Mi verso favorito: Escribir es nacer de Luis cernuda

...desde el polvo
me atrevo a
murmurar
tristes
palabras.
Escribir es
nacer,
dejar la
cristalina
morada de
inocencia
donde ya no
estoy.
Mi verso tiene formas
maternales,
es nube sobre el
mar
y una gota de l
luvia,

es niño que en la arena se entretiene

con las espumas y las caracolas.

Un saludo para todos los lectores, si ya seguías esta historia, lamento no haber escrito más y dejar la historia a la deriva, y si eres nuevo espera el nuevo giro de mi historia, traerá nuevas sorpresas, personajes nuevos, tramas nuevas y una nueva forma de dejarte fijo en la pantalla por mucho tiempo. Proximamente publicaré los primeros capítulos nuevamente (sí, los mismos) pero quiero volver a retomar la historia de cero para cambiar algunas cosas, no muchas. Espero que sean pacientes y les guste esta nueva historia que me complace tanto compartir con ustedes.

Espero que me hayan perdonado y que sigan la historia tanto como yo. Dentro de unas semanas cambiaré la dirección de la página conforme a como decida llamar a este libro.

¡Nos leemos pronto!

sábado, 20 de febrero de 2010

Visitantes


Capitulo 26
- ¡Verónica! –grité por los pasillos tratando de alcanzarla- ¡Espera!
- ¿Qué sucede?
- Tengo algo que puede servir de algo.

Nos sentamos en su despacho para que leyera algunas partes del libro que tomé prestado de la biblioteca, releyó varias veces la parte que le señalaba con el dedo.

- Ya entendí tu punto, ¿Hace cuanto encontraste esto?
- Solo hace unos minutos en la biblioteca –dije.
- Entonces secundas la teoría de Samantha.
- Si, si es una bruja.
- Espera, no saques conclusiones tan rápido, lo de Sam es una teoría solamente, ni si quiera ella está segura de que Regina sea bruja.
- ¿Pero qué más pruebas que esto?
- Hay que esperarse hasta el fin de semana entrante cuando reciba visitas, tal vez encontremos algo. –resoplé molesta.
- De acuerdo.

Pasamos un minuto incomodo de silencio, ninguna de las dos agregó nada hasta que se escucharon unos fuertes pasos afuera del despacho.

- La próxima vez que te vayas corriendo… -llegó Scott sin aliento al aula- Solo avísame… creo que perdí un pulmón.
- Tengo que preparar una clase después del almuerzo, ¿Puedes decirle a este pobre chico que casi pierde un pulmón lo que te dije? –lo señaló Verónica.
- Como sea –dije molesta al salir del salón.

Caminé rumbo a la cafetería con Scott a mi lado buscando a Sam para contarle lo que había averiguado, tal vez sería de ayuda, la encontré hablando con Lucas en una de las mesas mas alejadas

- Tengo que decirles algo. –les dije.
- ¿Qué cosa?
- Sam puede que tenga razón.
- ¿En qué?
- Regina quizá sea una bruja.
- ¿Y por qué el quizá?
- No estoy muy segura, y Verónica tampoco.
- ¿Hablaste con ella?
- Hace poco.
- ¿Y qué te dijo?
- Lo mismo de siempre: no es totalmente seguro y que me espere.
- ¿Encontraste lo que dijo Sam?
- Si, en la biblioteca.
- ¿Tienes el libro aquí?
- Tomen –saqué el libro de mi bolso y busqué la página que remarqué para no perderla- Justo aquí. –esperé a que leyeran para dejar hablar a Sam, pero fue Lucas quien hablo.
- Es muy probable que pueda haber hecho esto, pero Verónica tiene razón, no sabemos si es ella una bruja, en tal caso que así lo sea entonces esto si tiene lógica.
- Si la tiene –hablamos Sam y yo al unísono.
- Vamos a seguir investigando ¿Les parece? –dijo Scott, ninguna de las dos contestamos.

Lucas, Scott, Rachel, Sam y yo pasamos varias horas de nuestro tiempo libre en la biblioteca o en la casa de Verónica quién nos había dado algunos libros, pero ninguno tenía lo que estábamos buscando, solo uno muy viejo tenía algunas cosas que me llamaron mucho la atención, lo revisaba a diario ya que habían nombres de familia muy nombrados en esa época en Francia.

Una tarde me quedé en casa de Scott y Charlotte quienes me ayudaron a leer un poco el libro que tomé, miré a Charlotte y me pregunté por qué seguía aquí, se supone que era un año mayor que Scott, sin embargo estaba cursando el ultimo año que nosotros pero en clases diferentes.

