y me lo puso con cuidado, sus dedos fríos rozaron mi cuello, me estremecí.

- Disculpa. Te queda perfecto.

- ¿En serio?

- Por supuesto, Feliz cumpleaños –en su rostro esbozó otra enorme sonrisa mientras tocaba mi mejilla con su mano derecha, no estaba tan fría como antes.

- Gracias –murmuré.

Sus ojos azules y fríos se posaron sobre los míos, solo que eran cálidos, me sostenía la mirada mientras seguía sonriendo, sentí un cosquilleo en la piel y bajé la mirada, no podía verlo así. Me pregunté si aun me seguía mirando, así que levanté solo un poco los ojos hacia él, y seguía allí, sin desviar sus ojos de los míos, sin darme cuenta estaba muy cerca de mí y traté de alejarme un poco, cuando lo hice me agarró la mano derecha, se inclinó hacia mí y me beso.

Ese beso me había tomado desprevenida, sus labios también eran fríos, pero dulces, mostraban calidez, una que no llegaba a comprender, era tan frustrantemente tóxicos, no hice nada para detenerlo, me hipnotizaba eso, porque me gustaba, me gustaba Cris, lo quería, tal vez más que un amigo, era posible, nos quedamos unos minutos uno muy cerca del otro, hasta que me di cuenta de lo que estaba haciendo. Me separé de él, me dirigió la mirada más hermosa que pude haber visto, con esa sonrisa que me deja sin aliento, me paré molesta por lo tonta que había sido ¿Por qué dejé que me besara? ¡Qué tonta!

- ¿Cómo te atreves?

- ¿De qué estás hablando? –preguntó mientras reía.

- ¡De que me robaste un beso! ¡Desvergonzado! –estallo en risas mientras lo seguía mirando con rabia.

- ¿Qué te resulta tan gracioso?

- No te robe un beso, tú me lo correspondiste ¿Cierto?

- ¡Claro que no! ¡Eres un idiota! ¿Quién te crees que eres para ir por allí y robarle besos a cualquiera?

- No a cualquiera, solo era a ti.

- ¡Imbécil! ¡No puedo creer que fueras tu quien me haya besado por primera vez!

- Entonces no habías besado a nadie, solo a mi… -comenzó a caminar en mi dirección.

- ¡Claro que no! ¡No te creas tan importante! –le espeté, aunque no me creyó nada por la expresión divertida que tenía en su rostro, reía como un niño consciente de haber hecho una travesura de la que no se arrepentía.

- No puedo creer que entonces fui yo la primera persona que has besado.

- ¡Eso no cuenta! Porque no te correspondí nada

- Sí, claro…

Estaba molesta a tal punto que pensé que iba a explotar. Encaré a Cristian para darle una bofetada en la mejilla con todas las fuerzas que tenia, me miró con los ojos abiertos como platos mientras detuvo mi mano justo a tiempo.

- Lo siento, creo que me pasé de idiota –se disculpó.

- ¿Tú crees? Si me disculpas me tengo que ir a otra parte a vomitar.

- ¡Oh vamos! ¿Soy tan malo?

- ¡Si lo eres! –le dije antes de caminar hacia la puerta, pero se interpuso en mi camino- Quítate de mi camino.

- No hasta que me perdones.

- Pues me puedo desaparecer.

- ¡No! –me aferró por un brazo y me abrazó- Disculpa, soy un tarado, no hace falta que me lo recuerdes, pero no lo pude evitar y estuvo mal, aunque no me arrepiento del todo.

- ¿Si te perdono me dejas ir?

- Si.

- Te perdono Cristian, ahora… ¿Me dejas salir?

- Sí, pero antes de que te vayas… ¿Te gusto?

- ¿Perdón?

- Que… -lo vi tartamudear por primera vez, era algo gracioso, pero no en esos momentos- solo quería saber… Te quiero Christine.

- Oh –bajé la mirada.

- Lo siento ¿sí? No sé cómo decirte esto, solo quería saber si tú me quieres igual, era todo.

- Cris, yo… -no sabía que decir, a pesar de todo yo era muy orgullosa y no quería decirle nada más.

- Solo te besé para saber si tu sentiste lo mismo, solo eso.

- ¿Te parece poco?

- Si, no fue buena idea –puso una mano detrás de la cabeza, y continuó- . No pienso sentirme herido por lo que me respondas, pero quiero saber, ahora. Te amo, y creo que eso es lo único que estoy seguro, solo es otra historia, solo tienes que decir si.

