Capítulo 15
Aparecí en la cocina de mi casa, esperando a mi madre allí, la busqué en la sala. Estaba entablando una conversación con Verónica quien me sonreía penosamente.
- Hola Cristine – saludó cordialmente.
- Hola Verónica.
- Entonces… ya no hay gato encerrado. Lo sabes todo, estaba hablando con tu madre precisamente sobre eso.
- Si. Me costó un poco pero ya lo sé, igualmente también sé que es una bruja, no finja – traté de decirlo lo más calmada posible, aunque me costó mucho.
- ¡Qué astuta eres! ¡Por supuesto que lo soy! No sabes cuánto me alivia que sepas eso…
- A mí también….
- Igualmente sabes que no debes decírselo a nadie ¿Cierto?
- ¿Tendría alguna otra opción? – utilice el sarcasmo, ella y mi madre rieron.
- No, creo que no. Ahora somos muy pocos, y debemos cuídanos los unos a los otros, sin decir ni una palabra.
- Soy más callada que un baúl – hice el gesto de cerrar mi boca con una mano, como si fuera un cierre y después arrojar la llave.
- Así me gusta. Parece que nos entendemos perfectamente, sintonizados todos en el mismo canal, que son…
- Los libros – terminé su frase.
- Correcto. Si estuvieras en clase ya te hubiera puesto un 10, volviendo al tema. ¿Ya a estas alturas sabes que tenemos solo cuatro libros no?
- Sí, pero ¿No eran seis?
- Sí y no. Tú tienes uno, pero no sabemos dónde lo escondió tu padre. ¡Qué precavido es ese hombre! Aunque el problema es que no se conoce su paradero, otro que lo tiene el enemigo, no sabemos cómo conseguirlos y los otros libros no te los podemos entregar aun por…
- Porque es muy peligroso para mí y mi madre. Lo sé, y el último lo tiene…
- El enemigo, claro. Los Louge – tragué en seco.
- Sí, pero es peligroso aun conseguir ese libro. Por ahora solo hay que preocuparnos por el que tu padre escondió. Piensa un poco Cristie, donde lo podría haber dejado tu padre, y dado que ya te lo he dicho todo, creo… que me tengo que ir. Nos veremos luego Cristie – se despidió rápidamente mientras ella salía de la habitación con Yess.
Me quedé aun de pie donde estaba, pensando en lo que me dijo Verónica, no sabía nada donde podría estar ese libro, no tenía la menor duda. Solo pensar, era lo que tenía que hacer.
En es momento llegó Yess y me abrazó con ternura, mientras me besó la cabeza, me abrazaba tan fuerte que no podía respirar.
- Eh, mamá, creo que me voy a asfixiar. – le dije.
- Oh, lo siento. Estoy tan feliz de que sepas todo mi princesita.
- Pero… una pregunta… ¿Tu eres también, una… bruja?
- No. Solo tu padre. Nunca tuve esos dones que tienen ustedes.
- Oh, yo pensé…
- No tranquila, simplemente no están.
- ¿Sabes alguna pista de donde podría estar ese libro?
- No, pensé que tal vez tu padre te lo diría directamente.
- No. El pensaría que alguien se podría enterar muy fácil, al igual que nosotros.
- El enemigo – me estremecí. Se acarició el cabello al notar mi miedo.
- No te pasará nada cielo.
- No tengo miedo por mí, si no por ti.
- Nadie nos va a separar, eso te lo prometo.
- Gracias – mi madre siempre sabía que decir en todo momento.
Cenamos mientras veíamos la tele, ella puso documental de Animal Planet, nos gustaba a ambas el programa que pasaban a esa hora. Nos quedamos en silencio unos momentos mientras pasaban comerciales, ya había terminado el programa y empezaba uno nuevo, yo dije:
- ¿Mamá?
- ¿Si cielo?
- Me preguntaba si en mi cumpleaños mi amiga Samantha se puede quedar aquí – hice la pegunta algo formal
- Si, su madre llamó hace un par de horas. Si Cristie, al igual que la fiesta.
- ¿¡Fiesta!? – exclamé, miré a mi madre a los ojos mientras le rogaba casi en un susurro – no lo hagas, no dejes que Sami se salga con la suya.
- Ya la dejé.
- ¡Por favor! Si me quieres cancela eso, por favor no lo permitas.
- Lo hago porque te quiero, y te viene bien divertirte un rato.
- ¡No, tú y Sam son imposibles!
- Ja, ja, ja. También te quiero Cristie. Voy a trabajar un rato con unos papeles que aun no he firmado y luego me iré a la cama, no te acuestes tan tarde.
- Claro mamá.
Subí a mi habitación para dejarme caer en mi cama, ¡Qué día tan largo! Aunque divertido, me gustaba sentirme así, me sentía acompañada, no me sentía sola, aquella luz iluminaba toda mi vida, mostrándome en especial a las personas que tengo a mi lado, ¡Que suertuda soy! Pensé. Mi vida había cambiado, pero no para mal, si no para mejorar, todo lo que cabía en mi cabeza era lo mismo que en mi corazón, ellos.
Ellos, mi madre, mis amigos. Sam, Cris, Lucas, Scott, Charlotte, Verónica… todos y cada uno de ellos, los amaba, simplemente los amaba. Jugué un rato con las cosas que estaban a mi alrededor, como mi móvil de estrellas que colgaba en mi cuarto, lo hacía mover, bailar de un lado al otro, como las olas del mar, hice un teatro con mis peluches, los hacía bailar, saltar y moverse de un lado al otro, como títeres, solo que estos no tenían hilos.
Me cepillé mi cabello durante varios minutos sin usar mi mano, solo lo levitaba con magia, era algo tonto hacer eso, pero me agradaba sentirlo, el peine se quedó atascado en unos de mis mechones y me jaló el cabello.
- Mala idea – murmuré para mí misma.
Seguí acostada en mi cama, pensando en el día de hoy, las risas, los juegos, mis amigos. Extrañaba eso, y ahora era mejor, mucho mejor que antes. Ahora si podía pasar todo el día con ellos, sonreí ante esa idea, ya que los vería mañana, me reí un rato al ver la cara de Lucas cuando se acercó esa tarde a nosotras lleno de barro.
Esos recuerdos llenaban mi mente, Sami riendo a mi lado, Scott sonriéndome, Lucas tan payaso como siempre, y Cris, aun me sentía algo extrañada cuando me encontró en mi escondite en el claro, fue tan raro, pero me gustó, ¡Imposible! Solo debía ser la emoción, igualmente me reí al rato cuando vi a todos juntos, seguro que era eso, la alegría.
Me cambié de ropa y me aseé antes de irme a dormir, estaba algo cansada. Aun tenía esa tonta sonrisa que no quería salir de mi rostro, seguro que dormí con ella.
Esa noche dormí feliz, si hubiera recordado mis sueños, seguro serian las imágenes de viví ayer.
Desperté temprano, volví mi mirada por todo mi cuarto para buscar a Sam, no había estado esperándome, seguro estaría durmiendo, como si tuviera todo el tiempo libre para despertarme todos los días. Me lavé la cara, me cepillé y me desenredé el cabello antes de bajar a la cocina.
No me había equivocado del todo, Sam estaba esperándome con una sonrisa burlona que ocultaba algo, no había estado en mi cuarto, pero estaba en la cocina, cerca. Mi madre estaba preparando el desayuno antes de voltear a verme y sonreír, luego volvió a su tarea mientras yo miraba con recelo a Sam, para ver que ocultaba.
- ¿Ahora eres mi despertador? – pregunté mientras ella sonreía y miraba su reloj.
- Buenos días, con eso basta. Aunque son las 10: 07 a.m
- ¡Oh, que exacta! Aunque en los noticieros te dicen la hora y el clima.
- Entonces ve a la televisión y quédate viendo el clima – escuché como se encendía la televisión.
- Bueno…
- ¡Cristie! Me lastimas – fingió llorar.
- ¡Oh, tonta! Siempre serás mi reloj favorito.
- ¿En serio?
- Claro, eres el único reloj que me dice que todo me luce bien.
- ¡Por supuesto! ¡Come! – me ordenó mientras mi mamá ponía el plato en la mesa.
- Buenos días mamá – saludé
- Buenos días hija. Mejor desayuna antes de que la señorita te asesine, ya me contó sus planes.
- Oh. No queremos una asesina en serie en esta casa – comencé a tragar rápidamente mi comida antes de que Sam me apurara.
- Bueno, ¿ya terminaste? ¿sí? Veo el plato vacio, ¡Vamos!
- ¡Cálmate Sam! Si vamos a ir, pero espérate…
Subí a mi cuarto a arreglarme lo más rápido que pude, ya que mi amiga sería capaz de vestirme ella misma. Me estaba esperando en la sala caminando de un lado al otro, cuando me vio pegó un saltito y dijo:
- ¡Perfecto!
- Si, lo sé…. ¿Nos vamos? – le señale la puerta mientras la abría.
- ¿Qué? Eso es para los que no tienen prisa, además cuando se tiene magia…
- ¿Todo es posible? – enarqué una ceja.
- Ja, ja, ja ¡Así se habla! Sujeta mi mano
- ¿Para qué? – ya nos habíamos desaparecido.
Estábamos en unos de los baños del centro comercial, lo sabía. Esperamos a que una señora terminara de verse en el espejo para salir sin ser vistas, cuando salió mi amiga preguntó:
- ¿Sabías que tu fiesta es de Hallowen no?
- Si. Lo sé pero…
- No, no, no – me calló con un dedo sobre mi boca – solo hace falta conseguir…
- ¡Disfraces!
- ¡Qué buena idea!
- ¿Lo hiciste a propósito no?
- ¿Tú qué crees?
- ¡Qué sabías eres, amiga mía!
- Lo sé… sígueme!
Pasamos de tienda en tienda, algunas ya tenían pancartas de Halloween por todas partes. Samantha me jaló de la mano de pronto y corrió a un grupo de chicos que estaban sentados en las bancas.
- ¡Damián! – lo saludé. ¡Tenía tanto tiempo que no hablaba con él!
- Hola Cristie. ¿Cómo te va? Escuche que muy bien – le dio un codazo a Lucas que se encontraba a su derecha.
- ¿Qué onda niña?
- Hola bobo
- Hola – saludó Cristian cerca de mí con una mirada apenada.
- ¡Qué casualidad! Cristie y yo veníamos a comprar unos disfraces para Halloween. – dijo Sam.
- ¿En serio? ¡Igual nosotros! ¡Qué coincidencia! – no me gustaba el tono con el que hablo Lucas, y mucho menos esa sonrisita malvada.
- Aun no se qué disfraz puedo usar… pensaba en un médico de morgue, o en vampiro, o cantante, o…
- Abogado… ¡Que aburrido! Por favor Dam, ten más imaginación – exclamó Lucas.