« ¿Scott?»
« ¿Qué sucede?»
« ¿Por qué tu hermana sigue aquí?»
«Es nuestra casa»
«Es lógico –puse los ojos en blanco- me refiero si es un año mayor que tu y estamos en el último curso ¿Por qué ella estudia con nosotros?»
«Oh, eso. Técnicamente estudia en otras clases diferentes»
« ¿Y?»
«Bueno, ella tuvo que quedarse aquí porque no pudo terminar su ultimo año»
«No lo sabía…»
«Fue un tiempo antes de que tu llegaras, aun no sabemos qué fue lo que le ocurrió… Estuvo muy enferma y no pudo seguir estudiando en la escuela y para cuando ya estaba bien no había tiempo»
«Que mal»
«Si, lo fue… estaba muy triste, no le gusta hablar de eso, dejó a todas sus amigas seguir y ella se quedó aquí, por eso en algunos casos es tan…»
« ¿Hostil?»
«Eh… creo que es una definición muy honesta»
«Lo siento»

Lo mejor era quedarme callada y no abrir mi boca para decir comentarios tan inapropiados, lo incomodaba mucho, aunque no lo dijera, solo lo pensaba.
Ya me estaba aburriendo mucho de tanto leer, solo había familias muy viejas y direcciones de Francia, ya había cerrado de un portazo el libro cuando algo captó mi atención, en una esquina superior había jurado ver Louge.
Sentí un escalofrío recorriendo mi columna vertebral y volví a abrir el libro buscando el número de la página, me molestó tanto no haber guardado el número donde me había quedado, o ponerle un marca libros, o solo doblarle la esquina.

Pasé las páginas lo más rápido que podía mientras releía algunas cosas buscando el apellido, casi lo pasaba cuando ya iba por la mitad del libro, debajo del apellido Louge había un gran árbol genealógico con nombres y algunas fotografías de los miembros más cercanos a la familia.

Había muchos nombres raros hasta que uno se grabó en mi cabeza Miagmella.

- Miagmella –dije para mí misma.
- ¿Qué dijiste? –preguntó Scott.
- La mujer que mató a mi padre se llamaba Miagmella –respondí casi audible en un susurro.
- Sí, pero eso que tiene que ver con… ¡Encontraste algo!
- Si, observa.

Le pasé el libro y leyó cada letra, palabra y párrafo de la página. Observó la fotografía sepia de la chica, era muy parecida a Regina, tenían que ser parientes. Ladeó la cabeza a un lado y me miró suplicante.

- ¿Ves? ¡Es su familia!
- Mira con atención… -me señaló donde estaba Miagmella- La última generación fue ella, ya debería estar muerta hace mucho tiempo atrás, ni si quiera puede ser la otra la misma Miagmella de la generación de tu padre, nadie la conoció a excepción de él. Regina no puede ser de su familia, recuerda que hay otras familias que adoptan el mismo apellido que otras.
- Tiene que ser ella –se me quebraba la voz- si no es ella, significa que Cris solo…
- Lo siento.

Me mordí el labio pensando en que iba a llorar, pero no pasó nada ¿Acaso no habían miles de chicas con problemas de susceptibilidades de típica adolescente? No me pasaba nada de eso en ese instante.

- ¿Quieres irte a tu casa? –me preguntó cuando ya había desviado la mirada al suelo.
- Por favor. –rogué.
- De acuerdo.

Me acompañó a mi casa y se quedó unos minutos a mi lado para cerciorarse de que estuviera bien y luego se marchó.

Saqué mi teléfono celular y marqué el numero de Sam lo más rápido posible mientras sonaba más me alteraba.

- ¿Christie? –contestó ella.
- ¿Puedes venir a mi casa?
- ¡Claro!

Cerré el teléfono de un porrazo y esperé a Sam, solo pasaron cuatro segundos y ya se había aparecido en mi sala.

- Que puntual.
- Ni tanto… -protestó ella- Cuando me llamaste eran las 6:16 ¡y ahora son las 6:17!
- Olvida eso ¿Dónde está Lucas?
- En su casa creo ¿Por qué?
- Necesito que venga pronto.
- ¿Pero para qué?
- Solo hazlo.
Me miró con cara de reproche y luego sacó su teléfono mientras hablaba con Lucas, esperé paciente hasta que colgó.

- Viene en camino ¿Pasa algo?
- Espera a que llegue Lucas.
Se sentó a mi lado esperando la llegada de Lucas mientras yo le escribía a Rachel para que viniera a mi casa. De vez en cuando Sam me miraba de reojo.

Llegó Lucas a la sala un poco despeinado y con largas ojeras.

- Estaba durmiendo –masculló- Más vale que sea algo importante.
- Lo es –afirmé- Falta… -antes de decir su nombre ya Rachel estaba en la estancia.
- ¿Qué ocurre? –susurró.

Tomé aire y suspiré hondo para poder explicarme mejor.

- Escuchen: Estuve buscando a la familia de Regina y no aparecía pero por alguna “casualidad” –hice comillas en el aire- Si estaba la de Miagmella Louge, estoy casi segura de que ellas son parientes y que Regina es bruja, y lo que quiero… quiero que me ayuden a entrar en la casa de los Louge.

Todo se quedó en sumo silencio en la sala, para mi sorpresa Lucas fue el primero en hablar:

- ¿Cuándo?
- Hoy.
- Eso puede llevar semanas, no puedes decidirlo así como asi.
- Claro que sí, no hay problema ¿Sam?
- ¿Sí?
- ¿Tu hermano está en casa?
- No –masculló- seguro está con Mandy y Regina.
- Está decidido, si vamos.
- No creo estar en la palabra vamos. –opinó Lucas- ¿Y sus padres?
- Veremos antes de entrar… reúnanse dentro de una hora aquí antes de salir ¿vale? Los estaré esperando.
- ¿Y tú decides por nosotros?
- Yo si quiero ir –susurró Rachel.
- Opino igual –dijo Sam.
- Entonces los veré más tarde…

Los chicos se fueron y ni si quiera me molesté en mirar a Lucas quién seguía molesto.

Fui a mi cuarto a cambiarme con alguna prenda más cómoda, por si tenía que correr o saltar, aunque cuando uno es bruja no hace falta tanto esfuerzo físico. Tomé un morral y metí el libro con donde salía la familia Louge y el dibujo de la casa de Regina, la misma casa que había dibujado en Halloween, irónico.

Bajé a la sala a esperar a los demás, no tardarían en regresar. Me senté en uno de los muebles y pegué un salto cuando me encontré a Scott recostado en uno de las sillas.

- ¿Vas a alguna parte? –preguntó.
- A salir con Sam –mentí, en cierta parte era verdad.
- Mentira –chasqueó la lengua- Ya lo sé…
- ¿Qué cosa? –fingí inocencia.
- Vas a la casa de los Louge.
- Oh eso, técnicamente no mentí, Sam viene conmigo.
- ¿Por qué no me dijiste?
- Pensé que te molestarías.
- Solo te quiero acompañar…
- ¿Entonces quieres venir?
- Si eso te hace feliz.
- ¡No tienes idea de cuánto!
- Eso temo… también es para no dejarte sola.
- No estaré sola.
- Es cierto, voy contigo.

Los demás llegaron y les expliqué todo en el camino, llegamos a una de las últimas casas del pueblo, con el ambiente del crepúsculo daba más escalofrío del que recordaba con las luces de Halloween, estaba sola y las ventanas cerradas.

Todo mi estomago vibraba nervioso incapaz de mover algún pie, Scott me tomó de la mano animándome a avanzar. Se detuvo cerca de unos árboles donde nos escondimos.

- Será más fácil así –susurró Scott- Como puedo hablar con Christine todo el tiempo es mejor separarnos y si ocurre algo estaremos en contacto.
- De acuerdo –murmuré yo con voz quebradiza.
- Lucas y Samantha pueden ir contigo.
- No me molesta ir con Scott –dijo Rachel y apenas oí su murmullo, era sibilante y me llevé un buen susto- Lo siento.
- Así que… ¿andando? –digo mientras aspiro el aire lo más profundo que puedo y miro otra vez la inmensa fachada de la oscura casa, la fría brisa que recorría me hacía sentír un verdadero escalofrío ante el aura sobrenatural, ahora más insegura que nunca caminé hacia las sombras más cercanas de la antigua casa...


Lo prometido es deuda! y promesa es promesa! estoy feliz de volver a escribir en mi blog, y algo mas feliz gracias a una pequeña amiguilla, es como carmen miranda, la graciosa gitanilla que ayuda a todos ;) 
Como ya les dije si que estoy cambiando un poquito, ya lo notarán en los proximos caps! comenten y diganme que quieren que suceda en el proximo cap... aun tengo los pelos de punta cuando escribí este cap a media noxe, mi hora favorita de la noxe xD!
Disculpen por tardarme tanto, entre las clases, algunas salidas y pérdida de tiempo se me había cortado mis caps y estaba de cabeza!! ahora con mi inspiración en mano publicaré pronto vale?
xoxo mari R★