No resistí más y lo abracé, quería decirle que si lo quería, pero no sabía cómo lo iba a tomar, no quería lastimar, ni a él ni a mí. Alcé el rostro para mirarlo solo un momento y el tenía el rostro inclinado, confundido todavía, sin más previo aviso lo besé.

No me importó mi estúpido ego o mi orgullo, lo quería y mucho, más que a un amigo, tal vez siempre supe eso y no quería admitirlo, el me miró con cautela, esperando algún golpe, pero inclinó la cabeza confundido.

- ¿Eso es un sí?

- Si. Te amo, Cris.

- Es todo lo que necesito escuchar –noté la alegría con la que decía cada palabra, estaba radiante, era esa clase de felicidad contagiosa que da resultado, yo también lo estaba.

Me abrazó mientras reía por lo bajo, estaba feliz, a mi lado, reí junto a él, nada podía arruinar mi cumpleaños, que mejor sorpresa que esta, pero aun me quedaban mas por recibir.

- Cris.

- ¿Sí?

- Creo que deberíamos salir.

- Si, es cierto. Ya empezó la otra clase

- ¡Ups! Quería quedarme más tiempo.

- Igual yo.

Ambos reímos mientras íbamos a la última clase del día, paso demasiado rápido. No podía pensar si no en Cris, y aquel beso robado en la sala de música, me cosquilleaba la piel cada vez que pensaba en ello, ahora estaba en mi casa, colocándome mi disfraz de bruja, me tuve que aparecer en mi habitación, ya que no me dejaban pasar a mi sala porque Sami estaba decorando aun, todos me esperaban abajo en la sala, solo que aun no estaba lista.

- Soy yo –tocó Yess la puerta- Solo quiero ver como quedaste.

- Si, pasa.

Mi madre entró en mi cuarto y la dejé verme unos segundos, después exclamó:

- Esta preciosa.

- Gracias

- Voy a entrar –Sami entró en mi cuarto con su caja de maquillaje. Ya estaba vestida con su traje de Las Vegas, tenía su antifaz puesto, y se había puesto maquillaje de color morado. Estaba fabulosa.

- ¡Oh no! ¡Ten piedad!

- ¡Te voy a dejar bonita!

Pasó como quince minutos maquillándome, cruzó los brazos y dejó que me viera al espejo, de verdad estaba preciosa, me había colocado sobras plateadas en los ojos y dorado en los labios, me había alisado el cabello y hecho unas ondulaciones en las puntas.

- ¡Ahora si empecemos la fiesta!

Bajé las escaleras y allí estaban todos mis amigos, Cris, Scott, Rachel, Lucas, Damián, Charlotte y Verónica. Mi amiga me empujó por las escaleras para seguir caminando

Todos estaban esperándome abajo, Lucas estaba disfrazado de zombiee, no me sorprendía eso, Damián de soldado, Cris de de demonio, algo irónico, para mí el era todo lo contrario a eso, y más cuando me sonreía con esa cara de ángel, me reí ante eso, Charlotte vestía un traje de vampiresa, Rachel llevaba un largo vestido azul coral, parecía de sirena y Scott vestía un traje de caballero del siglo XVII, me saludó con una mano, cuando yo sonreí el también lo hizo pero luego bajo la mirada.

Bailé junto a mis amigos un largo rato, me la estaba pasando de maravilla, reíamos, saltábamos y estábamos de lo más contentos con las incoherencias de Lucas, que no paraba de bromear. Había llegado la hora de comer el pastel que me había hecho mi madre y Verónica, ya que a la ultima se le daba muy bien la repostería, comimos nuestros trozos unos minutos hasta que se me ocurrió una idea.

- ¿Qué tal si salimos a dar una vuelta un rato?

- Me parece perfecto –convino mi amiga que siempre estaba de mi lado.

- Gran idea, entonces la bruja va a ir a pedir dulces –canturreó Lucas.

- Es mi cumpleaños y aun quieres irritarme, eres sorprendente.

- Es un día especial, tengo que estar a la altura ¿no te parece?

- Estoy de acuerdo con Christie, eres sorpréndete, pero sorprendentemente insoportable –masculló Cris quién se había situado a mi lado mientras salíamos a la calle.

- ¡Ahora la apoyas a ella! ¡Eso es injusto!