- Pareces un niño en Navidad con esto del Hallowen – le dije.
- ¿Y tú no? Se supone que es tu cumpleaños.
- Sí, pero no soy muy fiestera – eso era cierto.
- ¡Ten más espíritu de Hallowen!
- Ah, ya te descubrí el disfraz, no tienes el factor de la sorpresa.
- ¡No! ¿En serio? A ver si sabes…
- De payaso, un zombie payaso, que no deja de molestar hasta la muerte.
- ¡Qué raro la chica cenicienta! – exclamo Lucas - ¿Y el príncipe azul? No veo que tenga tu zapatilla de cristal.
- ¿Por qué no te disfrazas de mimo y así te callas un buen rato?
- Me encanta esa idea, Cris – dije.
- Bueno… ¡me la tengo que llevar un rato! Nos vemos luego.
- ¿Pero qué? – le pregunté a mi amiga que no paraba de sonreír.
- Nada.
Caminamos hasta una tienda de disfraces, pero había muchas hadas, princesas, sirenas… Sam y yo queríamos vomitar.
- Le falta más… chispa a estos disfraces ¿no crees? – habló Sam mientras veía algunos de una esquina.
- Si. Así no tiene sentido el Halloween, con tanto rosa voy a vomitar. ¡Espera! – me acerqué a una sección que nadie veía. – Sam ¿Qué te parece si somos brujas por un rato?
- ¡Cristie! ¡Se supone que no se dice nada! – susurraba a mi lado ella, voltee los ojos y le enseñe los trajes de brujas que habían allí – Ah, lo siento.
Sam tomó uno estilo bruja de Las Vegas, yo me medí uno de bruja de siglo XVIII, me gustaba, el vestido era clásico, pero parecía que me llegaba casi a las rodillas, mientras tenía una larga capa negra, era ajustado en la parte de arriba como un corcel blanco con detalles y destellos plateados, y suelto hasta más arriba de las rodillas de color bronce, me gustaba los detalles finales. Tenía un sombrero puntiagudo que hacia juego, era negro con una cinta plateada. Tenía unas botas negras que me llegaban casi hasta las rodillas.
- ¿Qué te parece? – le pregunté a Sam mientras salía del probador para que ella me viera.
- ¡Es perfecto para ti! ¿Seguro que no es de princesa? ¡Es precioso!
- ¿Para ver el que escogiste? – me enseñó el traje, era un juego de sombrero cuadrado de color plateado, una camisa del mismo color con detalles dorados, unos shorts morados que combinaban con la cinta del sombrero junto a unas botas negras. - ¡Oh, está muy de Las Vegas!
- Si, ¿Genial no?
- Estupendo.
Antes de pagar vi un antifaz plateado con líneas negras y destellos dorados, tenía que ser mío, quedaría perfecto con el disfraz. Jalé a Sam para que lo viera, asintió sonriente y busco una para ella, tomó una morado con círculos plateados, ¡Estaba genial! Y pagamos juntas nuestros disfraces.
Salimos de la tienda sonriendo mientras discutíamos del maquillaje que iba con eso, tenían que ser colores llamativos, sin duda alguna. Habían un grupo de chicas vestidas iguales, con unos estúpidos ponchos encima, parecían de payasos, solo tenían una horrible etiqueta con el nombre de marca. ¿Qué le veían a eso? Ni si quiera era bonito.
- Creo que nos están mirando – dijo Sam sonriendo. – Gracias a Dios que no me dejo llevar por las influencias.
- Arg, la moda es la peor de las pestes – mascullé – Solo te pones algo que miles de personas ya tienen, no es lindo y dura un tiempo. ¿A caso les he imposible tener una personalidad propia?
- Así es la vida. – rió ella mientras las chicas nos miraban con petulancia, ambas reíamos esta vez.
- Y las personas – la corregí.
- Y el chisme la peor de las blasfemias – masculló Sam mientras las chicas murmuraban algo, las ignoramos y seguimos caminando.
Vimos a Cristian, Lucas y Damián a lo lejos con bolsas también, ya tenían sus disfraces al igual que el mío.
- Y ¿Qué haremos contigo brujita? – se me acercó Lucas.
- ¿Qué te pasa bobito?
- Era tan predecible saber tu disfraz…
- ¡Claro que no!
- ¿En serio? – el contenido de mi bolsa se movió un poco.
- ¿Cómo sabes?
- Se te olvida que tengo a mi lado a un amigo… “Chismoso” – hizo con las manos unas comillas imaginarias en el aire. Chismoso le quedaba perfecto a Cris, podía escuchar más que bien, pero era obvio que Lucas no iba a decir nada delante de Damián, el no sabía nada, y no podría saber nunca, el no era mago.
- Chismoso, ¿Por qué me arruinaste mi sorpresa? - llamé a Cris despectivamente.
- ¿Qué? Oh, lo siento, solo lo comente porque lo escuché y Lucas… - se volvió hacia Lucas y le dio un manotazo en la cabeza.
- ¿Cuándo vas a dejar de sacarme la cabeza?
- Cuando dejes de ser tan irritante.
- No soy irritante, solo estoy ayudando ¿Mas obvio no puede ser?
- Cállate – masculló Cris.
Caminamos a la casa de los Wittcher mientras hablábamos sobre las decoraciones de Halloween adelantadas que tenían algunas casas del vecindario.
Cuando llegamos Sami tocó el timbre y nos abrieron la puerta, pensé al momento que era la madre de Sam, pero nos atendió Verónica, que se hallaba dentro de la casa.
- Hola chicos, su madre salió un rato con Yessica y me pidió que los cuidara un rato.
- ¿Qué? ¿Una niñera? – exclamó Lucas.
- Si, para inmaduros como tu – le espetó Sam y Lucas se saco la lengua. Entramos mientras ella hablaba cortésmente con nosotros.
- Ya, pasen. Yo tengo que cuidarlos el día de hoy, ya que Yessica y Wittcher salieron por un asunto de negocio un rato.
- Ah. – contesté yo - ¿No sabes a la hora que llega?
- No. Solo sé que llegan tarde.
- Genial, ahora nos ven caras de bebes.
- Tampoco me agradó la idea. – Cristian gruñó – Ah tienen visitas.
- ¿Quiénes? – pregunté a Cristian que había sentido a las personas que estaban adentro. Miró al suelo y no respondió.
- Los Diamons, y Rachel.
- ¿Rachel?
- Si, por favor entren.
Entramos en la estancia, en la sala estaba Scott y Charlotte sentados en uno de los muebles, y una chica de cabello rubio claro estaba al final de la estancia sentada en el ultimo mueble. Era la misma chica que había visto el otro día con Verónica.
- Cristie me imagino que conocerás a los Diamons a estas alturas.
- Si. Hola Scott, hola Charlotte.
- ¡Hola Cristie! – me saludó Scott con una sonrisa radiante y se acercó a abrazarme en mi encuentro.
- Hola – saludó Charlotte mientras sonreía nerviosa.
- Bien – prosiguió Verónica – Te presento a Rachel Vivaldi, ella ya tiene tiempo aquí en Heauston, aunque asegura haberte conocido antes en Texas.
- Hola Cristine – saludó la chica. ¡Ahora la recordaba! Su padre fue una vez a visitarnos cuando vivíamos en Texas, ella y yo jugamos una temporada.
- Hola Rachel. Cuanto tiempo sin verte – sonreí.
- Ya que todos se conocen ¿Por qué no van a jugar afuera?
- ¡Futbol! – exclamó Lucas y Damián aplaudió. La mayoría de los chicos habían salido al jardín mientras Sam, Cris y yo miramos a Verónica que se sentaba en el centro de la sala.
- ¿Y qué vas a hacer tú? – preguntó Cristian.
- Ah, que descortés de mi parte. Me voy a quedar viendo tele si no les importa, a esta hora pasan mi novela favorita, son las 4:00 ¿no? Ah, excelente, como todos están de acuerdo, vayan, jueguen un rato.
Todos nos quedamos en silencio y salimos al jardín. Al parecer ya habían empezado a formar equipos, Lucas le lanzó el balón a Cris y le gritó:
- ¡Cris! Serás el capitán
- ¡Yo también! – saltó Sam a su lado. Vi que Rachel se sentaba bajo la sombra de un árbol, me acerqué a ella.
- ¿No vas a jugar?
- El futbol no se me da muy bien – hizo una sonrisa forzada.
- Si quieres me quedo contigo.
- Si, gracias.
- ¡Cristie! ¡Ven a mi equipo! – me llamó Sami dando saltitos.
- Me voy a quedar aquí con Rachel, lo siento Sami.
- ¡No será lo mismo sin ti! ¡Me llevo a Scott!
- Escojo a Charlotte
- Entonces me llevo a Damián. ¡Listo! A jugar.
- ¿Y las porterías? – preguntó Damián.
- Eh, son los entre esos dos árboles del fondo – señalo Cristian – y donde estoy yo. Soy el portero.
- Yo también – dijo Damián.
- ¡Empecemos! – gritó Sami.
Los chicos empezaron a jugar con emoción, Scott parecía estar en perfecta sincronía con Sami, me pareció algo exagerado, como si se leyeran las mentes, y trataba de meterle un gol a Cris, pero cada vez que lo intentaba, lo sentía cerca y lo detenía. Estaba reñido el juego, Charlotte corría muy rápido, y Damián pateaba fuerte, era obvio ya que el tenía practica de futbol todos los fines de semana, Lucas también corría rápido, y tenias sus técnicas, según el claro, solo trataba de variar cuando le pasaba el balón a Charlotte. Scott al fin pudo marcar un gol le sacó la lengua a su hermana quien le volteó los ojos y le enarco una ceja a Cristian, quien gruñó, Lucas se irritaba y pataleaba el suelo como un bebe y Sam brincaba como si el suelo fuera de lava o no quisiera tocarlo.
Me quedé conversando con Rachel, que al parecer después de su visita a Texas, volvió a Italia un par de años, donde vivía en ese entonces y luego vino aquí. Hablamos un rato sobre el colegio, ella estaba en otro año, ya que era solo un año menor que yo, aunque eran solo un par de meses, ella cumplía en enero. Sonreía al ver a los chicos jugar, me imaginaba lo triste que era para ella eso, porque vino sola de Italia, ya que sus padres no estaban, su madre murió enferma cuando ella era una niña y su padre falleció unos años después, ahora solo vivía con su nana, que era como su compañera, madre sustituta y soporte.
- Se divierten mucho – agregó mientras los miraba a todos.
- Si. El juego va reñido. – dije cuando Lucas anotó un gol y se burlaba se Scott, y este le dio un balonazo en la cabeza y el payaso se cayó al suelo. Ambas reímos.
- Van siete a cinco, a favor de Samantha.
- Oh, a Cristian lo están haciendo polvo – el chico escuchó mi comentario y me miró petulante. - ¡Ups! – sonrió y volvió al juego.
- Veo que son muy competitivos, ¿no?
- Si, se divierten así.
- Como has cambiado Cristine, bueno, como te recordaba de niña.
- Sí, eso creo. Pero por favor dime Cristie, estas en confianza.
- Oh, gracias – miró al suelo un momento y nos quedamos en silencio.
Seguimos viendo el juego, ya estaban casi terminando cuando estaban siete a siete, como esos momentos de suspenso en los partidos importantes, solo faltaba un punto. Lucas estaba decidido a no dejarse humillar por Sami o Scott, que le restregaban la victoria en cada gol, Damián en cambio, solo sonreía mucho y arrugaba la frente cuando el otro equipo anotaba un gol. Cristian solo estaba atento, al igual que Charlotte, no perdían la vista del balón, que lo tenía Lucas en ese momento, Scott iba a toda velocidad a quitárselo mientras lo seguía Sam.
Lucas tropezó y se cayó, yo me reí, Scott aprovechó el momento y le arrebató el balón. Lucas no se quedó así como así, le agarró un tobillo y Scott cayó también.
- ¡Hey! ¡Es trampa! – exclamó el mientras Sami se llevó el balón rápidamente.
Sam corría a toda velocidad, y Charllote no la perdía de vista mientras le bloqueaba el paso, pero mi amiga fue más inteligente y fingió comenzar a moverse a la izquierda y su intercalo hizo lo mismo, aprovechó y corrió con el balón hacia la derecha.
- Quisiera que ganara Scott – murmuré. Cristian volteó la cabeza en mi dirección y me miró ofendido, Sam aprovecho y marcó el último gol.
- ¡Gooool! – gritaba ella. - ¡Gane!
Se podía oír a lo lejos a Damián y Scott tosiendo en señal de desaprobación.
- Está bien. ¡Ganamos! – los chicos cargaban a Sam mientras me guiñaba el ojo y movía los labios, se interpretaba como un Gracias.
Lucas estaba molesto, solo regañaba a Cristian por no haber prestado atención, este solo se colocaba la mano en la cabeza, mientras Charlotte volteaba los ojos diciendo:
- Para la próxima me voy con la chica.
Al rato Damián se despidió de nosotros, al parecer tenía que ayudar a re decorar la casa, todos entendimos y lo despedimos.
Esperamos todos nos sentamos en el suelo, hablando sobre el partido, y Lucas todavía refunfuñando su derrota. Antes de que formaran un pleito llegó Verónica, y nos sonrió a todos.
- Buen partido. Lo vi desde la ventana – dijo ella. - ¿Qué tal si ponemos a esta señorita al tanto? – me señalo mientras miraba a los demás, ellos asintieron.
Movió un par de rocas y las colocó en forma de círculo, levitó algunos troncos y los puso adentro.
- Ya veo que tienen los disfraces. Entonces todos van a la fiesta de la escuela ¿no? – comentó Verónica para romper el hielo.
- No, vamos a la de Cristie, ya que cumple años en Halloween – dijo Sam.
- Además que las de la escuela son un asco – dijo Lucas.
- Yo organicé una de ellas – se defendió Verónica aludida.
- Todas menos la tuya, igualmente no habíamos llegado para esa fecha ¿Lo recuerdas?
- Oh, cierto.
- ¿Pensé que ustedes estudiaban aquí toda su vida?
- No, solo hace un año antes de que llegaras. Estaba planeado.
- ¿Planeado?
- ¿Aun no le han contado? – preguntó Verónica. Mis amigos negaron con la cabeza y ella volteó los ojos – Ven Cristine, creo que me toca a mi contarte las historias.
- ¡Yupi! ¿Con fogata como la vez pasada no?
- ¿Ves pasada?
Halo!! Oh! Al fin pude entrar! Me estaba muriendo! No quería entrar otra vez la pag!, al fin! Aquí les dejo este cap, por fis tengan paciencia con los dos otros blogs, cuando solucione todo les haré saber de inmediato!
Espero que les guste este cap
Xoxo mari R☆★
miércoles, 6 de enero de 2010
lunes, 4 de enero de 2010
Escondidas
Capítulo 14
- Hola – saludé primero.
- ¡Cristine! – exclamaba Lucas mientras corrió a abrazarme cuando llegaba.
- Yo también te extrañe. ¿Cómo está mi payaso favorito?
- Perfecto. ¿Dónde estaban?
- De compras – respondimos Sami y yo al unisonó.
- Oh. Espero que me hayan comprado algo, o no las pienso dejar entrar
- No, no pensamos en eso. Lo siento Lucas
- Ya veo – nos cerró de golpe la puerta.
- Que bobo – dijo Sam y desapareció.
Me concentré lo suficiente para aparecerme en su casa, y lo logré ya estaba en la sala. Todos me miraron impresionados mientras Cristian sonreía.
- ¿Cómo lo hiciste? – preguntó Lucas.
- Con magia. Obvio.
- Si, ya lo sé, pero es la primera vez que te apareces ¿no?
- Si.
- ¡Vaya, eres todo un fenómeno!
- ¡Lucas! ¿Qué te pasa?
- Lo que trata de decir es que avanzas muy rápido, te enteraste de tus condiciones hace poco. Además, está celoso solo porque a él aun le cuesta aparecerse. – Explicó Cristian.
- Celoso – susurré.
- ¡Tenían que ver lo que hizo Cristie en el centro comercial! – decía Sam – Activó una de las alarmas de seguridad de una tienda, y un guardia se llevó a Regina que iba saliendo de la tienda.
Cristian y Lucas se quedaron serios durante unos segundos, después estallaron en risas, sin control. Sam sacudía a Lucas que no paraba de reír.
- ¡Te alabo Cristine! ¡Nunca se me había ocurrido eso! – carcajeaba Lucas mientras Sam seguía zarandeándolo.
- Gracias, fue pura inspiración. – respondí.
- ¿Qué tal si jugamos afuera? – sugirió Cris quien ya había recuperado el control
- Sí, me parece perfecto.
- Buscaré el disco para jugar Freesbe – corrió Sam mientras salía de la habitación.
- Esperémosla afuera.
Seguí a los chicos por el pasillo hasta que Lucas se detuvo, me miro con cara de decepción, me sacó la lengua y se desaparecido.
- Celoso.
- ¡Te escuché! – gritó él desde afuera.
Salí con Cristian a la parte trasera de su casa, era muy hermosa, el suelo era de piedra, mas adelante había una piscina en el medio y a su izquierda había un patio libre de pasto y flores donde esperamos a que Sam viniera con el disco.
Mi amiga venía corriendo a toda velocidad y lanzó el disco con fuerza mientras volaba por los aires en nuestra dirección, Cristian lo atrapó con una increíble agilidad que no conocía de él. Se lo lanzó a Lucas quien lo atrapó y me lo lanzó en mi dirección mientras reía, venía tan rápido que no reaccione correctamente y solo lo reduje con mi mente mientras lo atrapaba.
- Tramposa – susurró Lucas.
Se lo lancé a Sam guiñándole un ojo, ella sonrió en señal de entendimiento. Y le gritó a Cris:
- ¡Atrápalo!
Cristian ya había empezado a correr cuando Sami se lo arrojó a Lucas y le cayó en plena frente. El solo grito ¡Auch! Mientras todos reíamos, el tomó el disco y desapareció. ¿Dónde estaría ese payaso? Cuando iba a formular mi pregunta en voz alta vi a Lucas cerca de mi mientras lanzaba el disco velozmente en mi dirección, no pude pararlo por el susto y me oculté con las manos para protegerme, pero por suerte Cris lo paró justo a tiempo. Yo solo lo mire y sonreí, el asintió mientras se acercaba y agarró el disco.
- Idiota – murmuró en dirección de Lucas.
- Claro, me dices idiota porque se lo lancé a tu…
- ¡Cállate! ¿Quieres? ¡Sam! – gritó y le lanzo el disco a Sami muy alto y ella lo siguió.
Pensé que Sami se iba a caer en la piscina, pero para mi asombro ella solo pisó la superficie del agua ¡Caminaba sobre ella!
- ¡Genial! – se me soltó.
- Ven y te enseño.
Me acerqué a mi amiga mientras salía de la piscina, mientras me decía:
- No es muy complicado. Solo tienes que pisar más fuerte de lo normal mientras piensas en la forma del agua firme.
- ¿Firme? – pregunté confundida.
- Si, el agua cambia su forma que es firme, serena por movimientos, ondulaciones y turbulencias cuando algo hace que esta cambie, como el viento, o el contacto con algo. Imagínate ser más ligera y el agua más dura cuando entres en contacto con ella, eso también ayuda.
- Oh, gracias. Déjame intentarlo.
- ¡Chica al agua! – gritaba Lucas que se encontraba detrás de mi y me empujó a la piscina.
Reaccioné a tiempo y apliqué las instrucciones que me dijo mi amiga, eran fáciles. Antes de darme cuenta ya estaba caminando sobre el agua.
- ¡Ja! – exclamé gloriosa mientras le sacaba la lengua a Lucas.
- Aprendes rápido.
- Lo sé.
- ¡Maldición! Lucas necesito que me acompañes a la entrada, tenemos visitas. – dijo Cristian.
- ¿Visitas? – en ese momento sonó el timbre.
Cristian y Lucas salieron de la estancia mientras Sam y yo nos sentábamos en la piscina.
- ¿Cómo supo Cris que tenían visitas? – pregunté confundida.
- Ah, se me olvidó contarte esa parte. Los magos y brujas siempre tenemos un sentido más desarrollado que otro, como las personas, solo que es el sexto sentido.
- ¿Sexto sentido?
- Si, es aquel que no solo une a todos los demás sentidos, sino que también nos da más ventajas mentales.
- ¿Cómo cuales?
- Eso depende, puede variar. Como por ejemplo Cristian, el puede percibir mejor su entorno, sintió movimiento de personas cerca de la casa y por eso salió.
- ¿Y tú qué haces?
- Puedo aparecerme más fácil de lo normal, una vez aparecí en Francia, aunque me costó mucho, mientras más larga la distancia, más difícil se me hace.
- ¡Fascinante! ¿Y Lucas?
- Bueno, como verás es un cabeza hueca, así que dudo que tenga poder mental.
- Si es cierto – reímos ambas.
- Eh, se le hace mucho más fácil interactuar con la personas, me refiero a utilizar sus poderes en alguien y que den mejores resultados.
- Ah, ya veo… ¿Cuál sería mi especialidad entonces?
- ¡La tuya es genial!
- ¿En serio? ¿Cuál es?
- Es más que obvio, puedes ver el futuro.
- ¿El futuro? ¿Pero no he visto nada aun?
- ¡Si, si lo has hecho. En tus sueños!
- ¿En mis sueños?
- Si, tienes una gran capacidad mental. Las personas imaginan o piensan cosas en su mente cuando duermen, y a eso algunas veces se le llama sueño, lo tuyo algunas veces son visiones, ya que tu mente trabaja aun más cuando estás en trance o dormida y puedes tener visiones, es genial.
- No sabía eso ¿Por qué no me contaste?
- No había surgido el tema y se me olvido. Lo siento.
- Te perdono tonta.
En ese momento oímos gritos desde la casa, al parecer estaban discutiendo:
- ¡Déjame verla, solo quiero saber si está bien! – gritó una voz familiar.
- Ya basta, después puedes verla. Ahora no – dijo Cris.
- Hey, ya deja que la vea y después que se largue. – dijo Lucas.
- ¡No! ¡Vete Diamons!
¡Diamons! ¿Sería Scott?
- ¡Scott! – exclamé
- ¿Cristie? ¡Cristie! – era él, mientras aparecía corriendo con Charlotte que miraba muy nerviosa a Cristian y a Lucas.
- ¡Qué bueno verte! ¿Qué te trae por aquí? – dije mientras corría a abrazarlo.
- Solo quería verte, y como sabía que ya pensabas en mi quería ir a visitarte.
- Gracias.
- Entonces ya lo sabes ¿No?
- Si
- Apenas me enteré fui a tu casa pero no estabas y pensé que debías estar en otro lado. Decidí aparecerme recordando mi promesa.
- Oh, es muy lindo de tu parte Scott. Gracias, estoy bien. – dije con dulzura recordando la promesa que me había hecho.
- Y… ¿Qué haces?
- Estaba jugando con mis amigos. ¿Quieres jugar? – le pregunté mientras tomaba el disco en mis manos.
- ¡Claro!
- ¿Y tu Charlotte?
- No. – se sentó bajo un árbol.
- Oh, bueno ahí va… - y le arrojé el disco a Scott.
Antes de que Scott lo atrapara el disco giró como si fuera un boomerang en dirección a Cris y lo atrapo mientras dijo:
- Creo que ya la viste Diamons, lo siento pero…
- No. Entiendo, me tendré que ir, vámonos Charlotte. Adiós Cristie.
- ¡No! Por favor no te vayas – le supliqué.
- Lo siento, pero creo que no soy grato aquí – murmuraba mientras le lanzó una mirada a Cris.
- Oh. ¿Cuándo vendrás a visitarme?
- Solo cuando tú quieras, solo tienes que pensar ahí y estaré allí para ti.
- Gracias. Adiós Scott.
- Adiós.
- Adiós Charlotte – la despedí pero no hubo respuesta, Scott la miró fulminante mientras salía y luego me dirigió una mirada tierna en señal de Disculpa.
Cristian y Lucas los acompañaron a la salida, y me quedé a solas con Sam, miraba en dirección de la salida y a mí, varias veces, entonces me frustré y le dije:
- ¡Sí! ¡Scott Diamons es mi amigo! ¿Tiene algo de malo?
- No, pero me parece que hay algo mas – canturreaba mi amiga.
- Por favor no empieces con eso, pensé que eras mi amiga.
- Si. Pero él no quiere ser tu amigo…. – susurraba Sam.
- ¿Qué quieres decir? - entrecerré los ojos.
- ¡Le gustas!
- Sí, pero solo somos amigos.
- ¡Por favor Cristine! Así se empieza
- Pero yo no estoy empezando nada
- ¿Te gusta?
- ¡No! Es mi mejor amigo. Solo eso.
- Si pero el…
- ¡Ya basta! si vuelves a decir algo me iré de aquí.
- Pero…
- ¡Y me iré de compras con Charlotte! – la amenacé. Sabía que eso la calmaría, lo hizo y se estremeció.
- No te atreverías – susurró.
- ¿Quieres ver?
- ¡No! No te vuelvo a hablar de eso, lo prometo.
- Así es.
Llegaron Lucas y Cristian hablando bajo entre ellos, al parecer Lucas sonreía por el comentario que le había dicho a Cristian, y este se detuvo asustado, lo miro serio y le pegó un manotazo en la cabeza.
- ¡Cállate!
- ¡Caracoles! Que miedo Cristian
- Te lo suplico.
- Mejor de rodillas.
- No me humilles así. Solo guarda silencio, y te prometo que lo haré.
- Me parece bien.
- ¿Qué pasa? – me paré de donde estaba mientras esperaba respuesta, los dos solo se miraron a la cara y después a mí.
- Nada – contestaron a unisonó y Sam rio.
- No entendí el chiste Sam – dijo Cristian.
- ¿Quieres que lo explique? – sonrió con mirada picarona.
- ¡Piedad! ¡Ya paren! ¡Eres mi hermana! ¿Cómo me haces esto?
- Solo decía…
En ese instante entró una mujer que debía ser la madre de Cristian y Sam en la estancia con una bandeja con bebidas. La mujer era alta, delgada, Sam era idéntica a ella, tenían las mismas facciones, sonreía cuando me miró, y dijo:
- Hola Cristine, soy la mamá de Cristian y Samantha, Simone Wichtter – me estrechó la mano por cortesía.
- Mucho gusto Sr. Wichtter.
- El gusto es mío Cielo. Les traje algo de beber, si necesitan algo estaré en la cocina.
- Gracias – dijimos todos al unisonó.
Nos sentamos en el pasto mientras tomamos las bebidas, Cris me miraba de reojo, ¿Acaso te pasaba algo?
- ¿A ti que te pasa?
- ¿A mí? Nada – respondió fingiendo inocencia, que obvio era.
- Estas de lo más raro hoy, quería que se quedaran Scott y Charlotte.
- Igual yo, hubiera sido divertido – intervino Lucas cuando Cris bebía otro sorbo de té frio, y se ahogó con aquel comentario. Lucas fingió inocencia mientras tomaba otro sorbo de té.
- Solo no me simpatiza, es todo. – tosía aun ahogado por la bebida.
Nos quedamos un rato en silencio acostados en el pasto, solo observando las nubes, mientras discutíamos por que forman tenían. Me parecía absurdo el tiempo que las personas solo miran al suelo, pensando en la realidad, en vez de observar un rato el cielo, que siempre cambia, ir más allá solo un momento, a mí me relajaba.
- Oigan, esa tiene forma de un trébol de cuatro hojas – comentó Lucas.
- No, parece una margarita – lo contradije.
- Además, tu trébol tiene como seis hojas ahora. – intervino Sami. - ¡Cristie! ¡Tengo una idea!
- ¿Cuál?
- ¿Qué tal una fiesta de pijamas?
- ¡Si me encanta!
- ¡Qué alegría! ¡También voy! Necesito un nuevo color de barniz en mis uñas – canturreó Lucas.
- ¡No bobo! Solo para chicas
- Ah claro, ya comenzó el club del horror de las BFF’s. Pues mi mejor amigo es Cristian, ¿Verdad Cris?
- No – respondió el con amargura mientras Sami y yo reíamos.
- ¿Qué tal un día antes de tu cumpleaños?
- ¿Mi cumpleaños? Falta mucho ¿no?
- Solo seis días ¡Tengo que conseguirte el regalo ideal!
- No te preocupes por eso, no quiero nada.
- ¡Bah! Todos queremos algo en cumpleaños.
- Sí, pero yo no quiero nada. En serio no se molesten.
- ¡Te haré un regalo sorpresa! ¡Con este regalo si que me voy a divertir! – reía Lucas malvado.
- Si, inténtalo y te vuelo la cabeza – amenacé.
- Oh, que susceptible. ¿Eso es un sí?
- ¡No! Es un no
- No dijo exactamente que no – susurró el - ¿Y qué le vas a regalar tu Cris?
- Algún pasaje para que pueda estar lejos de ti – respondió Cris.
- No es mala idea – dije yo mientras le sonreía a Cris, para después mirar con malicia a Lucas.
- ¡Juguemos a las escondidas! – saltó Sami contenta - ¿Por favor si?
- ¡Cuenta Cris! – gritó Lucas antes de correr – Las reglas son que no hay reglas – carcajeaba mientras desapareció.
- Solo se puede desaparecer 2 km a la redonda – dijo Sam. – Comienza Cris.
Cristian se posó en un árbol mientras Sami y yo salimos corriendo en direcciones opuestas, yo sabía perfectamente cual lugar escogería, el escondite perfecto, mi escondite. Me desaparecí pensando en mi escondite, abrí los ojos, no aparecí allí, cerca pero no estaba allí, cerré los ojos con fuerza para concentrarme, esperé un momento hasta sentir el cambio y los abrí de nuevo.
Esta vez lo logré, había llegado. Llegué a el claro donde estuve ayer, donde encontré a Cris, estaba perfecto, como siempre, con aquella luz que me gustaba, esperé un buen rato antes de comenzar a correr por algunos lados antes de llegar de vuelta, sin que nadie me viera claro.
Comencé a correr con energía mientras me alejaba del lugar, aunque no quería, voltee atrás para verlo de nuevo como una despedida, aunque volvería, eso era seguro. Giré mi cabeza hacia adelante pero fue tarde, choqué contra algo, contra alguien, traté de ver con quien había impactado pero me aferró en sus brazos y no me pude soltar.
- Te atrapé – susurró Cris en mi oído. Di un respingo ante tanta proximidad.
- No puedo respirar.
- Oh, disculpa – aflojó sus brazos pero aun así no me soltó.
- ¿Me puedes soltar?
- ¿Para qué? Ya te encontré, no te dejaré escapar.
- Tramposo – murmuré
- ¿Quieres que te suelte no?
- Si
- Entonces corre, te daré ventaja – me soltó y aproveché para salir corriendo en el claro, mi claro, me corregí a mí misma.
Corrí lo mas que pude mientras reía, pero el se apareció en frente de mi y aunque frené a tiempo para no chocar me envolvió en sus brazos, tenía una sonrisa angelical en su rostro, me dejó sin aliento. Estaba muy cerca de mí, otra vez.
- Me estas incomodando Cris – traté de hablar.
- ¿Por qué? – susurró él.
- Eres un tramposo, solo tenías que correr, ¿Para qué me das ventaja si después apareces de esa forma?
- Ja, ja, ja. Lo sé. No te pienso dejar ir – me acunó en su pecho, yo seguía atónita, aun sin entender, rozó su mejilla contra la mía. De pronto me soltó y exclamo - ¡Rayos!
- ¡Libre! ¿Así que estaban jugando y no me invitaron? – apareció Lucas por uno de los arboles.
- ¡Te mataré Lucas Jason! – gritó Cristian mientras corría en su dirección.
- Por supuesto, ¡Atrápame lentito! – escapó Lucas mientras volaba por los arboles - ¡Harry Potter pueda besarme el…!
- ¡Lucas cállate! – gritó Cristian antes de desaparecer por los arboles.
Aproveché la situación, tal vez llegaría a tiempo. Me aparecí en la casa de los Wittcher otra vez, lo logré con éxito. Vi a Sam sentada en un árbol esperándome mientras jugaba con su cabello.
- Tardaste mucho ¿Dónde estabas? – preguntó mi amiga.
- Por algún lugar.
- ¿Dónde están Cris y Lucas?
- Creo que matándose el uno al otro – le dije mientras reíamos.
Después de un par de minutos apareció Cristian y se acercó a nosotras mientras reía, me miró y sonrió tan radiante como cuando estábamos en el lago.
- ¿Por qué tanta risa? – preguntó Sam – Tardaste años.
- Estuve ocupado – miraba a mi dirección mientras reía.
- ¿Pero cuál es la gracia?
- Ya verán. Oh, justo ahora.
Apareció Lucas molesto, Estaba cubierto de barro y hojas de pies a cabeza, solo caminaba y nos miraba esperando una respuesta. Sami y yo lo miramos durante 3 segundos, luego estallamos en risa, lo mirábamos y reíamos mientras veíamos a Lucas que chorreaba barro en la cara.
- ¡Pareces un mounstro de barro! – carcajeaba sin control.
- Ja, ja, ja ¡Ya verás! – exclamó el mientras me levitaba y caía en la piscina.
- ¡Lucas! – exclamó Cris.
- ¡Tú también bobo! – y lo lanzó a la piscina mientras yo tragaba agua.
- ¡Cristie! Déjame ayudarte – dijo Sami
- Tranquila puedo sola.
- Dame la mano – dijo Cristian que ya había salido de la piscina. Asentí y me ayudó a salir.
- Acompáñame, te daré algo de ropa – me dijo Sam y la acompañe a su habitación.
- ¡Ya se! Voy a probarme algo que compré – mientras sacaba un camisa rosa sin tiras con unos jeans blancos.
- Me gusta, te queda excelente
- Gracias
- Déjame poner a secar tu ropa. Espérame solo un segundo. – salió corriendo con mi ropa mientras yo desenredaba mi cabello.
Ya estaba por terminar cuando tocaron la puerta. Debía ser Sam con la ropa, a lo mejor tenía las manos ocupadas así que le abrí.
- Oye, Sam si quieres esperas y… Oh – me sorprendí al ver a Cristian en la puerta en vez de Sam, aun tenía el cabello mojado.
- Lo siento, por como Lucas te lanzó a la piscina. – se disculpó, parecía de verdad apenado.
- Fue divertido. Aunque ese tonto me las pagará.
- Ya me encargué de eso.
- ¿Qué le hiciste?
- Es mejor que no sepas aun. – se rio.
Yo me reí también un rato, no había nada más gracioso que ver a Lucas enojado
.
- ¿Te divertiste? – preguntó de nuevo.
- Sí, me divertí mucho. Aunque me divertiré más cuando vea que le hiciste a Lucas.
- Me alegra oír eso, estaré abajo, creo que no querrás escuchar a Lucas durante un rato.
- Si, estuvo muy raro hoy, no sé cuantas boberías dijo.
- Ja, ja, ja. Si, raro. Estaré abajo. – y salió de la habitación.
Esperé a Sam paciente un par de minutos en su cuarto. En ese momento escuché un grito que venía desde abajo ¡Me las vas a pagar idiota!, seguro era Lucas, reí, aunque no sabía cuál era el chiste. Sami entró en la habitación carcajeando mientras me dio la ropa seca.
- ¿Qué le hizo? – le pregunté
- Digamos que Cristian lavó la ropa de Lucas y… ¡La pintó toda de rosa!
- Oh, entonces ese era el escándalo.
- Si. Esta como loco, pero ya se acaba de ir.
- ¿Salió a la calle así? – comencé a reír de nuevo.
- No, se desapareció.
- Ah, que lastima. Eso sería un verdadero espectáculo.
Ambas reímos un buen rato mienta
Bajamos a la sala donde ahora solo se encontraba Cris viendo Televisión, muy tranquilo, nos vio bajar y nos sonrió, parecía divertido.
- ¿Se fue así como así? ¿No se vengó? – pregunté yo asustada, esperando que Lucas me elevara a la piscina o apareciera detrás de mí.
- No, con ese aspecto que tenia, dudo que lo veamos por un rato – carcajeó Cris, mientras nos invitaba a Sami y a mí a sentarnos.
Cristian hizo un recorrido por los canales de la tele, no habían programas buenos a esa hora, como que escaseaban. Encontró uno muy gracioso que seguro le hubiera encantado a Lucas, era un concurso donde le hacían bromas a los participantes, se veía divertido.
- ¿Oigan qué hora es? – pregunté rompiendo el silencio. Debía ser bastante tarde, debido a la hora que salí de mi casa.
- En, son las 6: 13 p.m – respondió mi amiga con exactitud.
- ¡Oh, me tengo que ir, se está siendo tarde! – me paré del sillón mientras los gemelos me miraban con diferentes expresiones, Sami con sorpresa, y Cris con resignación ¿Por qué?
- ¡No te vayas! – fue esta vez Cris quien habló
- Lo siento, quisiera hablar con mi madre un rato. Ya entenderán, quisiera aclarar algunas cosas.
- ¡Qué cruel eres Cristine Brians! ¡Y te haces llamar mi amiga! – comenzó a pelear Sam.
- Volveré mañana contigo, ¿Si? – me derretí, esa mirada de lastima que ponía ella era insoportable, era inevitable.
- ¡Sí! Con eso me acompañas a comprar un vestido para la fiesta, ah y una piyama linda – aplaudía ella.
- ¿Qué fiesta? ¿Piyama?
- ¡Si, tu fiesta de cumpleaños! ¡También de Hallowen! ¡Y no olvides la piyamada!
- ¡Sam, no acordamos esto!
- Será genial, ¿A que si Cris? – dijo mientras le daba un codazo a su hermano.
- Si, genial. Tu iras vestida de mounstro, ah ya estas lista para eso, irritante como siempre… - masculló él.
- ¡Pues tu de ogro, por amargado! – le sacó la lengua.
- Concuerdo con los dos….
- ¡Cristine! – exclamaron los dos. Reí.
- ¡Qué osadía! Jamás pensé ver a mi mejor amiga en mi contra.
- Me siento ofendido, pero lo tomaré como un cumplido si así lo dices.
- Bien, dicho. Deberías portarte como tu hermano, aprende rápido.
- ¡Traición! Igualmente te buscaré mañana en la mañana para que me ayudes a conseguir el vestido perfecto - me giño un ojo mientras desapareció. Que loca.
- Entonces me iré, adiós Cristian. Creo que nos veremos mañana gracias a… - le dejé la duda, no era difícil de adivinar.
- Sam – volteo los ojos hacia arriba mientras hacia una mueca fingida de dolor – Que tengas suerte, la vas a necesitar.
- Que Dios me ayude – dije.
- Por supuesto. Adiós Cristine – dijo mientras me beso en la mejilla. Me sonrojé ante ese contacto.
- Adiós Cris, vigila la ventana de tu cuarto.
- ¿Por qué? – preguntó aunque parecía divertirle, seguía mi chiste.
- Por si algún psicópata llamado Lucas aparece en tu ventana mientras duermes – ambos reímos.
- Ni si quiera lo nombres a ese metiche– masculló – Aun siento como si me estuviera espiando…
- Ni lo digas, adiós – y me desaparecí.
Hola bloggers!!! ¡Los extrañaba! ¡Que bien se siente volver a escribir! Se que tenía que escribir ayer, pero he tenido problemas con mi pc, igualmente les dejo este cap! Espero que les guste... ¡El primer cap del año! Cuando vuelva a publicar les dejaré los blogs de Albus, y de Lily y James.
Oh! casi se me olvida! ayer comencé de leer un libro, ehh y lo terminé el mismo día, jeje. Estaba super, se llama La Emperatriz de lo Etéreos, ¡me encanta! la historia es un poco corta, pero esta original!
xoxo mari R☆★
- Hola – saludé primero.
- ¡Cristine! – exclamaba Lucas mientras corrió a abrazarme cuando llegaba.
- Yo también te extrañe. ¿Cómo está mi payaso favorito?
- Perfecto. ¿Dónde estaban?
- De compras – respondimos Sami y yo al unisonó.
- Oh. Espero que me hayan comprado algo, o no las pienso dejar entrar
- No, no pensamos en eso. Lo siento Lucas
- Ya veo – nos cerró de golpe la puerta.
- Que bobo – dijo Sam y desapareció.
Me concentré lo suficiente para aparecerme en su casa, y lo logré ya estaba en la sala. Todos me miraron impresionados mientras Cristian sonreía.
- ¿Cómo lo hiciste? – preguntó Lucas.
- Con magia. Obvio.
- Si, ya lo sé, pero es la primera vez que te apareces ¿no?
- Si.
- ¡Vaya, eres todo un fenómeno!
- ¡Lucas! ¿Qué te pasa?
- Lo que trata de decir es que avanzas muy rápido, te enteraste de tus condiciones hace poco. Además, está celoso solo porque a él aun le cuesta aparecerse. – Explicó Cristian.
- Celoso – susurré.
- ¡Tenían que ver lo que hizo Cristie en el centro comercial! – decía Sam – Activó una de las alarmas de seguridad de una tienda, y un guardia se llevó a Regina que iba saliendo de la tienda.
Cristian y Lucas se quedaron serios durante unos segundos, después estallaron en risas, sin control. Sam sacudía a Lucas que no paraba de reír.
- ¡Te alabo Cristine! ¡Nunca se me había ocurrido eso! – carcajeaba Lucas mientras Sam seguía zarandeándolo.
- Gracias, fue pura inspiración. – respondí.
- ¿Qué tal si jugamos afuera? – sugirió Cris quien ya había recuperado el control
- Sí, me parece perfecto.
- Buscaré el disco para jugar Freesbe – corrió Sam mientras salía de la habitación.
- Esperémosla afuera.
Seguí a los chicos por el pasillo hasta que Lucas se detuvo, me miro con cara de decepción, me sacó la lengua y se desaparecido.
- Celoso.
- ¡Te escuché! – gritó él desde afuera.
Salí con Cristian a la parte trasera de su casa, era muy hermosa, el suelo era de piedra, mas adelante había una piscina en el medio y a su izquierda había un patio libre de pasto y flores donde esperamos a que Sam viniera con el disco.
Mi amiga venía corriendo a toda velocidad y lanzó el disco con fuerza mientras volaba por los aires en nuestra dirección, Cristian lo atrapó con una increíble agilidad que no conocía de él. Se lo lanzó a Lucas quien lo atrapó y me lo lanzó en mi dirección mientras reía, venía tan rápido que no reaccione correctamente y solo lo reduje con mi mente mientras lo atrapaba.
- Tramposa – susurró Lucas.
Se lo lancé a Sam guiñándole un ojo, ella sonrió en señal de entendimiento. Y le gritó a Cris:
- ¡Atrápalo!
Cristian ya había empezado a correr cuando Sami se lo arrojó a Lucas y le cayó en plena frente. El solo grito ¡Auch! Mientras todos reíamos, el tomó el disco y desapareció. ¿Dónde estaría ese payaso? Cuando iba a formular mi pregunta en voz alta vi a Lucas cerca de mi mientras lanzaba el disco velozmente en mi dirección, no pude pararlo por el susto y me oculté con las manos para protegerme, pero por suerte Cris lo paró justo a tiempo. Yo solo lo mire y sonreí, el asintió mientras se acercaba y agarró el disco.
- Idiota – murmuró en dirección de Lucas.
- Claro, me dices idiota porque se lo lancé a tu…
- ¡Cállate! ¿Quieres? ¡Sam! – gritó y le lanzo el disco a Sami muy alto y ella lo siguió.
Pensé que Sami se iba a caer en la piscina, pero para mi asombro ella solo pisó la superficie del agua ¡Caminaba sobre ella!
- ¡Genial! – se me soltó.
- Ven y te enseño.
Me acerqué a mi amiga mientras salía de la piscina, mientras me decía:
- No es muy complicado. Solo tienes que pisar más fuerte de lo normal mientras piensas en la forma del agua firme.
- ¿Firme? – pregunté confundida.
- Si, el agua cambia su forma que es firme, serena por movimientos, ondulaciones y turbulencias cuando algo hace que esta cambie, como el viento, o el contacto con algo. Imagínate ser más ligera y el agua más dura cuando entres en contacto con ella, eso también ayuda.
- Oh, gracias. Déjame intentarlo.
- ¡Chica al agua! – gritaba Lucas que se encontraba detrás de mi y me empujó a la piscina.
Reaccioné a tiempo y apliqué las instrucciones que me dijo mi amiga, eran fáciles. Antes de darme cuenta ya estaba caminando sobre el agua.
- ¡Ja! – exclamé gloriosa mientras le sacaba la lengua a Lucas.
- Aprendes rápido.
- Lo sé.
- ¡Maldición! Lucas necesito que me acompañes a la entrada, tenemos visitas. – dijo Cristian.
- ¿Visitas? – en ese momento sonó el timbre.
Cristian y Lucas salieron de la estancia mientras Sam y yo nos sentábamos en la piscina.
- ¿Cómo supo Cris que tenían visitas? – pregunté confundida.
- Ah, se me olvidó contarte esa parte. Los magos y brujas siempre tenemos un sentido más desarrollado que otro, como las personas, solo que es el sexto sentido.
- ¿Sexto sentido?
- Si, es aquel que no solo une a todos los demás sentidos, sino que también nos da más ventajas mentales.
- ¿Cómo cuales?
- Eso depende, puede variar. Como por ejemplo Cristian, el puede percibir mejor su entorno, sintió movimiento de personas cerca de la casa y por eso salió.
- ¿Y tú qué haces?
- Puedo aparecerme más fácil de lo normal, una vez aparecí en Francia, aunque me costó mucho, mientras más larga la distancia, más difícil se me hace.
- ¡Fascinante! ¿Y Lucas?
- Bueno, como verás es un cabeza hueca, así que dudo que tenga poder mental.
- Si es cierto – reímos ambas.
- Eh, se le hace mucho más fácil interactuar con la personas, me refiero a utilizar sus poderes en alguien y que den mejores resultados.
- Ah, ya veo… ¿Cuál sería mi especialidad entonces?
- ¡La tuya es genial!
- ¿En serio? ¿Cuál es?
- Es más que obvio, puedes ver el futuro.
- ¿El futuro? ¿Pero no he visto nada aun?
- ¡Si, si lo has hecho. En tus sueños!
- ¿En mis sueños?
- Si, tienes una gran capacidad mental. Las personas imaginan o piensan cosas en su mente cuando duermen, y a eso algunas veces se le llama sueño, lo tuyo algunas veces son visiones, ya que tu mente trabaja aun más cuando estás en trance o dormida y puedes tener visiones, es genial.
- No sabía eso ¿Por qué no me contaste?
- No había surgido el tema y se me olvido. Lo siento.
- Te perdono tonta.
En ese momento oímos gritos desde la casa, al parecer estaban discutiendo:
- ¡Déjame verla, solo quiero saber si está bien! – gritó una voz familiar.
- Ya basta, después puedes verla. Ahora no – dijo Cris.
- Hey, ya deja que la vea y después que se largue. – dijo Lucas.
- ¡No! ¡Vete Diamons!
¡Diamons! ¿Sería Scott?
- ¡Scott! – exclamé
- ¿Cristie? ¡Cristie! – era él, mientras aparecía corriendo con Charlotte que miraba muy nerviosa a Cristian y a Lucas.
- ¡Qué bueno verte! ¿Qué te trae por aquí? – dije mientras corría a abrazarlo.
- Solo quería verte, y como sabía que ya pensabas en mi quería ir a visitarte.
- Gracias.
- Entonces ya lo sabes ¿No?
- Si
- Apenas me enteré fui a tu casa pero no estabas y pensé que debías estar en otro lado. Decidí aparecerme recordando mi promesa.
- Oh, es muy lindo de tu parte Scott. Gracias, estoy bien. – dije con dulzura recordando la promesa que me había hecho.
- Y… ¿Qué haces?
- Estaba jugando con mis amigos. ¿Quieres jugar? – le pregunté mientras tomaba el disco en mis manos.
- ¡Claro!
- ¿Y tu Charlotte?
- No. – se sentó bajo un árbol.
- Oh, bueno ahí va… - y le arrojé el disco a Scott.
Antes de que Scott lo atrapara el disco giró como si fuera un boomerang en dirección a Cris y lo atrapo mientras dijo:
- Creo que ya la viste Diamons, lo siento pero…
- No. Entiendo, me tendré que ir, vámonos Charlotte. Adiós Cristie.
- ¡No! Por favor no te vayas – le supliqué.
- Lo siento, pero creo que no soy grato aquí – murmuraba mientras le lanzó una mirada a Cris.
- Oh. ¿Cuándo vendrás a visitarme?
- Solo cuando tú quieras, solo tienes que pensar ahí y estaré allí para ti.
- Gracias. Adiós Scott.
- Adiós.
- Adiós Charlotte – la despedí pero no hubo respuesta, Scott la miró fulminante mientras salía y luego me dirigió una mirada tierna en señal de Disculpa.
Cristian y Lucas los acompañaron a la salida, y me quedé a solas con Sam, miraba en dirección de la salida y a mí, varias veces, entonces me frustré y le dije:
- ¡Sí! ¡Scott Diamons es mi amigo! ¿Tiene algo de malo?
- No, pero me parece que hay algo mas – canturreaba mi amiga.
- Por favor no empieces con eso, pensé que eras mi amiga.
- Si. Pero él no quiere ser tu amigo…. – susurraba Sam.
- ¿Qué quieres decir? - entrecerré los ojos.
- ¡Le gustas!
- Sí, pero solo somos amigos.
- ¡Por favor Cristine! Así se empieza
- Pero yo no estoy empezando nada
- ¿Te gusta?
- ¡No! Es mi mejor amigo. Solo eso.
- Si pero el…
- ¡Ya basta! si vuelves a decir algo me iré de aquí.
- Pero…
- ¡Y me iré de compras con Charlotte! – la amenacé. Sabía que eso la calmaría, lo hizo y se estremeció.
- No te atreverías – susurró.
- ¿Quieres ver?
- ¡No! No te vuelvo a hablar de eso, lo prometo.
- Así es.
Llegaron Lucas y Cristian hablando bajo entre ellos, al parecer Lucas sonreía por el comentario que le había dicho a Cristian, y este se detuvo asustado, lo miro serio y le pegó un manotazo en la cabeza.
- ¡Cállate!
- ¡Caracoles! Que miedo Cristian
- Te lo suplico.
- Mejor de rodillas.
- No me humilles así. Solo guarda silencio, y te prometo que lo haré.
- Me parece bien.
- ¿Qué pasa? – me paré de donde estaba mientras esperaba respuesta, los dos solo se miraron a la cara y después a mí.
- Nada – contestaron a unisonó y Sam rio.
- No entendí el chiste Sam – dijo Cristian.
- ¿Quieres que lo explique? – sonrió con mirada picarona.
- ¡Piedad! ¡Ya paren! ¡Eres mi hermana! ¿Cómo me haces esto?
- Solo decía…
En ese instante entró una mujer que debía ser la madre de Cristian y Sam en la estancia con una bandeja con bebidas. La mujer era alta, delgada, Sam era idéntica a ella, tenían las mismas facciones, sonreía cuando me miró, y dijo:
- Hola Cristine, soy la mamá de Cristian y Samantha, Simone Wichtter – me estrechó la mano por cortesía.
- Mucho gusto Sr. Wichtter.
- El gusto es mío Cielo. Les traje algo de beber, si necesitan algo estaré en la cocina.
- Gracias – dijimos todos al unisonó.
Nos sentamos en el pasto mientras tomamos las bebidas, Cris me miraba de reojo, ¿Acaso te pasaba algo?
- ¿A ti que te pasa?
- ¿A mí? Nada – respondió fingiendo inocencia, que obvio era.
- Estas de lo más raro hoy, quería que se quedaran Scott y Charlotte.
- Igual yo, hubiera sido divertido – intervino Lucas cuando Cris bebía otro sorbo de té frio, y se ahogó con aquel comentario. Lucas fingió inocencia mientras tomaba otro sorbo de té.
- Solo no me simpatiza, es todo. – tosía aun ahogado por la bebida.
Nos quedamos un rato en silencio acostados en el pasto, solo observando las nubes, mientras discutíamos por que forman tenían. Me parecía absurdo el tiempo que las personas solo miran al suelo, pensando en la realidad, en vez de observar un rato el cielo, que siempre cambia, ir más allá solo un momento, a mí me relajaba.
- Oigan, esa tiene forma de un trébol de cuatro hojas – comentó Lucas.
- No, parece una margarita – lo contradije.
- Además, tu trébol tiene como seis hojas ahora. – intervino Sami. - ¡Cristie! ¡Tengo una idea!
- ¿Cuál?
- ¿Qué tal una fiesta de pijamas?
- ¡Si me encanta!
- ¡Qué alegría! ¡También voy! Necesito un nuevo color de barniz en mis uñas – canturreó Lucas.
- ¡No bobo! Solo para chicas
- Ah claro, ya comenzó el club del horror de las BFF’s. Pues mi mejor amigo es Cristian, ¿Verdad Cris?
- No – respondió el con amargura mientras Sami y yo reíamos.
- ¿Qué tal un día antes de tu cumpleaños?
- ¿Mi cumpleaños? Falta mucho ¿no?
- Solo seis días ¡Tengo que conseguirte el regalo ideal!
- No te preocupes por eso, no quiero nada.
- ¡Bah! Todos queremos algo en cumpleaños.
- Sí, pero yo no quiero nada. En serio no se molesten.
- ¡Te haré un regalo sorpresa! ¡Con este regalo si que me voy a divertir! – reía Lucas malvado.
- Si, inténtalo y te vuelo la cabeza – amenacé.
- Oh, que susceptible. ¿Eso es un sí?
- ¡No! Es un no
- No dijo exactamente que no – susurró el - ¿Y qué le vas a regalar tu Cris?
- Algún pasaje para que pueda estar lejos de ti – respondió Cris.
- No es mala idea – dije yo mientras le sonreía a Cris, para después mirar con malicia a Lucas.
- ¡Juguemos a las escondidas! – saltó Sami contenta - ¿Por favor si?
- ¡Cuenta Cris! – gritó Lucas antes de correr – Las reglas son que no hay reglas – carcajeaba mientras desapareció.
- Solo se puede desaparecer 2 km a la redonda – dijo Sam. – Comienza Cris.
Cristian se posó en un árbol mientras Sami y yo salimos corriendo en direcciones opuestas, yo sabía perfectamente cual lugar escogería, el escondite perfecto, mi escondite. Me desaparecí pensando en mi escondite, abrí los ojos, no aparecí allí, cerca pero no estaba allí, cerré los ojos con fuerza para concentrarme, esperé un momento hasta sentir el cambio y los abrí de nuevo.
Esta vez lo logré, había llegado. Llegué a el claro donde estuve ayer, donde encontré a Cris, estaba perfecto, como siempre, con aquella luz que me gustaba, esperé un buen rato antes de comenzar a correr por algunos lados antes de llegar de vuelta, sin que nadie me viera claro.
Comencé a correr con energía mientras me alejaba del lugar, aunque no quería, voltee atrás para verlo de nuevo como una despedida, aunque volvería, eso era seguro. Giré mi cabeza hacia adelante pero fue tarde, choqué contra algo, contra alguien, traté de ver con quien había impactado pero me aferró en sus brazos y no me pude soltar.
- Te atrapé – susurró Cris en mi oído. Di un respingo ante tanta proximidad.
- No puedo respirar.
- Oh, disculpa – aflojó sus brazos pero aun así no me soltó.
- ¿Me puedes soltar?
- ¿Para qué? Ya te encontré, no te dejaré escapar.
- Tramposo – murmuré
- ¿Quieres que te suelte no?
- Si
- Entonces corre, te daré ventaja – me soltó y aproveché para salir corriendo en el claro, mi claro, me corregí a mí misma.
Corrí lo mas que pude mientras reía, pero el se apareció en frente de mi y aunque frené a tiempo para no chocar me envolvió en sus brazos, tenía una sonrisa angelical en su rostro, me dejó sin aliento. Estaba muy cerca de mí, otra vez.
- Me estas incomodando Cris – traté de hablar.
- ¿Por qué? – susurró él.
- Eres un tramposo, solo tenías que correr, ¿Para qué me das ventaja si después apareces de esa forma?
- Ja, ja, ja. Lo sé. No te pienso dejar ir – me acunó en su pecho, yo seguía atónita, aun sin entender, rozó su mejilla contra la mía. De pronto me soltó y exclamo - ¡Rayos!
- ¡Libre! ¿Así que estaban jugando y no me invitaron? – apareció Lucas por uno de los arboles.
- ¡Te mataré Lucas Jason! – gritó Cristian mientras corría en su dirección.
- Por supuesto, ¡Atrápame lentito! – escapó Lucas mientras volaba por los arboles - ¡Harry Potter pueda besarme el…!
- ¡Lucas cállate! – gritó Cristian antes de desaparecer por los arboles.
Aproveché la situación, tal vez llegaría a tiempo. Me aparecí en la casa de los Wittcher otra vez, lo logré con éxito. Vi a Sam sentada en un árbol esperándome mientras jugaba con su cabello.
- Tardaste mucho ¿Dónde estabas? – preguntó mi amiga.
- Por algún lugar.
- ¿Dónde están Cris y Lucas?
- Creo que matándose el uno al otro – le dije mientras reíamos.
Después de un par de minutos apareció Cristian y se acercó a nosotras mientras reía, me miró y sonrió tan radiante como cuando estábamos en el lago.
- ¿Por qué tanta risa? – preguntó Sam – Tardaste años.
- Estuve ocupado – miraba a mi dirección mientras reía.
- ¿Pero cuál es la gracia?
- Ya verán. Oh, justo ahora.
Apareció Lucas molesto, Estaba cubierto de barro y hojas de pies a cabeza, solo caminaba y nos miraba esperando una respuesta. Sami y yo lo miramos durante 3 segundos, luego estallamos en risa, lo mirábamos y reíamos mientras veíamos a Lucas que chorreaba barro en la cara.
- ¡Pareces un mounstro de barro! – carcajeaba sin control.
- Ja, ja, ja ¡Ya verás! – exclamó el mientras me levitaba y caía en la piscina.
- ¡Lucas! – exclamó Cris.
- ¡Tú también bobo! – y lo lanzó a la piscina mientras yo tragaba agua.
- ¡Cristie! Déjame ayudarte – dijo Sami
- Tranquila puedo sola.
- Dame la mano – dijo Cristian que ya había salido de la piscina. Asentí y me ayudó a salir.
- Acompáñame, te daré algo de ropa – me dijo Sam y la acompañe a su habitación.
- ¡Ya se! Voy a probarme algo que compré – mientras sacaba un camisa rosa sin tiras con unos jeans blancos.
- Me gusta, te queda excelente
- Gracias
- Déjame poner a secar tu ropa. Espérame solo un segundo. – salió corriendo con mi ropa mientras yo desenredaba mi cabello.
Ya estaba por terminar cuando tocaron la puerta. Debía ser Sam con la ropa, a lo mejor tenía las manos ocupadas así que le abrí.
- Oye, Sam si quieres esperas y… Oh – me sorprendí al ver a Cristian en la puerta en vez de Sam, aun tenía el cabello mojado.
- Lo siento, por como Lucas te lanzó a la piscina. – se disculpó, parecía de verdad apenado.
- Fue divertido. Aunque ese tonto me las pagará.
- Ya me encargué de eso.
- ¿Qué le hiciste?
- Es mejor que no sepas aun. – se rio.
Yo me reí también un rato, no había nada más gracioso que ver a Lucas enojado
.
- ¿Te divertiste? – preguntó de nuevo.
- Sí, me divertí mucho. Aunque me divertiré más cuando vea que le hiciste a Lucas.
- Me alegra oír eso, estaré abajo, creo que no querrás escuchar a Lucas durante un rato.
- Si, estuvo muy raro hoy, no sé cuantas boberías dijo.
- Ja, ja, ja. Si, raro. Estaré abajo. – y salió de la habitación.
Esperé a Sam paciente un par de minutos en su cuarto. En ese momento escuché un grito que venía desde abajo ¡Me las vas a pagar idiota!, seguro era Lucas, reí, aunque no sabía cuál era el chiste. Sami entró en la habitación carcajeando mientras me dio la ropa seca.
- ¿Qué le hizo? – le pregunté
- Digamos que Cristian lavó la ropa de Lucas y… ¡La pintó toda de rosa!
- Oh, entonces ese era el escándalo.
- Si. Esta como loco, pero ya se acaba de ir.
- ¿Salió a la calle así? – comencé a reír de nuevo.
- No, se desapareció.
- Ah, que lastima. Eso sería un verdadero espectáculo.
Ambas reímos un buen rato mienta
Bajamos a la sala donde ahora solo se encontraba Cris viendo Televisión, muy tranquilo, nos vio bajar y nos sonrió, parecía divertido.
- ¿Se fue así como así? ¿No se vengó? – pregunté yo asustada, esperando que Lucas me elevara a la piscina o apareciera detrás de mí.
- No, con ese aspecto que tenia, dudo que lo veamos por un rato – carcajeó Cris, mientras nos invitaba a Sami y a mí a sentarnos.
Cristian hizo un recorrido por los canales de la tele, no habían programas buenos a esa hora, como que escaseaban. Encontró uno muy gracioso que seguro le hubiera encantado a Lucas, era un concurso donde le hacían bromas a los participantes, se veía divertido.
- ¿Oigan qué hora es? – pregunté rompiendo el silencio. Debía ser bastante tarde, debido a la hora que salí de mi casa.
- En, son las 6: 13 p.m – respondió mi amiga con exactitud.
- ¡Oh, me tengo que ir, se está siendo tarde! – me paré del sillón mientras los gemelos me miraban con diferentes expresiones, Sami con sorpresa, y Cris con resignación ¿Por qué?
- ¡No te vayas! – fue esta vez Cris quien habló
- Lo siento, quisiera hablar con mi madre un rato. Ya entenderán, quisiera aclarar algunas cosas.
- ¡Qué cruel eres Cristine Brians! ¡Y te haces llamar mi amiga! – comenzó a pelear Sam.
- Volveré mañana contigo, ¿Si? – me derretí, esa mirada de lastima que ponía ella era insoportable, era inevitable.
- ¡Sí! Con eso me acompañas a comprar un vestido para la fiesta, ah y una piyama linda – aplaudía ella.
- ¿Qué fiesta? ¿Piyama?
- ¡Si, tu fiesta de cumpleaños! ¡También de Hallowen! ¡Y no olvides la piyamada!
- ¡Sam, no acordamos esto!
- Será genial, ¿A que si Cris? – dijo mientras le daba un codazo a su hermano.
- Si, genial. Tu iras vestida de mounstro, ah ya estas lista para eso, irritante como siempre… - masculló él.
- ¡Pues tu de ogro, por amargado! – le sacó la lengua.
- Concuerdo con los dos….
- ¡Cristine! – exclamaron los dos. Reí.
- ¡Qué osadía! Jamás pensé ver a mi mejor amiga en mi contra.
- Me siento ofendido, pero lo tomaré como un cumplido si así lo dices.
- Bien, dicho. Deberías portarte como tu hermano, aprende rápido.
- ¡Traición! Igualmente te buscaré mañana en la mañana para que me ayudes a conseguir el vestido perfecto - me giño un ojo mientras desapareció. Que loca.
- Entonces me iré, adiós Cristian. Creo que nos veremos mañana gracias a… - le dejé la duda, no era difícil de adivinar.
- Sam – volteo los ojos hacia arriba mientras hacia una mueca fingida de dolor – Que tengas suerte, la vas a necesitar.
- Que Dios me ayude – dije.
- Por supuesto. Adiós Cristine – dijo mientras me beso en la mejilla. Me sonrojé ante ese contacto.
- Adiós Cris, vigila la ventana de tu cuarto.
- ¿Por qué? – preguntó aunque parecía divertirle, seguía mi chiste.
- Por si algún psicópata llamado Lucas aparece en tu ventana mientras duermes – ambos reímos.
- Ni si quiera lo nombres a ese metiche– masculló – Aun siento como si me estuviera espiando…
- Ni lo digas, adiós – y me desaparecí.
Hola bloggers!!! ¡Los extrañaba! ¡Que bien se siente volver a escribir! Se que tenía que escribir ayer, pero he tenido problemas con mi pc, igualmente les dejo este cap! Espero que les guste... ¡El primer cap del año! Cuando vuelva a publicar les dejaré los blogs de Albus, y de Lily y James.
Oh! casi se me olvida! ayer comencé de leer un libro, ehh y lo terminé el mismo día, jeje. Estaba super, se llama La Emperatriz de lo Etéreos, ¡me encanta! la historia es un poco corta, pero esta original!
xoxo mari R☆★
miércoles, 30 de diciembre de 2009
Luz
Capitulo 13.
No pasaba nada aun, los abrí lentamente para verlo, cuando se acercó lo suficiente para que la luz del crepúsculo lo iluminara vi a Cris, perfectamente iluminado bajo esa hermosa luz, todo lo que tocaba la luz lo convertía en algo hermoso, y él se veía tan bello bajo su manto, tan misterioso. Solo se quedó parado observándome, sin pestañear si quiera, solo me veía, me dolía devolverle la mirada, aun no podía creer que era él quien precisamente estaba allí, en frente de mi.
Una pequeña lágrima se deslizo por mi mejilla, ardía como fuego. Eso era el dolor entonces, fuego. Cristian solo pestañeo una vez y vi un gran rayo de luz, ya no estaba, había desaparecido. Alguien tomó mi mano por detrás y lo encontré a mi lado.
- Lo siento – fue lo único que dijo. Su voz se oía diferente, al parecer le dolía casi tanto como a mí.
- Sí, yo también lo siento.
- Debí habértelo contado. Tu confiaste en todos nosotros, y yo no confié en ti.
- ¿Por qué? ¿Por qué no me contaste? ¿Acaso crees que cuando me enteraría saldría corriendo?
- No, solo pensé que si no te contábamos y solucionábamos todo nosotros no tendrías que exponerte al peligro que te asechará.
- Lo sé, pero te equivocaste. Ese peligro ya me está asechando, y casi me atrapa.
- ¿Cómo dices? – dijo sorprendido y abrió sus ojos celestes como platos.
- Es una larga historia.
- Tengo mucho tiempo libre – y esbozó una sonrisa.
Le conté la sombra que aparecía en mi casa, los sueños, y la aparición de hoy, junto con la carta de mi padre. No le conté sobre la nota de Sam porque seguro la regañaría después de eso. Se quedó callado unos momentos, y luego dijo:
- Lo siento, otra vez. No sé de qué vale la pena decirlo, si igualmente te lastimé solo porque quería protegerte. ¡Ja! ¡Qué ironía!
- Sé que lo hacías por mi bien, me costó mucho tratar de saber que ocurría.
- Lo sé. Así que comprendí cuánto daño te hacia eso, decidí ayudarte a saber y te lo facilité un poco.
- ¿Cómo?
- Te vi con un chico hace un rato, y me quedé esperando a que entraras a tu casa para subir a tu alcoba y decirte. Pero como saliste con tu madre, esperé paciente sentado en un banco de la calle, esperando a que llegaras para contarte la verdad.
- ¡Oye! ¿Por qué me seguías? – dije interrumpiéndolo.
- No era nada malo, solo quería asegurarme de que estabas bien, y como estabas con ese chico Diamons supuse que estaban saliendo. – agregó con amargura.
- Si te refieres a Scott, es un amigo, en realidad el único que tuve cuando mis otros amigos ya no podían verme. – se lo restregué en pleno rostro.
- Otra vez disculpa. Déjame terminar de explicarte. Cuando te vi de regreso a tu casa era momento de actuar, así que me aparecí en tu alcoba, y moví los libros de Samantha en tu cama, y si, se que ella te dejo una carta en uno de ellos, no trates de cubrirla, no pienso regañarla por eso, en cambio, estoy feliz gracias que fue de gran ayuda. Oí tus pasos subiendo las escaleras y hui, me acobardé y no sé como tomarías que me apareciera en tu casa a explicarte eso.
- Te creo, ¿Pero cómo me encontraste aquí?
- En realidad después de salir de tu casa, vine aquí para pensar, ya que me había gustado mucho el lugar, y podía estar solo un rato, es horrible estar cerca de tus amigos cuando te tratan con tanto desprecio por no haberte dicho nada.
- Oh. Vaya, pensé que era la única que se lo pasaba mal.
- No. No sabes lo horrible que era todo esto, Sam y Lucas no me dirigían la palabra, Verónica no me dejaba de dar órdenes…
- ¿Verónica? – pregunté asombrada recordando la carta que había recibido ella. - ¡Ya entendí, mi padre le envió una carta hace años y yo la conseguí un día que a ella se le extravió!
- Si, fue Lucas quien hizo volar todos sus Libros para que tomara su carta, el ya lo sabía.
- Ese tonto, lo quiero tanto.
Ahora todo encajaba perfectamente, parecía estar destinado como un rompecabezas que se unía por magnetismo. Al fin entendía, la verdad en ese momento era tan hermosa, solo reflejaba luz. No estaba sola en esto, mis amigos también, y Cris no me odiaba, solo se preocupaba por mí, no podía estar más aliviada. No me importaba si tenía una estúpida sombra detrás, podía enfrentarla fácilmente, la luz era todo lo que necesitaba, la verdad. No pude soportar más esconder mi felicidad, y abracé a Cris fuertemente mientras escondí mi rostro en su pecho.
- Lo siento. No llores.
Alcé mi rostro para verlo a los ojos, cuando el vio mi cara se sorprendió de verme feliz, esbozando mi mayor sonrisa. Su rostro parecía el de un ángel, confundido ante la hermosa luz de la luna que había oscurecido el claro, ahora si se parecía al lugar que recordaba, solo que mas hermoso, ya que se iluminaba con esa hermosa luz, la verdad.
- Estoy feliz, ya te perdoné, no tienes que pedir perdón. Me siento feliz porque ahora sé la verdad, y también porque no me odias.
- ¿Odiarte? ¿A ti? Jamás te he odiado y Jamás te odiaré Cristie. Solo te prometo nunca más hacerte daño, no volveré a lastimarte.
- Gracias Cristian, no sabes cuánto alivio me da escuchar la voz de mi verdadero amigo de nuevo.
- Te llevaré a casa. Toma mi mano y cierra los ojos.
Me acerqué, tomé su mano y cerré los ojos. Aunque tenía los ojos cerrados podía sentir como la estancia se iluminaba y como si alguien me empujara fuertemente hacia delante, y Cris me soltó de la mano. Abrí los ojos y ya estaba en el salón de mi casa, y el se encontraba a mi lado.
- Será mejor que me vaya – dijo – Los demás ya deben estar preocupados, si quieres ven mañana a mi casa, todos te estaremos esperando, solo te tienes que aparecer.
- Oh, ya puedo ahora que soy maga. ¡Aun suena raro decirlo!
- Si, con el tiempo te acostumbraras, te lo aseguro.
Corrí a abrasarlo de nuevo, y él me devolvió el abrazo, yo solo cerré los ojos y sonreí, ante lo verdadero que era ese momento.
- Adiós Cristine – dijo mientras se soltaba de mi abrazo y retrocedió unos pasos.
- Adiós.
Solo vi la luz blanca y su mano despidiéndose antes de desaparecer de mi casa…
Estaba agotada y busqué señales de mi madre, aun no había llegado. Seguro que Verónica la llevo a pasear porque sabía que yo estaría con Cristian. Fui a la cocina a tomar algo de agua y sentarme, en ese momento sonó el teléfono:
- Hola cielo, ya veo que estas en casa. Vengo en media hora ¿Todo bien? – dijo Yess en el teléfono.
- De maravilla, no te extrañes encontrarme dormida en mi cuarto, estoy exhausta, la película del cine era algo mala.
- Si, te entiendo. Adiós cielo.
- Adiós – y colgué el teléfono.
Subí a mi cuarto a asearme y vestirme con mi piyama azul con nubecitas, siempre me hacia dormir bien. Me acosté en mi cama recordando todo lo que pasó hoy, la salida con Scott, la carta de mi padre, Cristian en el claro…
Esa noche me costó conciliar el sueño, ya que tenía tantas cosas en la mente, me puse a jugar con algunas cosas en mi cuarto como mis peluches, los hacía levitar y bailar por todos lados, que divertido era eso. Comencé a sentir un poco de sueño, así que apagué mi luz con tan solo usar magia, solo sonreír ante eso. Me puse a mirar mi calendario, estábamos a 26 de Octubre, ya llevaba más de un mes en Heauston, como había cambiado mi vida. En ese momento me sumergí ante el más tranquilo sueño, pude dormir perfectamente sin pesadillas en mis sueños…
Me desperté de lo más tranquila, sintiéndome relajada al fin. No tenía porque preocuparme, ya sabía toda la verdad, y podía ver a mis amigos de nuevo. ¡Sam! Ya la quería ver de nuevo, la extrañaba más que nunca. Bostece un poco antes de levantarme y dirigirme al baño, pero caí sentada al suelo cuando vi a mi amiga en mi ventana observándome mientras reía.
- ¡Despertaste al fin dormilona! – exclamó.
- ¡Sami!
Me paré y corrí a abrazarla con toda la alegría posible, no quedamos saltando y gritando un rato. La solté y le dije:
- Espera un momento, mi madre. ¿Yess sabe que estas aquí?
- Si, ya Verónica y Cristian le explicaron todo en la mañana.
- ¿En la mañana?
- Si.
- ¿Qué hora es?
- Son las 2:00 p.m
- ¡Madre mía! ¿Por qué no me despertaste?
- Es que te veías tan linda durmiendo. