Capitulo 24
El resto de la semana fue casi sacado de una película de terror, los profesores, las tareas, los exámenes, ¡Me estaban recargando! ¡Mi cerebro iba a explotar! En mi mochila no cabían mas libros. La mitad de las chicas de mi curso no cabían en sí de la emoción por la tarea que les había dado la consejera, decorar la escuela, colocaban cintas y corazones rosas en cada esquina vacía, a Lucas le irritaba tanto como a mí y de vez en cuando molestaba a las chicas cuando dejaba algún cartel en forma de sapo en los casilleros.
- A la próxima loca que pase con uno de esos estúpidos corazones le voy a meter este sapo de goma en el bolso –me prometió Lucas cuando pasábamos por los pasillos.
Esperamos unos minutos a que una chica llegara, pero ninguna pasaba, cuando al fin hubo una candidata de suéter rosa, Lucas ya tenía el sapo en su mano derecha, Sam consciente de la broma tomó el sapo y lo guardó en su bolso, Lucas la miró quejándose pero no dijo nada más, me quedé con la boca abierta ante semejante escena. Lo que más lo molestaba a Lucas era que interrumpieran una buena broma, pero no hizo nada.
- Iba a estar divertido –murmuré.
- Ese es el problema. –señaló Sam con la barbilla. Iba pasando Mandy para reunirse con aquella chica de suéter rosado.
- Que inoportuna ¿Qué clase tenemos?
- Matemática –los tres arrugamos la cara.
- No se enfurruñen así –apareció caminando Cris a mi lado- El profesor está enfermo, lo que significa que hay…
- ¡Una suplente! –saltó Sam para abrazar a su hermano.
- ¿Cómo lo sabes?
- Iba caminando por los pasillos cuando escuché al director decir eso.
- ¿Escuchar? ¿No sería más apropiado el termino espiar? –preguntó Lucas.
- Solo estaba caminando y lo escuché, no puedo evitarlo, eso no es espiar.
- Chismoso.
La clase de matemáticas resultó de lo mas relajante con la suplente nueva que solo dio unos pequeños ejercicios, todos estábamos de lo más contentos con la primera clase sin tarea, aunque a la mitad de la hora ya estaba empezándome a aburrir así que empecé a jugar con un mechón de mi cabello.
- ¿Qué haces? –preguntó Cris mientras veía como yo enrollaba mi mechón de cabello con un dedo.
- No lo sé… ¿Qué te parece si pinto mi cabello de negro? –dije mientras veía mi mechón castaño- Me vería como más…
- No lo hagas, me gusta cómo te ves así.
- ¿No te gusta que me pinte el cabello?
- ¿Para qué?
- Pensé que te gustaría de ese color…
- Me gusta tal y como está, siendo honesto me parece algo tonto que lo quieras cambiar porque yo diga que me gusta de un color u otro, pero si tu quieres no te puedo obligar.
- Es muy cierto, igualmente era una pregunta hipotética, tampoco quiero cambiar.
- Perfecto.
- ¿Y la profesora no piensa dar más clase?
- Ya está aburriendo ¿Verdad? –me comentó Cris.
- Si, un poco.
- Vamos a dar un paseo.
- Pero está la suplente va a ver que no estamos.
- Está algo distraída, ni se va a dar cuenta.
- ¿Y no le vas a decir a los demás?
- Si te refieres a Sam y a Lucas, créeme, es mejor así.
- ¿Por qué?
- Te lo explico en el camino.
Con todos los chicos parados fue muy fácil escabullirse del salón, dimos vueltas por los pasillos mientras hablábamos de cualquier cosa que resultara mejor que estar en clase.
- Nunca había visto la escuela tan… rosada –comenté.
- Se están volviendo locas con esto del San Valentine.
- Tienes razón, es muy… pomposo.
- Y… ¿Tengo que pedirte que seas mi Valentine?
- ¿Yo?
- ¿A quién más crees que se lo pediría? –compuso una media sonrisa y me quedé sin aliento.
- Si sabes la respuesta para que preguntas.
- Solo quería escucharlo de ti.
- ¡Oh no! ¡No me digas que te vas a volver de esos chicos cursis de Valentine!
- Aun no me han lavado el cerebro.
- Eso espero… ¿Qué eras lo que me ibas a contar en clase?
- ¿Sobre qué?
- Algo de Lucas y Sam.
- Ah eso. –comenzó a reírse- Qué idiota más grande es Lucas.
- ¿Por qué?
- Es que a Lucas… -ya me sabía la respuesta.
- ¡No!
- Ya entendiste.
- Eso creo ¡Imposible! ¿Estamos hablando de Lucas?
- Si, de ese…
- A Lucas le gusta…
- Si, tampoco me agradó eso cuando me lo dijo…
- ¿Y ella sabe?
- No.
- ¿Acaso le piensa decir algo?
- Lo dudo, es muy tímido.
- ¿Estás completamente seguro de que hablamos de Lucas? ¿Lucas Jason?
- Si.
- Jamás se me pasó por la mente.
- Ni a mí.
Esa posibilidad resonó en mi mente por pura curiosidad para convertirse en risas que estallaban sin cesar dentro de mí, a Cris también le resultaba muy gracioso, andábamos solos por los pasillos de la escuela mientras se escuchaba el eco de nuestras carcajadas.
- Oh, oh –murmuró Cris y se echó a reír de nuevo.
Al doblar la esquina del pasillo venía la Sra. Howdort caminando estresada como siempre, nos miró molesta y arrugó la cara al ver a Cristian riéndose.
- ¿Cuál es la gracia Sr. Wittcher? –preguntó ella.
- Disculpe, solo era un chiste.
- ¿Y se puede saber el motivo de que no estén en clase?
- Si.
- Hay uno. –traté de inventar algo, pero no era buena para eso.
- Ya que les encanta pasear ¿Qué tal si les doy una vuelta por la dirección?
- Yo les pedí que salieran –dijo Verónica a nuestras espaldas, suspiré aliviada- Les mandé una tarea extra y quería saber si me la tenía hecha.
- ¡Sí! ¡Ya la tenemos!
- Casualmente te la íbamos a dar en este momento.
- Yo me responsabilizo por ellos.
- Cuando terminen vuelvan a clases –masculló molesta la Sr. Howdort, le irritaba la idea de no poder castigar a alguien.
Se dio la vuelta y se fue marchando, yo le hice muecas y le saqué la lengua para descargarme, a la mitad del pasillo se detuvo y yo me quedé como piedra, Cristian rió por lo bajo.
- Necesito el informe para mañana. –se dirigió a Verónica.
- Por supuesto.
Verónica nos dio la vuelta de regreso al salón mientras hablábamos.
- ¿Por qué estaban fuera de clase?
- No había nada interesante allí adentro –respondió Cris descaradamente.
- Pobres chicos –exclamó Verónica con sarcasmo.
- Así es la vida cruel.
- Y las profesoras malvadas. La Sra. Howdort es una bruja.
- Que irónico –suspiro Verónica mientras los dos me veían y enarcaban una ceja.
- Si, ya sé, yo también. Me refiero a una de esas brujas de los cuentos de terror, con escobas, verrugas y gatos negros.
Regresamos al salón de clase y nadie se percató de nuestra ausencia, la profesora estaba leyendo una revista y los demás chicos hablando.
- Hola chicos –saludé a Sam y Lucas que estaban sentados a un lado.
- ¿Dónde estabas? –preguntó Sam.
- Paseando.
- Interesante –dijo Lucas.
- Lo mismo digo –le guiñé un ojo y el miró molesto a Cris.
- ¿Por qué le contaste?
- Tenía que contarle ¿no?
- No, no tenías.
- Oigan, seguimos aquí.
Por suerte salimos temprano de clases, ya que las animadoras iban a repartir invitaciones para el baile de San Valentine. A la tarde no reunimos en la casa de Sam y Cristian para ver San Valentine’s House, ya que estábamos por estas fechas queríamos ver una película de terror sobre el tema.
- Que lastima que el psicópata no matara a una de esas chicas de rosa, para poder imaginarme que es una de esas locas animadoras de la escuela, ya no las soporto. –masculló Lucas a la mitad de la película.
- ¿No tienen miedo? –nos preguntó Cristian a Sam y a mí, que estábamos sentada una a cada lado de él.
- No.
- Para nada, los efectos son muy malos –en ese momento salió el asesino del armario y atacó a una chica. Sam y yo gritamos y nos escondimos encima de Cristian, quien había perdido el aire del susto.
- ¿No es que no tenían miedo? –Lucas comenzó a carcajearse.
- ¡Estábamos distraídas! –nos defendió Sam.
- ¿Ninguno piensa ir al baile el fin de semana?
- El baile de la escuela… no lo sé –respondí.
- Igual yo –dijo Sam.- ¿Y tu hermano?
- Si ella va, yo voy.
- Me imaginé la respuesta ¿El payaso va?
- El payaso no sabe –contestó Lucas, resultaba aun mas gracioso verlo serio que cuando estaba bromeando- Iba a invitar a una chica, pero no lo se todavía.
- Oh.
Miré a Cris con cara de reproche, el entendió mi expresión y al parecer opinaba lo mismo que yo: ¡Esos chicos eran tan lentos!
La película como cualquier otra de terror no tuvo un final feliz, la única chica que sobrevivió descubrió que su Valentine era un asesino en serie y se volvió loca, lo típico.
- Cuidado si un asesino en serie aparece en tu ventana hoy –me guiñó un ojo Cris.
- Estaré alerta.
- Espero que no gritando como en la película.
- ¡Solo me asusté una vez!
- Estoy bromeando.
- Ja, ja –suspiré.
Llegué a mi casa para irme a cenar con Yess y hablar con ella unas horas, al haber terminado mi platica me fui a dormir tranquila, observando el cielo en la ventana, se podía ver claramente la luna llena, con un aspecto amarillo que desentonaba con el cielo, fue lo único que recordé antes de quedarme dormida.
Al siguiente día después de clases le prometí a Sam ir de compras con ella, andaba confiada por haber ganado la batalla y llevarme al baile de San Valentine. Ella no me había dicho con quien iría y me parecía de lo mas inusual en ella, le pregunté cuando ya entrabamos al centro comercial.
- Aun no lo sé –me respondió ella- Jeremy me había invitado, tal vez acepte ir con el.
- ¿Jeremy Stonner?
- Si.
- ¡Es muy guapo!
- Sí, eso creo.
- ¿No te emociona?
- Si, es muy lindo y simpático.
- ¿Y cuando habló contigo?
- Después de su práctica de futbol con Damián. Recuerda que juegan en el mismo equipo de la escuela.
- Se me había olvidado ¿Entonces que le dirás?
- Creo que si iré con él.
- Genial.
Vimos un par de tiendas y encontramos cada una el vestido ideal para la ocasión, hasta ya sabía cuales accesorios podía usar, y pensaba uno que quedaría especial. Me despedí de Sam para irme a casa, cuando llegué le mostré mi vestido a Yess para que me diera su opinión y como casi todo el tiempo, le pareció perfecto.
Contenta con mi decisión, dejé mi vestido a un lado para buscar mi relicario favorito y ver como resaltaba en mi atuendo, registré mis cajas, mi cofre, mis baúles y no estaba, pensé que me daría un paro cardiaco si se me había perdido, aunque solo fuera un bien material, para mí era más que eso, no podía creer lo olvidadiza que era para no saber donde lo había dejado la última vez.
En ese preciso instante sonó mi teléfono celular, nerviosa fui a contestar a ver si era Sam, aunque me decía todo lo contrario, me imaginaba de quien sería la voz sin tener que escucharla.
- Hola Cris –saludé.
- Hola, me preguntaba… ¿Puedo pasar a visitarte un instante?
- ¿Qué pregunta boba es esa?
- ¿Es un sí?
- Es un por supuesto que sí, ¿Cuándo vienes?
- Ya llegué –sonó el timbre de mi casa.
- ¡Qué puntual! –colgué el teléfono para ir a recibirlo.
Bajé deprisa las escaleras para abrir la puerta, me esperaba recostado de una de las columnas, tenía ocultada una de sus manos detrás de su espalda.
- Me gusta ser educado y llegar a tiempo –dibujo una media sonrisa en su rostro.
- Si, ya observé eso, pasa.
- Por cierto, quería entregarte esto –me tedio en mi mano mi relicario.
- ¡Lo estaba buscando! No lo encontraba por ningún lado.
- Es que lo tomé yo.
- ¿Por qué?
- Digamos que quería hacerle un pequeño detalle cercano a la fecha.
- ¿Qué le hiciste?
- Observa el otro lado de la inscripción.
Al reverso del dije plateado tenía un pequeño y fino grabado que decía Nunca lo olvides entrelazado junto al anterior que había puesto antes.
- ¿Te gusta?
- Me encanta.
- Esa era la idea… Por simple curiosidad… ¿No sabes con quién va mi hermana al baile?
- Creo que va con Jeremy Stonner.
- Fantástico –masculló.
- ¿Qué?
- Es un cretino, no quiero que mi hermana salga con un idiota así.
- ¡Tampoco la celes tanto! ¿Acaso ella vigila con quién sales?
- Pero es diferente.
- Lo dices por Lucas ¿no?
- No me dejará respirar tranquilo si no le digo.
- Que molesto es.
- Lo sé ¿Has hablado últimamente con Verónica?
- No –se me formó un nudo en la garganta- No he hablado con ella últimamente.
- Está algo extraña, el fin de semana nos reunimos todos para seguir investigando.
- ¿Investigar?
- Si, después te explico, ahora solo queda…
- Lucas.
- Lo siento, adiós.
- Adiós –me despedí y me besó la mejilla antes de irse.
Entré a mi casa para tocar el piano un momento y a esperar a mi madre que no tardaría en llegar. De vez en cuando miraba mi relicario, otra vez en mi cuello, donde debía estar siempre.
Al transcurso de los minutos llegó Yess a la casa y la recibí en el comedor para cenar, hablamos sobre el día y algunas cosas de su trabajo. Fui a mi habitación a prepararme para el día de mañana, iba a ser tan… ¿rosado? No me gustaba mucho eso…
- ¿Puedes salir en este siglo? –le pregunté ya exasperada a Sam quien se hallaba en su cuarto, yo ya me había terminado de arreglar para el baile de San Valentine de la escuela, era hoy.
Me había puesto para la ocasión un vestido gris hasta las rodillas, tenía algunos detalles en plateado. Cuando estaba a punto de quedarme dormida en el sofá de su sala, al fin había salido ella.
- ¿Qué te parece? –dijo mi amiga. Se había arreglado con un vestido largo de color vino tinto, le quedaba perfecto con su tono de piel.
- ¡Está perfecto!
- ¿Dónde está Cris?
- No lo sé, lo alcanzaremos en la escuela.
- Jeremy nos va a llevar al baile.
Jeremy Stonner nos pasó buscando en su convertible azul rey al cabo de unos minutos, lo recordaba más bajo, el chico realmente era alto y formido, su cabello era rubio rizado y su piel bronceaba entonaba perfectamente con este.
Nos dejó en la escuela y nos acompañó mientras buscábamos a Cris por todos lados, pero no había ninguna señal de él ni de Lucas.
Entramos al gimnasio y estaba todo como lo imaginé, rosado, en cada esquina había pequeñas luces fucsia que iluminaban el suelo, y corazones por todo el techo del salón, había una banda que tocaba música suave y todos bailaban en nuestro alrededor.
- ¿Bailas? –le dijo Jeremy a Sam.
- En estos momentos no, no quiero dejar sola a Christie mientras llega mi hermano.
- No importa, llamaré a Lucas a ver donde están.
Perdí a los chicos de vista mientras tomé mi celular y marqué el número de Lucas quién contestó al rato.
- ¿Hola?
- ¿No estás con Cris?
- Pensé que tú estabas con él.
- ¿No lo has visto?
- No lo he visto en todo el día.
- ¿No estás en el baile?
- No –masculló- No voy.
- Oh, lo siento. Avísame si lo ves por favor.
- Como sea, adiós.
Caminé por los jardines pensando en lo amargado que estaría mi amigo por no haber hablado con Sam, me había hecho reír un rato. Cuando estaba ya por el final del campo vi a un chico demasiado familiar para no reconocerlo.
- ¡Cris! –lo saludé pero no había volteado a verme. Salí corriendo en su dirección y cuando al fin volteo para mirarme se hallaba más distinto, frío.
- ¿Qué?
- ¿Dónde estabas?
- No lo sé, me tengo que ir. –le tomé la mano pero rechazó ese contacto y me miro como si le inspirara asco.- No me toques.
- ¿Pero qué mosco te pico?
- Solo aléjate. -me miró con desdén y amargura, miré sus ojos inexrpesivos y sin ninguna emoción, eso me causó un extraño vacío.
- ¿Cris? - alcé mis manos hacia él pero se alejo un paso atrás, me quedé buscando sus manos sin ningúna respuesta de su parte. Solo mostraba la peor indiferencia de todas.
No hubo respuesta alguna de su parte. Salió caminando rápido en dirección de dos chicas, una vestida de color rojo sangre y la otra de color rosa, lo seguí mientras lo llamaba de nuevo.
- ¡Cris! ¡Cris!
Lo último que pude ver era cómo le tomaba la mano a la chica del vestido rosa y la besaba, me quedé helada, no estaba segura si era por la idea de que esa chica era Regina o por la reacción de Cris, y ese beso. Podía sentir como se me vaciaba el aire en los pulmones, pero no había alguna otra respuesta en mí, no podía moverme, ni hablar. Solo hasta que Regina me miró con la misma malicia que siempre reaccioné y salí corriendo de allí, a la mitad del camino tropecé pero seguí corriendo en dirección opuesta, llegué cerca de un árbol y me caí con una de las ramas y mi vestido se rasgo lastimándome en la pierna derecha.
No entendía nada, ni quería entenderlo, solo pensaba que esta era de esas pesadillas en la que despertabas justo en el peor momento, pero no era así, era real, y el dolor también lo era. Solo seguía en mi cabeza la misma escena, las mismas palabras de Cris y ese mismo beso, no podía ver por lo empañado que estaban mis ojos, no me había dado cuenta de lo infantil que fui al haber aguantado tanto las lágrimas y las dejé caer otra vez, no me importaba y no recordaba otra cosa más, dolor, las lágrimas que ardían en mi rostro y aquella extraña sensación que me invadía, aquel desgarre en mi pecho, respiraba, pero parecía que no pudiera hacerlo, solo sentía una asfixia y una necesidad ante ese vacío…
I Climb, I Slip, I Fall
Reaching for your hands
But I lay here all alone
Sweating all your blood
If I could find out how
To make you listen now
Because im starving for you here
With my undieing love and I
Until tomorrow - Paramore.
Hola!! me tardee un poco, lo siento! He estado algo -es mejor decir bastaaantee- distraida ultimamente y no había publicado este cap! Cuenten! que les parece el nuevo diseño!? este es el definitivo, creo... XD! Comenten sobre el cap y si les gustó este diseño, y ah! en el principio de la columna derecha está la encuesta del nombre del blog! Respecto a el url de la pagina será asi www.thechristiestory.blogspot.com, solo voy a dejarlo asi una semana el nombre actual y después pongo este!!
Lo siento, lo siento, lo siento!! no he podido comentar en mis blogs favoritos! no se que pasa! Esto es para Lu, MechaO'sheaKaulitz y Jessica! Sigo sus blogs! pero no he podido comentar no se porque!
Voy a Publicar hoy en Albus life!! www.thealbuslife.blogspot.com
xoxo mari R
martes, 2 de febrero de 2010
miércoles, 27 de enero de 2010
Bloqueada
Capitulo 23
Se escuchó unos golpes en la puerta y grité aterrada, tal vez había vuelto y si se iba a vengar de mí, como lo quería haber hecho antes.
- ¿Christine? ¿Dónde estás? –fue de gran alivio oír la voz de Cristian en la oscuridad.
- Por aquí.
- ¿Qué te ocurrió? Vine aquí en cuanto no te oí por teléfono, y después se escuchó un grito.
- Creo que hubo un corto en mi casa, como me quedé a oscuras me asusté y solté mi teléfono, fue justo antes de que me oyeras gritar –solo la mitad era cierto, no sabía como decirle que Regina había estado aquí amenazándome, lo preocuparía mucho.
- ¿Te encuentras bien?
- Si, solo me caí –me toqué con cautela el cuello, donde me ardía al tacto de mis dedos, lo oculté con mi cabello, e instintivamente toqué mi nariz, tal vez me crecería como a pinocho por tan grande mentira.
- ¿Te puedes levantar?
- Si, solo fue un resbalón, ya te lo dije.
- Déjame probar algo… -esperé como medio minuto en silencio y se encendió las luces de la casa- Ya está.
- Gracias, no tienes porque tomarte la molestia de seguir aquí, si quieres ve a tu casa.
- No, no me pienso ir hasta que venga tu madre, así no vas a estar sola –de verdad sonaba preocupado.
- Entonces espérame un momento sentado, vuelvo en un minuto.
- De acuerdo.
Fui a mi cuarto para verme en el espejo, me quité el cabello de encima para ver mi cuello, en cada lado tenía unas marcas de uñas, y moretones, al igual que mi brazo derecho, por algunos lados sangraba un poco, me lo había hecho Regina cuando me estaba asfixiando. Me lo lavé con sumo cuidado ya que ardía mucho, y me puse un suéter encima de mi camisa, y volví a ocultarme las heridas con mi cabello.
Cristian me esperaba en la sala, me miraba preocupado, pero había algo mas, parecía curiosidad.
- ¿Qué ocurre? –le pregunté.
No recibí ninguna respuesta de su parte, se acercó para verme mejor y movió una de sus manos a mi cuello, seguro se había dado cuenta de las heridas, estaba perdida. En vez de tocar mis heridas o apartar mi cabello, solo levantó el dije del collar que me había regalado.
- Pensé que no lo seguías usando. -¡Uf! Me salve por un poco, solo quería saber eso.
- Lo uso todos los días. –compuso una media sonrisa.
- Genial.
Nos sentamos en la sala para ver Tv, estábamos callados sin decir ni una sola palabra, trataba de mantener mi boca cerrada, en mi mente imaginaba como le decía a Cris lo que había pasado con Regina, una y otra vez, algunas veces trataba de asegurarme de que no había soltado alguna palabra mientras estaba pensando, apreté mi mandíbula y cerré una mano en puño para aguantar la sensación de culpa. El notó mi tensión y puso una de sus manos encima de mi puño para hacerme aflojar la mano.
- Tranquila, no te vas a quedar sola ni un segundo. –me dijo.
- Eso era lo que me temía.
- ¿Entonces mi compañía no te es grata? –cerró los ojos fingiendo dolor y giró la cabeza en dirección contraria a la mía.
- ¡Claro que no! Solo que no me gusta que estén de guardaespaldas.
- ¿Estás segura?
- Si –estrechó sus dedos con los míos.
- En realidad aunque no te hayan amenazado, igualmente buscaría una excusa para tener que vigilarte, saber que haces. No hay nada más importante para mi que te sientas a salvo con nosotros ahora, en especial conmigo -¿Por qué dijo eso? ¡Me hacia sentir culpable!
- Oye Cris, respecto a lo de mi seguridad, yo vi… -escuché unas llaves, había llegado mi mamá.
- ¿Cielo?
- Estoy aquí mamá.
- Hola Cristian –llegó Yess a la sala- Recibí tu mensaje.
- Gracias, entenderá que su hija había estado sola cuando surgió el corte en su casa.
- Si, hubiera venido antes, pero salí tarde del trabajo, ¡Y para colmo hubo un accidente de tránsito alrededor de las siete y me quedé en el trafico! –me quedé helada cuando escuché lo del accidente, como a esa hora estaba a oscuras y apareció Regina después.
- No, descuida mamá.
- Entonces… me tengo que ir. Que pasen buenas noches. –se excusó Cris antes de salir por la puerta.
- Buenas noches –y cerró Yess la puerta.
Mi mamá y yo cenamos mientras me contó del día tan agotador que tuvo, le pregunté con cuidado acerca del accidente de tránsito y la hora.
- Fue alrededor de las siete, tal vez hubo un problema en general y por eso hubo un corto, al rato me llegó un mensaje de Cristian preguntándome a que hora llegaría y que pasaría por aquí, se preocupa mucho por ti.
- Sí, claro –era mejor no haber preguntado nada.
Me fui a dormir valientemente a mi alcoba, aun así dejé la luz del pasillo encendida, me daba más seguridad, aunque no había pasado nada en el resto de la noche. Traté de enfocarme en una visión, para saber si acecharía otra vez, pero no pude, estaba bloqueada, quizá fue el miedo o la culpa que me comía por dentro.
El relicario de Cris aun estaba en mi cuello, no me molesté en quitármelo ya que me infundía más valor, me recordaba mucho a él, siempre me sentía seguro a su lado. Aferré el collar en mis manos y me quedé dormida con la tranquilidad de saber que él estaría a mi lado.
A la mañana siguiente todo parecía en su orden, me revisé el cuello que aun me dolía, y todo mi cuarto en señal de algún cambio que no sucedió. Me alisté con el ánimo reforzado para alistarme, desayunar e irme a la escuela, le pedí a Yess que me llevara camino a su trabajo para no tener que caminar, no por tener pereza o miedo, si no porque estaría Cris y tendría que darle explicaciones de mi comportamiento de ayer, era mejor así.
Pasaron unos minutos y me quedé alejada de todos mientras sonaba el timbre de la escuela, aproveché la multitud para entrar desapercibida a clases, casi entraba al salón de clases cuando una mano me aferró por el hombro, solté el aire del susto mientras voltee hacia atrás.
- ¿Me puedes esperar? Caminas muy rápido últimamente –dijo Scott para mi suerte.
- Me gusta llegar temprano a clases –le compuse una sonrisa.
Entramos a clases y Scott se sentó conmigo a una de las esquinas del salón, por lo menos no me verían allí atrás.
Cristian estaba sentado en los primeros puestos mientras me buscaba con la mirada y me encontró, sonrió y Sami también, les devolví una tímida risa.
A la mitad de la clase no resistía la culpa y comencé a rayar mi cuaderno de manera inconsciente, Scott me sostuvo la mano unos minutos después.
«A este paso vas a tener más garabatos que materias en tu cuaderno» Pensó él.
«Lo siento, no me di cuenta»
« ¿Te sucede algo?«
Esa pregunta despertó aun más mi necesidad de contarle lo que pasó ayer a alguien, se lo podía decir a Scott, era mi mejor amigo y me comprendería.
«Es que… ¿Me prometes no alterarte y no decírselo a nadie?»
«No me digas que mataste a alguien.»
« ¡Promételo!»
«Lo prometo ¿Contenta?»
«Si, lo que sucede es que… Regina me atacó en mi casa ayer.»
Esperó unos minutos en silencio para analizar lo que le había dicho.
« ¿Qué te hizo?»
«Solo me amenazó, y me hizo esto»
Voltee donde estaba Cris para estar segura que no me vería, me quite el cabello y subí mi manga derecha para que viera los rasguños, Scott me miró sorprendido e hizo una mueca de preocupación. Me oculté otra vez mis heridas para que más nadie las viera.
« ¿Estás segura de que sea ella?»
«Si, ella misma lo admitió. Y le dijo a Mandy que me empujara por las escaleras.»
Scott abrió tanto los ojos que parecían que iban a salir de sus orbitas.
« ¿En serio te encuentras bien?»
«Si»
« ¿Cómo paso?»
Le conté todo lo que paso la noche pasada a Scott, podía confiar en su palabra y no le diría nada a nadie.
« ¿Y no te podías defender?»
«No vi nada, estaba muy oscuro.»
« ¿Y no podías ver el futuro?»
«No, no he podido desde ese entonces.»
«Eso está mal… Tranquila, no diré nada, encontraremos una solución.»
Era bueno saber que no subestimaba a mi amigo, siempre reaccionaba como yo esperaba y me decía lo que quería escuchar, aunque no fuera así. El resto de las clases me las pase hablando con Scott, era más sencillo hablar con él, y mucho más si no tenía que mover los labios en plena clase para hablar.
Seguía con mi secreto guardado y cada hora que pasaba era menos el deseo de decírselo a alguien, por lo menos estaba Scott cerca cuando se me acercó Cris a la hora del almuerzo y me callaba con sus pensamientos. Sami aun se mostraba algo distante en el resto de las clases, era mi mejor amiga por lo que me conoce más de lo que yo he podido conocerme y sabía que yo ocultaba algo, trate de morderme la lengua para quedarme callada.
- ¿Quieres ir con nosotros a dar una vuelta después de clases? –me preguntó Lucas, al que no había notado hasta ese momento.
- No puedo, le prometí a Scott y Charlotte salir con ellos hoy –Scott me miró raro y su hermana aun peor.
«Sígueme la corriente ¿Quieres?»
- Ah, sí claro. Lo siento.
En la salida Scott me esperó para irme con él y Charlotte, aunque a la última no le agradaba mucho la idea por la cara que me compuso.
« ¿Por qué no le agrado a tu hermana?»
«No te lo tomes en serio, ella es así con todo el mundo»
«Scott…»
«La cosa es… no le caes bien porque piensa que estás jugando conmigo»
« ¿Contigo? »
«Si, piensa que estás jugando con mis sentimientos y como estas todo el tiempo con Wittcher...»
«No, esas no son mis intenciones»
«Lo sé… ¿Y cuando planeas decirle al dramático…?»
«Se llama Cristian»
«Como sea, ¿Cuándo le vas a decir?»
«No le pienso decir nada»
«Se va a enterar»
«No si tu no dices nada, solo sabemos Regina, Mandy, tu y yo, creo que a ninguna de ellas dos les conviene abrir la boca al igual que a mí»
«Te ayudaré, confía en mí»
Pasaron largos meses de los cuales disfruté casi al máximo, mi primera Navidad en Heauston fue de maravilla junto a mis amigos, aunque la nieve había sido un tormento, nevaba demasiado para mi gusto. Las marcas de uñas y la férula ya no estaba, ahora podía mover mis brazos todo lo que quisiera. Como no les dije nada a Sami y a Cris, ni a nadie en realidad, Scott seguía ayudándome varias veces en la semana a recuperar mi visión, pero casi nada sucedía, solo veía minucias sin importancia como la comida que desayunaba o mi cama a la hora de dormir, nada importante.
En el colegio ya todos estaban emocionados con el día de San Valentín, solo faltaba dos semanas, a mi no me molestaba pero tampoco le daba mucha importancia, y no estaba segura de la fecha exacta del día, ni si quiera me molestaba en contarlos, Cristian opinaba lo mismo que yo, era demasiado cursi para mis gustos. Todo estaba en orden y no seguía teniendo noticias graves o visitas inesperadas, al parecer todo seguía su curso.
Una tarde libre en el colegio la aproveché para enfocarme en mis visiones con Scott, que siempre estaba dispuesto a ayudarme. Tomamos prestado el salón de arte de la escuela que estaba vacío, y me senté tratando de relajarme un momento.
- Enfócate, lo lograras esta vez –me dijo Scott.
- No puedo concentrarme si me dices eso una y otra vez, es muy difícil.
- Estoy seguro de que esta es la vencida.
- La milésima vez es la vencida –suspiré fastidiada- Cada vez que dices Lo vas a lograr esta vez ¿Qué crees que pasa? ¡Oh! ¡Te tengo la respuesta! ¡Nada!
- Vamos, inténtalo una vez mas ¿Quieres?
- Va.
Traté de concentrarme un momento solo para enfocar algo, comencé a oir unas pisadas cerca del salón, no me servían de nada, se detuvo el sonido cerca de una puerta…
- ¡Genial! Lo mismo de siempre, nada.
- ¿Viste algo?
- Solo pasos.
- Mañana intentaremos de nuevo, ten –me ofreció una de las sodas que tenía en sus manos- relájate un rato.
- Eso intento.
- Si, se nota.
Duramos unos minutos en silencio, hasta que fue Scott quien habló:
- Entonces… ¿Tu Cris –lo dijo con tono de fastidio y puse mala cara- aun no sabe?
- ¿Qué cosa?
- Regina, ataque, lunática asesina… -hizo señas con las manos.
- Ah, gracias por recordarme que esa loca me quería atacar –comencé a oir unos ligeros pasos, los ignoré- No he sabido nada de ella últimamente, ¿No te has dado cuenta que apenas se ve en clases?
- Si, es cierto.
- Justamente después de que me atacó en mi casa y me amenazó…
- Interesante ¿No crees que pudo haber estado planeando algo?
- No, yo no creo que lo estuvo planeando. Es más apropiado decir que lo está.
- Buen punto ¿Y Mandy?
- Aun sigue pavoneándose en el colegio algunas veces, cuando no está Regina.
- Tienen que tener algún problema mental o algo así, mira que te quería hacer mucho daño cuando Mandy te empujó por las escaleras.
- Tal vez… o el secador de cabello les achicó el cerebro.
Escuché un suspiro que mostraba molestia al otro lado del salón, en la entrada estaba Sami, que nos miraba con gesto indignada.
- ¿Tú eras la que estaba caminando? –le pregunté temerosa.
- Debería decir escuchando.
- ¿Escuchaste todo?
- Solo lo suficiente ¿Cuándo me planeabas decir que casi te matan?
- No te quería decir porque te ibas a molestar mucho.
- ¿Crees que me iba a molestar más de lo que puedo estar ahora?
- Esa no fue su intención solo intentaba no preocupar a nadie, por lo menos entiende… -Scott salió en mi defensa pero Sami levantó un dedo para pedir silencio.
- ¿Prefieres morirte en silencio a que nos preocupemos por ti? ¡Cris! ¡Imagínate que le pasaría si te hubiera sucedido algo peor!
- Pero no me sucedió nada.
- Por ahora, ella va a volver, y se va a vengar.
- Pues estaré preparada cuando vuelva.
- ¿En serio? Demuéstralo.
Me quedé en silencio mientras Sam me veía y enarcaba una ceja, esperando. Yo evadí su pregunta y me puse a la defensiva:
- ¿Y por qué me estabas espiando hace unos minutos? Estabas caminando afuera y te detuviste aquí.
- ¿Pudiste ver algo? –preguntó Scott.
- Si, esta vez sí pude –me dirigí solo a él.
- ¿A que se refieren con Pudiste?
- Este…
- ¿Por casualidad mataron a alguien y tampoco sé?
- ¡Era solo eso!
¿Te parece poco?
- Lo siento. –apenas terminé de disculparme cuando ya había salido del salón- ¿A dónde vas?
- A buscar a mí hermano.
- ¡No le digas! ¡Por favor!
- Entonces, sugiere algo mejor.
- De acuerdo, les parece si vamos a hablar con Verónica. –sugirió Scott.
- De acuerdo –masculló Sam.
Solo seguía sus pasos, Sami caminaba más rápido de lo normal, y hacia muchos gestos cuando movía las manos. Al doblar la esquina nos encontramos con Lucas.
- ¿Dónde estaban?
- Síguenos –le dijo Sam aun molesta mientras lo jalaba de la mano.
- ¿Por qué?
- Creo que tengo algo de información de la cual no todos estábamos enterados.
- ¿A qué te refieres? –preguntó Lucas y cuando vio mi rostro, que no había otra cara si no la de la pena, comenzó a imaginarse la respuesta.- Está en el salón, creo.
Lucas comenzó a preguntarle cosas a Scott y este solo le respondía en voz baja, aun serio, Sam no hacía otra cosa que mirarme confundida y yo trataba de no mirar a ninguno.
Al doblar la esquina nos encontramos con Verónica que venía saliendo de un aula vacía.
- Hola chicos.
- Necesito hablar contigo. –dijo Scott.
- ¿Qué ocurre?
- Louge –a Verónica se le cayeron unos papeles del susto, Lucas los recogió ya que ella estaba ausente viendo a todos lados.
- Por favor pasen rápido.
Todos nos metimos en el aula vacía y ella se sentó en el escritorio, esperado la versión de los hechos.
- ¿Qué tiene que ver ese apellido con todo esto? –preguntó ella.
- Digamos que Christine acaba de aclarar mis sospechas, aunque el termino acabar no es tan reciente para ella.
- ¿Qué sucede?
- Me atacó… Regina me atacó en mi casa.
Verónica y los demás se sobresaltaron y esperaron mi versión de los hechos, traté de contarla lo más tranquila posible, sin ninguna alteración. Todos me miraron asustados, la única que habló fue Sam.
- ¿Por qué no me contaste?
- Se iban a asustar mucho.
- No era excusa.
- Entonces… -empezó Verónica- ¿Estás seguro?
- Si –afirmó Scott
- ¿Y Cristian?
- El no debe saber ¡Por favor! ¡Se va a preocupar mucho!
- Déjame ver que hago con eso, pero primero lo primero. Christine, verás, por si no estás enterada el apellido de Regina es Louge.
- Eso lo sé, pero… ¡Que tonta soy!
- Creo que estas entendiendo.
- ¿Regina puede ser una bruja?
- No puede ser, lo es. Al parecer es una descendiente de los Louge, pensábamos que era inofensiva o que era una descendiente bastante lejana a ser bruja, pero…
- ¡Lo explica todo! ¡Como me pudo atacar, cuando me amenazó en mi casa! ¡Ella fue! Siempre fue ella…
- ¿Ahora ves la importancia que tenía el asunto? –me dijo Sam.
- Disculpen, en serio mi intención no era mentirles. Desde ahora no más secretos, lo prometo.
- Así se habla –concluyó Lucas.
- Hablaremos de esto más tarde, aprovecharé la ocasión y voy a preguntar sobre el paradero de la Srt. Logue.
- ¿Me van a ayudar?
- ¡Pues claro! ¡Qué lenta estas hoy!
- ¡Lo siento Lucas!
- Ya te perdoné. Todos te vamos a ayudar.
- Cierto.
- Me anotan.
Por lo menos estaba más tranquila con el apoyo de mis amigos, aun me carcomía que podía hacer Regina, y ahora que sabía me daba más miedo que antes de que pudiera hacerle algo a mi madre, o a mis amigos, o a Cris. Sam me abrazó y Verónica, Lucas y Scott me dieron una sonrisa cada uno, mostrando el afecto que me tenían, saldría de esta junto a ellos.
Helloo!! disculpen la tardanza!! aquí les dejo este cap, ya se notaran los cambios!! sigan comentando y siguiendo el blog, pronto daré el premio al fan número uno. Quisiera recordarles que pasen a mis otros blogs de Albus y Lily and James, http://www.thealbuslife.blogspot.com/ y http://www.lilyandjamespotter.blogspot.com/ Oh! y les recomiendo este blog!! wwwilusionesperdidas.blogspot.com es de una de mis amigas y es nuevo, tratará de misterios y es nuevo! Me encanta su blog y espero que les guste! Recuerden mandar un msn en ayuda a Haiti! Solo envien Haiti al 50555! xoxo mari R☆★
Se escuchó unos golpes en la puerta y grité aterrada, tal vez había vuelto y si se iba a vengar de mí, como lo quería haber hecho antes.
- ¿Christine? ¿Dónde estás? –fue de gran alivio oír la voz de Cristian en la oscuridad.
- Por aquí.
- ¿Qué te ocurrió? Vine aquí en cuanto no te oí por teléfono, y después se escuchó un grito.
- Creo que hubo un corto en mi casa, como me quedé a oscuras me asusté y solté mi teléfono, fue justo antes de que me oyeras gritar –solo la mitad era cierto, no sabía como decirle que Regina había estado aquí amenazándome, lo preocuparía mucho.
- ¿Te encuentras bien?
- Si, solo me caí –me toqué con cautela el cuello, donde me ardía al tacto de mis dedos, lo oculté con mi cabello, e instintivamente toqué mi nariz, tal vez me crecería como a pinocho por tan grande mentira.
- ¿Te puedes levantar?
- Si, solo fue un resbalón, ya te lo dije.
- Déjame probar algo… -esperé como medio minuto en silencio y se encendió las luces de la casa- Ya está.
- Gracias, no tienes porque tomarte la molestia de seguir aquí, si quieres ve a tu casa.
- No, no me pienso ir hasta que venga tu madre, así no vas a estar sola –de verdad sonaba preocupado.
- Entonces espérame un momento sentado, vuelvo en un minuto.
- De acuerdo.
Fui a mi cuarto para verme en el espejo, me quité el cabello de encima para ver mi cuello, en cada lado tenía unas marcas de uñas, y moretones, al igual que mi brazo derecho, por algunos lados sangraba un poco, me lo había hecho Regina cuando me estaba asfixiando. Me lo lavé con sumo cuidado ya que ardía mucho, y me puse un suéter encima de mi camisa, y volví a ocultarme las heridas con mi cabello.
Cristian me esperaba en la sala, me miraba preocupado, pero había algo mas, parecía curiosidad.
- ¿Qué ocurre? –le pregunté.
No recibí ninguna respuesta de su parte, se acercó para verme mejor y movió una de sus manos a mi cuello, seguro se había dado cuenta de las heridas, estaba perdida. En vez de tocar mis heridas o apartar mi cabello, solo levantó el dije del collar que me había regalado.
- Pensé que no lo seguías usando. -¡Uf! Me salve por un poco, solo quería saber eso.
- Lo uso todos los días. –compuso una media sonrisa.
- Genial.
Nos sentamos en la sala para ver Tv, estábamos callados sin decir ni una sola palabra, trataba de mantener mi boca cerrada, en mi mente imaginaba como le decía a Cris lo que había pasado con Regina, una y otra vez, algunas veces trataba de asegurarme de que no había soltado alguna palabra mientras estaba pensando, apreté mi mandíbula y cerré una mano en puño para aguantar la sensación de culpa. El notó mi tensión y puso una de sus manos encima de mi puño para hacerme aflojar la mano.
- Tranquila, no te vas a quedar sola ni un segundo. –me dijo.
- Eso era lo que me temía.
- ¿Entonces mi compañía no te es grata? –cerró los ojos fingiendo dolor y giró la cabeza en dirección contraria a la mía.
- ¡Claro que no! Solo que no me gusta que estén de guardaespaldas.
- ¿Estás segura?
- Si –estrechó sus dedos con los míos.
- En realidad aunque no te hayan amenazado, igualmente buscaría una excusa para tener que vigilarte, saber que haces. No hay nada más importante para mi que te sientas a salvo con nosotros ahora, en especial conmigo -¿Por qué dijo eso? ¡Me hacia sentir culpable!
- Oye Cris, respecto a lo de mi seguridad, yo vi… -escuché unas llaves, había llegado mi mamá.
- ¿Cielo?
- Estoy aquí mamá.
- Hola Cristian –llegó Yess a la sala- Recibí tu mensaje.
- Gracias, entenderá que su hija había estado sola cuando surgió el corte en su casa.
- Si, hubiera venido antes, pero salí tarde del trabajo, ¡Y para colmo hubo un accidente de tránsito alrededor de las siete y me quedé en el trafico! –me quedé helada cuando escuché lo del accidente, como a esa hora estaba a oscuras y apareció Regina después.
- No, descuida mamá.
- Entonces… me tengo que ir. Que pasen buenas noches. –se excusó Cris antes de salir por la puerta.
- Buenas noches –y cerró Yess la puerta.
Mi mamá y yo cenamos mientras me contó del día tan agotador que tuvo, le pregunté con cuidado acerca del accidente de tránsito y la hora.
- Fue alrededor de las siete, tal vez hubo un problema en general y por eso hubo un corto, al rato me llegó un mensaje de Cristian preguntándome a que hora llegaría y que pasaría por aquí, se preocupa mucho por ti.
- Sí, claro –era mejor no haber preguntado nada.
Me fui a dormir valientemente a mi alcoba, aun así dejé la luz del pasillo encendida, me daba más seguridad, aunque no había pasado nada en el resto de la noche. Traté de enfocarme en una visión, para saber si acecharía otra vez, pero no pude, estaba bloqueada, quizá fue el miedo o la culpa que me comía por dentro.
El relicario de Cris aun estaba en mi cuello, no me molesté en quitármelo ya que me infundía más valor, me recordaba mucho a él, siempre me sentía seguro a su lado. Aferré el collar en mis manos y me quedé dormida con la tranquilidad de saber que él estaría a mi lado.
A la mañana siguiente todo parecía en su orden, me revisé el cuello que aun me dolía, y todo mi cuarto en señal de algún cambio que no sucedió. Me alisté con el ánimo reforzado para alistarme, desayunar e irme a la escuela, le pedí a Yess que me llevara camino a su trabajo para no tener que caminar, no por tener pereza o miedo, si no porque estaría Cris y tendría que darle explicaciones de mi comportamiento de ayer, era mejor así.
Pasaron unos minutos y me quedé alejada de todos mientras sonaba el timbre de la escuela, aproveché la multitud para entrar desapercibida a clases, casi entraba al salón de clases cuando una mano me aferró por el hombro, solté el aire del susto mientras voltee hacia atrás.
- ¿Me puedes esperar? Caminas muy rápido últimamente –dijo Scott para mi suerte.
- Me gusta llegar temprano a clases –le compuse una sonrisa.
Entramos a clases y Scott se sentó conmigo a una de las esquinas del salón, por lo menos no me verían allí atrás.
Cristian estaba sentado en los primeros puestos mientras me buscaba con la mirada y me encontró, sonrió y Sami también, les devolví una tímida risa.
A la mitad de la clase no resistía la culpa y comencé a rayar mi cuaderno de manera inconsciente, Scott me sostuvo la mano unos minutos después.
«A este paso vas a tener más garabatos que materias en tu cuaderno» Pensó él.
«Lo siento, no me di cuenta»
« ¿Te sucede algo?«
Esa pregunta despertó aun más mi necesidad de contarle lo que pasó ayer a alguien, se lo podía decir a Scott, era mi mejor amigo y me comprendería.
«Es que… ¿Me prometes no alterarte y no decírselo a nadie?»
«No me digas que mataste a alguien.»
« ¡Promételo!»
«Lo prometo ¿Contenta?»
«Si, lo que sucede es que… Regina me atacó en mi casa ayer.»
Esperó unos minutos en silencio para analizar lo que le había dicho.
« ¿Qué te hizo?»
«Solo me amenazó, y me hizo esto»
Voltee donde estaba Cris para estar segura que no me vería, me quite el cabello y subí mi manga derecha para que viera los rasguños, Scott me miró sorprendido e hizo una mueca de preocupación. Me oculté otra vez mis heridas para que más nadie las viera.
« ¿Estás segura de que sea ella?»
«Si, ella misma lo admitió. Y le dijo a Mandy que me empujara por las escaleras.»
Scott abrió tanto los ojos que parecían que iban a salir de sus orbitas.
« ¿En serio te encuentras bien?»
«Si»
« ¿Cómo paso?»
Le conté todo lo que paso la noche pasada a Scott, podía confiar en su palabra y no le diría nada a nadie.
« ¿Y no te podías defender?»
«No vi nada, estaba muy oscuro.»
« ¿Y no podías ver el futuro?»
«No, no he podido desde ese entonces.»
«Eso está mal… Tranquila, no diré nada, encontraremos una solución.»
Era bueno saber que no subestimaba a mi amigo, siempre reaccionaba como yo esperaba y me decía lo que quería escuchar, aunque no fuera así. El resto de las clases me las pase hablando con Scott, era más sencillo hablar con él, y mucho más si no tenía que mover los labios en plena clase para hablar.
Seguía con mi secreto guardado y cada hora que pasaba era menos el deseo de decírselo a alguien, por lo menos estaba Scott cerca cuando se me acercó Cris a la hora del almuerzo y me callaba con sus pensamientos. Sami aun se mostraba algo distante en el resto de las clases, era mi mejor amiga por lo que me conoce más de lo que yo he podido conocerme y sabía que yo ocultaba algo, trate de morderme la lengua para quedarme callada.
- ¿Quieres ir con nosotros a dar una vuelta después de clases? –me preguntó Lucas, al que no había notado hasta ese momento.
- No puedo, le prometí a Scott y Charlotte salir con ellos hoy –Scott me miró raro y su hermana aun peor.
«Sígueme la corriente ¿Quieres?»
- Ah, sí claro. Lo siento.
En la salida Scott me esperó para irme con él y Charlotte, aunque a la última no le agradaba mucho la idea por la cara que me compuso.
« ¿Por qué no le agrado a tu hermana?»
«No te lo tomes en serio, ella es así con todo el mundo»
«Scott…»
«La cosa es… no le caes bien porque piensa que estás jugando conmigo»
« ¿Contigo? »
«Si, piensa que estás jugando con mis sentimientos y como estas todo el tiempo con Wittcher...»
«No, esas no son mis intenciones»
«Lo sé… ¿Y cuando planeas decirle al dramático…?»
«Se llama Cristian»
«Como sea, ¿Cuándo le vas a decir?»
«No le pienso decir nada»
«Se va a enterar»
«No si tu no dices nada, solo sabemos Regina, Mandy, tu y yo, creo que a ninguna de ellas dos les conviene abrir la boca al igual que a mí»
«Te ayudaré, confía en mí»
Pasaron largos meses de los cuales disfruté casi al máximo, mi primera Navidad en Heauston fue de maravilla junto a mis amigos, aunque la nieve había sido un tormento, nevaba demasiado para mi gusto. Las marcas de uñas y la férula ya no estaba, ahora podía mover mis brazos todo lo que quisiera. Como no les dije nada a Sami y a Cris, ni a nadie en realidad, Scott seguía ayudándome varias veces en la semana a recuperar mi visión, pero casi nada sucedía, solo veía minucias sin importancia como la comida que desayunaba o mi cama a la hora de dormir, nada importante.
En el colegio ya todos estaban emocionados con el día de San Valentín, solo faltaba dos semanas, a mi no me molestaba pero tampoco le daba mucha importancia, y no estaba segura de la fecha exacta del día, ni si quiera me molestaba en contarlos, Cristian opinaba lo mismo que yo, era demasiado cursi para mis gustos. Todo estaba en orden y no seguía teniendo noticias graves o visitas inesperadas, al parecer todo seguía su curso.
Una tarde libre en el colegio la aproveché para enfocarme en mis visiones con Scott, que siempre estaba dispuesto a ayudarme. Tomamos prestado el salón de arte de la escuela que estaba vacío, y me senté tratando de relajarme un momento.
- Enfócate, lo lograras esta vez –me dijo Scott.
- No puedo concentrarme si me dices eso una y otra vez, es muy difícil.
- Estoy seguro de que esta es la vencida.
- La milésima vez es la vencida –suspiré fastidiada- Cada vez que dices Lo vas a lograr esta vez ¿Qué crees que pasa? ¡Oh! ¡Te tengo la respuesta! ¡Nada!
- Vamos, inténtalo una vez mas ¿Quieres?
- Va.
Traté de concentrarme un momento solo para enfocar algo, comencé a oir unas pisadas cerca del salón, no me servían de nada, se detuvo el sonido cerca de una puerta…
- ¡Genial! Lo mismo de siempre, nada.
- ¿Viste algo?
- Solo pasos.
- Mañana intentaremos de nuevo, ten –me ofreció una de las sodas que tenía en sus manos- relájate un rato.
- Eso intento.
- Si, se nota.
Duramos unos minutos en silencio, hasta que fue Scott quien habló:
- Entonces… ¿Tu Cris –lo dijo con tono de fastidio y puse mala cara- aun no sabe?
- ¿Qué cosa?
- Regina, ataque, lunática asesina… -hizo señas con las manos.
- Ah, gracias por recordarme que esa loca me quería atacar –comencé a oir unos ligeros pasos, los ignoré- No he sabido nada de ella últimamente, ¿No te has dado cuenta que apenas se ve en clases?
- Si, es cierto.
- Justamente después de que me atacó en mi casa y me amenazó…
- Interesante ¿No crees que pudo haber estado planeando algo?
- No, yo no creo que lo estuvo planeando. Es más apropiado decir que lo está.
- Buen punto ¿Y Mandy?
- Aun sigue pavoneándose en el colegio algunas veces, cuando no está Regina.
- Tienen que tener algún problema mental o algo así, mira que te quería hacer mucho daño cuando Mandy te empujó por las escaleras.
- Tal vez… o el secador de cabello les achicó el cerebro.
Escuché un suspiro que mostraba molestia al otro lado del salón, en la entrada estaba Sami, que nos miraba con gesto indignada.
- ¿Tú eras la que estaba caminando? –le pregunté temerosa.
- Debería decir escuchando.
- ¿Escuchaste todo?
- Solo lo suficiente ¿Cuándo me planeabas decir que casi te matan?
- No te quería decir porque te ibas a molestar mucho.
- ¿Crees que me iba a molestar más de lo que puedo estar ahora?
- Esa no fue su intención solo intentaba no preocupar a nadie, por lo menos entiende… -Scott salió en mi defensa pero Sami levantó un dedo para pedir silencio.
- ¿Prefieres morirte en silencio a que nos preocupemos por ti? ¡Cris! ¡Imagínate que le pasaría si te hubiera sucedido algo peor!
- Pero no me sucedió nada.
- Por ahora, ella va a volver, y se va a vengar.
- Pues estaré preparada cuando vuelva.
- ¿En serio? Demuéstralo.
Me quedé en silencio mientras Sam me veía y enarcaba una ceja, esperando. Yo evadí su pregunta y me puse a la defensiva:
- ¿Y por qué me estabas espiando hace unos minutos? Estabas caminando afuera y te detuviste aquí.
- ¿Pudiste ver algo? –preguntó Scott.
- Si, esta vez sí pude –me dirigí solo a él.
- ¿A que se refieren con Pudiste?
- Este…
- ¿Por casualidad mataron a alguien y tampoco sé?
- ¡Era solo eso!
¿Te parece poco?
- Lo siento. –apenas terminé de disculparme cuando ya había salido del salón- ¿A dónde vas?
- A buscar a mí hermano.
- ¡No le digas! ¡Por favor!
- Entonces, sugiere algo mejor.
- De acuerdo, les parece si vamos a hablar con Verónica. –sugirió Scott.
- De acuerdo –masculló Sam.
Solo seguía sus pasos, Sami caminaba más rápido de lo normal, y hacia muchos gestos cuando movía las manos. Al doblar la esquina nos encontramos con Lucas.
- ¿Dónde estaban?
- Síguenos –le dijo Sam aun molesta mientras lo jalaba de la mano.
- ¿Por qué?
- Creo que tengo algo de información de la cual no todos estábamos enterados.
- ¿A qué te refieres? –preguntó Lucas y cuando vio mi rostro, que no había otra cara si no la de la pena, comenzó a imaginarse la respuesta.- Está en el salón, creo.
Lucas comenzó a preguntarle cosas a Scott y este solo le respondía en voz baja, aun serio, Sam no hacía otra cosa que mirarme confundida y yo trataba de no mirar a ninguno.
Al doblar la esquina nos encontramos con Verónica que venía saliendo de un aula vacía.
- Hola chicos.
- Necesito hablar contigo. –dijo Scott.
- ¿Qué ocurre?
- Louge –a Verónica se le cayeron unos papeles del susto, Lucas los recogió ya que ella estaba ausente viendo a todos lados.
- Por favor pasen rápido.
Todos nos metimos en el aula vacía y ella se sentó en el escritorio, esperado la versión de los hechos.
- ¿Qué tiene que ver ese apellido con todo esto? –preguntó ella.
- Digamos que Christine acaba de aclarar mis sospechas, aunque el termino acabar no es tan reciente para ella.
- ¿Qué sucede?
- Me atacó… Regina me atacó en mi casa.
Verónica y los demás se sobresaltaron y esperaron mi versión de los hechos, traté de contarla lo más tranquila posible, sin ninguna alteración. Todos me miraron asustados, la única que habló fue Sam.
- ¿Por qué no me contaste?
- Se iban a asustar mucho.
- No era excusa.
- Entonces… -empezó Verónica- ¿Estás seguro?
- Si –afirmó Scott
- ¿Y Cristian?
- El no debe saber ¡Por favor! ¡Se va a preocupar mucho!
- Déjame ver que hago con eso, pero primero lo primero. Christine, verás, por si no estás enterada el apellido de Regina es Louge.
- Eso lo sé, pero… ¡Que tonta soy!
- Creo que estas entendiendo.
- ¿Regina puede ser una bruja?
- No puede ser, lo es. Al parecer es una descendiente de los Louge, pensábamos que era inofensiva o que era una descendiente bastante lejana a ser bruja, pero…
- ¡Lo explica todo! ¡Como me pudo atacar, cuando me amenazó en mi casa! ¡Ella fue! Siempre fue ella…
- ¿Ahora ves la importancia que tenía el asunto? –me dijo Sam.
- Disculpen, en serio mi intención no era mentirles. Desde ahora no más secretos, lo prometo.
- Así se habla –concluyó Lucas.
- Hablaremos de esto más tarde, aprovecharé la ocasión y voy a preguntar sobre el paradero de la Srt. Logue.
- ¿Me van a ayudar?
- ¡Pues claro! ¡Qué lenta estas hoy!
- ¡Lo siento Lucas!
- Ya te perdoné. Todos te vamos a ayudar.
- Cierto.
- Me anotan.
Por lo menos estaba más tranquila con el apoyo de mis amigos, aun me carcomía que podía hacer Regina, y ahora que sabía me daba más miedo que antes de que pudiera hacerle algo a mi madre, o a mis amigos, o a Cris. Sam me abrazó y Verónica, Lucas y Scott me dieron una sonrisa cada uno, mostrando el afecto que me tenían, saldría de esta junto a ellos.
Helloo!! disculpen la tardanza!! aquí les dejo este cap, ya se notaran los cambios!! sigan comentando y siguiendo el blog, pronto daré el premio al fan número uno. Quisiera recordarles que pasen a mis otros blogs de Albus y Lily and James, http://www.thealbuslife.blogspot.com/ y http://www.lilyandjamespotter.blogspot.com/ Oh! y les recomiendo este blog!! wwwilusionesperdidas.blogspot.com es de una de mis amigas y es nuevo, tratará de misterios y es nuevo! Me encanta su blog y espero que les guste! Recuerden mandar un msn en ayuda a Haiti! Solo envien Haiti al 50555! xoxo mari R☆★
sábado, 23 de enero de 2010
Malicia
Capitulo 22
- - Despierta.
- - ¿Ah?
- - ¡Despierta Christie! –era la voz de Sam. Me senté de golpe en la cama.
- - ¿Qué?
- - Hoy íbamos a casa de Verónica ¿Recuerdas?
- - ¡Se me había olvidado!
Sami me esperó paciente mientras yo me cambiaba, salimos juntas a la casa de Verónica, en el camino nos encontraos con Cristian y Lucas.
- - Entonces iremos a la escuelita ¿no? –bromeé con Lucas.
- - Otra vez tu emoción con las clases. Estás demente.
- - Esto no es como la escuela.
- - Es cierto ¿Y tú no ibas ayer a clases? –levantó las cejas divertido.
- - Me quedé dormida –en parte era cierto.
- -Que mal… ¡A nadie engañas brujita! –le dio un codazo a Cris mientras estalla en risas.
- - Como te odio… -mascullé.
- - El sentimiento es mutuo. Cabe resaltar que no lo es.
- - Entiendo el sarcasmo.
- - ¡Pues no parece!
Llegamos a la casa de Verónica y toqué el timbre por educación, Lucas se apareció en la casa directamente, como si le importara.
- - Hola chicos, pasen –nos recibió ella mientras le devolvió la mirada a Lucas- Hola Lucas.
- - Buenas tardes profesora ¿Cuándo iniciamos la clase?
- - ¿Sabes que esto no te subirá puntos en Literatura?
- - ¿Qué hablas, V?
- - No exageres.
En la sala ya nos estaban esperando Scott, Charlotte y Rachel, el chico esbozó una tímida sonrisa al verme.
«¿Cómo sigues?»
«Um, no me quejo. Estoy bien. »
«Me alegra oír eso… me refiero escucharlo en mi cabeza… tu me entiendes ¿no?»
«Por supuesto, ¿De qué se trata todo esto?»
«Ya veras, justo ahora. »
Verónica se había puesto a mi lado y había comenzado a hablar.
- - Como la señorita aquí a mi lado se ha visto amenazada, tiene que desarrollar mejor sus poderes, más aun si es nueva en todo esto.
- - Genial, ahora tenemos que jugar a la escuelita con Christie.
- - Si, y yo seré su profesora –aplaudió Sami contenta.
- - No, tiene que ser Charlotte.
- - ¿Qué? –dijimos ella y yo al mismo tiempo.
- - Como lo oyen, necesitas desarrollar lo que más sabes hacer, ver el futuro, así que Charlotte es perfecta en eso, y hermano también.
« ¡Sí! Bienvenida a mi clase»
- - ¿Qué tienen que ver ellos dos en esto? –preguntó Cris a mi lado- Sam y yo le podemos enseñar también.
- - No, tienen que ser ellos. Deben ayudar a Christine a concentrarse para poder abrir su mente, así le será más fácil ver el futuro.
- - Por supuesto.
- - Entonces sígueme –susurró Charlotte y se sentó a unos de los muebles.
Scott ya se hallaba allí sentado, había una mesa de té llena de velas aromatizadas, algunas olían a jazmín y manzana, esos aromas no te hacían marearte, eran suaves, como para hacerte dormir.
Me senté al lado de Scott mientras me explicaba:
- - Has visto visiones en sueños, ¿cierto?
- - Sí, pero solo algunas veces.
- - Exacto. Verónica cree que si te relajas un poco y tratas de dormir, tal vez veas algo… si te concentras mucho, claro.
- - Pero me voy a tener que quedar dormida.
- - No necesariamente –intervino Charlotte.
- - ¿Pero si yo…?
- - Solo concéntrate ¿sí? –me cortó antes de poder hablar- . Veamos, ¿Con qué te relajas fácilmente?
- - Creo que… escuchando algo de piano.
- - Perfecto, regreso enseguida. –salió corriendo de la habitación.
- - ¿Tomás algo antes de dormir? –me preguntó Scott.
- - Algunas veces tomo un poco de té.
- - ¡Si! También hago eso. Ya mi hermana está buscando uno.
- - Gracias.
- - No te tienes que quedar completamente dormida, solo… relajada.
- - Trataré.
- - Te avisaré cuando empieces a bostezar.
- - Si, lo agradeceré.
Charlotte llegó con música de fondo y una taza de té caliente, tomé un sorbo y suspiré, estaba funcionando. Bostecé un par de veces y a la tercera Scott me sacudió el hombro mientras sonreía, lo ignoré y sin darme cuenta me quedé dormida…
- . ¿No hay una dirección exacta de la casa? –preguntó una voz femenina al otro lado del pasillo de la escuela.
- . No, solo aparece que se residencia en Roma, es todo –esa seguro tenía que ser Mandy.
- . Pues allá iremos entonces. –sentenció Regina.
- . ¿Y qué piensas hacer con Brians?
- - Ya tengo un futuro para ella.
- - ¿Se ve turbio?
- - ¿Tú qué crees? –ambas chicas rieron.
Me había asomado en una esquina del pasillo y estaban las dos recostadas en una pared, por un momento creí que Regina me estaba observando, asustada di media vuelta al otro lado del pasillo para correr, era más que seguro que me había visto espiándola…
- - ¿Estás despierta? –me habló Scott y me sobresalté.
- - Eso creo…
- - ¿Viste algo?
- - Si.
- - ¿Qué viste?
- - Solo vi… a Cristian molesto con Scott, y le pegó un manotazo –dije Cristian un poco más fuerte de lo que podía, sabía que me oiría, no pensaba decir que había visto.
- - Que divertido –murmuró.
- - Si, algo así.
- - Oye, no te quedes dormida para la próxima –me habló Charlotte irritada.
- - Lo siento, no fue mi intención.
- - Ya. Ahora solo no te duermas y trata de ver algo más interesante.
Parpadeé varias veces y cerraba los ojos con fuerza para no dormirme y solo ver como seguía mi visión, quería algo más de ella.
- - Tampoco hace falta que te arranques los parpados –dijo Scott.
- - Estoy tratando.
Traté de concentrarme un poco más hasta que al fin lo logre, esta vez no me costó mucho enfocar la visión, aunque solo era la nota de mi examen de Historia, un diez no estaba nada mal, estuvo difícil.
- - Saqué un diez en Historia –miré a Scott sonriente.
- - ¿No sabes cuánto saque yo? Creo que me equivoque en la segunda pregunta.
- - Déjame tratar…
- - No, creo que es suficiente por hoy. Acompáñame a buscar a los demás.
Fuimos al recibidor, estaban Verónica, Sam, Cris y Lucas hablando entre si, me miraron esperando alguna sorpresa, pero fue Scott quien habló:
- - Está mejorando mucho, a la primera vez se quedó dormida, pero lo logró en la segunda.
- - ¡Excelente!
- - ¡Eso es fabuloso!
- - ¿Y tuviste que babear dormida para tener que ver algo? ¡Por favor! –exclamó Lucas.
- - Mira quien está hablando –le espetó Cris y le dio un manotazo.
- - ¡Oh! Ya veo…
- - ¿Qué cosa? –preguntó Lucas.
- - Christie vio esto –explicó Scott.
- - ¡Es buena noticia! –exclamó Sam a mi lado.
- - Ni tan buena.
- - ¿Por qué?
- - Porque ya tengo sueño… -bostecé, ya estaba cansada, todos rieron, no entendí el chiste.
- - Suficiente por hoy, mejor ve a dormir a tu casa. –apenas escuché esas palabras cuando tuve una visión repentina del colegio.
- - Sacaste un ocho –miré en dirección a Scott, quien dibujó una sonrisa.
- - Me lo imaginé, creo que la segunda pregunta la tenía mal. Nos veremos brujita.
- - Adiós Scott. Gracias por invitarme, Verónica.
- - No hay nada que agradecer, mejor vete a dormir.
- - Si, adiós.
Me aparecí directamente en mi cuarto y me cambié para dormir, Yess escuchó el ruido y entró en mi habitación.
- - Hola, acabo de llegar. Tengo mucho sueño, te diré todo mañana ¡Son tantas cosas las que pasaron!
- - No hay problema cielo, buenas noches.
Tantas velas aromatizadas me habían dado mucho sueño. Esta vez ni si quiera me esforcé en tratar de ver algo, estaba hecha polvo…
Al siguiente día en clases todo estaba bastante aburrido, si no fuera por los chistes de Lucas me hubiera quedado dormida en plena clase, en el breve receso que hubo fui a mi casillero a buscar mi libro de biología, en el otro lado del pasillo solo se escuchaban unos murmullos de dos voces, supuse cuales eran.
- - ¿No hay una dirección exacta de la casa? –preguntó una voz femenina al otro lado del pasillo de la escuela.
- - No, solo aparece que se residencia en Roma, es todo –esa seguro tenía que ser Mandy.
- - Pues allá iremos entonces. –sentenció Regina.
- - ¿Y qué piensas hacer con Brians?
- - Ya tengo un futuro para ella.
- - ¿Se ve turbio?
- - ¿Tú qué crees? –ambas chicas rieron.
Traté de no asomarme demasiado pero era tarde, Regina me había visto, de nuevo. Hice lo mejor que pude, salir corriendo de allí pronto. Estaba a punto de llegar al salón de clases, aunque ya iba tarde, me recosté de una pared mientras oía unos pasos a mi alrededor.
- - ¿Tú qué haces aquí? –me espetó Regina, y di un respingo.
- - Nada que te incumba –le espeté.
- - ¿Y por qué andas sola en los pasillos?
- - ¿Y por que ustedes también? –me puse a la defensiva.
- - Eso no te concierne.
- - Entonces igual a ti.
- - Te dije que no me provocaras, Christine, no te metas en lo que no te conviene.
- - No me puedes estar amenazando.
- - No te amenacé, solo te di… una sugerencia, mejor cúmplela –me miró con la peor cara que pude ver en alguien, reflejaba rencor y malicia.
- - Vaya, cualquier persona se tomaría en serio esa… “sugerencia” –hice con mis dedos comillas en el aire.
- - Te lo advertí –dio media vuelta con Mandy se fue, a mitad del pasillo se detuvo y volteó en mi dirección- Bonito brazo –ella y su amiga comenzaron a estallar en risas mientras me dejaban con la impotencia en el pasillo.
Me levanté como pude y entré al salón mientras la profesora me mandó tarea extra por llegar tarde, no le expliqué nada a los demás, solo que me había retrasado, si les decía, no me iban a dejar sola en ningún momento. A la hora de salida, caminé lo más rápido que pude a mi casa, no quería que se enteraran aun, cuando llegué a la sala Yess aun no había llegado. Comencé a hacer mis deberes, eran muchos, sin contar los que me había mandado la profesora hoy como castigo.
Cuando al fin terminé eran las 6:00 p.m. Llamé a Yess para preguntarle porque se había tardado tanto, sonó la contestadora y le dejé un mensaje, era raro en ella no atender una llamada. Tenía ganas de comer helado, salí a la calle para comprar uno en la heladería que estaba en la misma calle, compré el más grande que había de chocolate, siempre me gustaba ver televisión mientras comía helado, era unas de mis aficiones.
Me quedé sentada en el sofá de mi casa mientras me comía todo el helado, al rato sonó mi celular. Pensé que tal vez sería Yess.
- - ¿Diga?
- - ¿Ocurre algo? –para mi sorpresa era Cris.
- - No –mentí- ¿Por qué?
- - Andabas algo rara hoy.
- - Lo siento, no dormí mucho.
- - Ah ¿Te puedo visitar?
- - Eh…
- - ¿Estás segura de que no te pasa nada?
- - Si, lo que pasa es que…
En ese instante las luces titilaron dos veces y todo quedó a oscuras. Solté el teléfono del susto y no se donde había caído, caminé a rastras por el pasillo para buscarlo mejor, me topaba con los muebles o las paredes de vez en cuando, hasta que sentí una brisa fría entrando en la estancia.
- -Te dije que no me provocaras –sonó Regina amenazante en la oscuridad y di un aullido.
- - ¡Fuiste tú! ¡Tú me empujaste por las escaleras!
- - No, fui yo –sonó otra voz en la habitación.
- - ¿Mandy?
- - ¿Quién crees que era? –ambas rieron.
- - ¿Acaso tu padre no te enseño a no espiar a nadie? ¡Oh! Es verdad, se me olvidó que está muerto. Por meter su nariz donde lo debe.
- - ¡Déjame en paz! ¡No te he hecho nada para que me trates así! –voltee en todas direcciones buscando su voz, me sentía estúpida viendo a todas partes.
- - Si, si lo hiciste. Robarme, no dejarme lo que me pertenece por derecho. –me tomó por el cuello y no pude tomar mucho aire, me estaba asfixiando- Te mereces la muerte, pero tengo una idea mejor, te prometo que tu vida será un infierno, tan asquerosa que vendrás a suplicarme que te deje morir, eso te lo prometo. –me soltó y caí al piso mientras buscaba mas aire.
- - ¡Déjame en paz! –grité con tanta fuerza que me volví a quedar sin aire.
- - Deseo concebido… por ahora –rió con malicia y no las volví a escuchar más en varios minutos.
Me quedé a oscuras en mi casa, estaba lo suficientemente aterrada para poder moverme, no me había dado cuenta de que temblaba de pies a cabeza hasta que traté de moverme y no pude, me quedé perdida sin poder ver nada, consumida por la oscuridad, cientos de miedos comenzaron a surgir en mi cabeza mientras comencé a llorar…
Hola! lo siento por el retraso, estuve jugando Silent Hill y creo que me dió muxo miedito y tuve que acostarme temprano, aun asi no dormí por el miedo!! xD! espero que les guste el cap!! Repito: VOY A CAMBIAR LA DIRECCIÓN DEL BLOG www.thechristiestory.blogspot.com es casi igual, pronto haré unos cambios, para bien y mejor claro, los amoo un monton!! y son lo maximo!! sigan comentando plis!! si tuviera un vicio, creo que seria ver que escriben, sus coments son como una dosis de nicotina diaria para mi!! Oigan, si ustedes sienten compasión por un país, si no soportaron ver aquellas casas destruidas y aquellas personas sin hogar, si quieren honrar a miles de personas que fallecieron, si les duele ver la tele cada vez que nombran a Haití, entonces colaboren con la causa, envíen Haití al 50555, un solo mensaje salvaría la vida de muxos. No lean esto si no les importa, no es obligatorio, pero es cierto que una persona puede marcar la diferencia, yo ya envíe mi mensaje y quisiera que ustedes también. Gracias.
xoxo mari R☆★ kisses!
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