- No es injusto, es más que obvio que tengo que apoyarla ¿no? –me guiño un ojo mientras Sami me veía con la boca abierta y Lucas reía.

Los chicos seguían hablando de los niños que pasaban por las casas pidiendo dulces, y algunas veces Lucas los asustaba, aunque era gracioso, nunca había estado un Halloween en Heauston Seattle, pero este sí que era divertido, con tantas decoraciones y disfraces por todos lados. Damián, Scott, Charlotte y Rachel se despidieron a mitad del camino a casa, Sami me obligó a tomarme casi 40 fotos con su cámara, ya estaba cansada de tanto posar para fotos.

Llegamos a casa y nos sentamos en el jardín para contar historias de fantasmas y cosas por el estilo, no daban tanto miedo cuando Lucas las contaba, ya que se burlaba de las historias ilógicas que narraba, ¿Cómo puede existir un mito de una persona no viva que mata a personas en Halloween? Si la habían visto solo las personas que habían muerto ¿Cómo es que los demás sabían de la historia?

Entré un momento a la sala a buscar algo de tomar para todos, estaba la sala sola, ya que mi madre, Verónica y la Sr. Wittcher estaban hablando en el comedor sobre decoraciones de casas.

Cuando iba saliendo de la sala, alguien me habló por detrás:

- ¿Truco o trato? –solté un gritito y casi se me cae la bandeja- Lo siento, no quería asustarte. Permíteme ¿No es que ibas a disfrazarte de bruja? –tomó la bandeja mientras reía.

- Sí, estoy disfrazada de eso ¿Acaso no se nota?

- No, para nada. Pareces…, tu estas…, estas hermosa.

- Oh –me sonrojé otra vez- Gracias.

- Solo que hay un problema.

- ¿Cuál?

- Este… -dejó lo que cargaba a un lado y me quitó el antifaz del rostro para verme a la cara mejor, no había notado la distancia que se había acortado entre nosotros hasta que estaba a pocos centímetros de mi rostro.

- Oye Cris, nos vamos –había entrado Sam en la habitación, dimos un respingo y nos separamos. Ella tenía la boca abierta mientras nos miraba a los dos- Christine Brians.

- ¿Qué ocurre Sam? –fingí inocencia.

- ¿Tú estabas a punto de besar a…? –miró a Cris quien se había tapado la cara con una mano mientras reía.

- Eh, no es exactamente eso.

- ¡Se supone que eres mi mejor amiga y no me contaste! ¡Y tu mi gemelo! ¡Mi gemelo imbécil!

- Auch, eso dolió.

- Pues no me importa, ¿Por qué no me contaste? –mi amiga esbozó una sonrisa y comprendí que todo iba bien, solo le molestó que no le hubiera dicho.

- Te lo explicaré después.

- ¿Recuerdas que tenemos rato para hablar?

- ¿Qué?

- ¡La piyamada! ¡Lo prometiste!

- ¡Es cierto!

Mis amigos se despidieron de mi, y Cris solo me sonrió y besó mi mejilla. Sam y yo Subímos a mi habitación para cambiarnos e irnos a dormir, estaba agotada ¡Que cumpleaños tan extraño! Aunque bastante divertido, y lindo, mi cumpleaños número 17…

I love you and that’s all i really know…

…It’s a love story baby you just say yes

Love story – Taylor swift.

Hola! Me encantó este cap! No se comó pero simplemente surgió en mi cabeza cuando escuchaba una canción, aunque no lo crean ya había soñado la mitad de este cap, y me decidí a escribirlo, fue pura inspiración, me gustó mucho, comenten a ver si les gusto, y no olviden visitar mis otros dos blogs… www.thealbuslife.blogspot.com y www.lilyandjamespotter.blogspot.com ojala los hechize! No he podido comentar en algunos de mis blogs favoritos, creo que es un problema de blogger, así que quisiera empezar a recomendar algunos, publicaré otros en el proximo cap, lunes o martes.


www.alec-vulturi-and-you.blogspot.com Esta super liinda! me hizo enamorarme de Alec Vulturi, Lu es una gran escritora!

www.la-chica-de-la-luna.blogspot.com También la escribio Lu! me gustó muxo!

www.voicelesssblood.blogspot.com ¡Esta chica si que sabe dibujar! ¡Y la historia está alucinandte! me encantó muxo.

xoxo mari R☆★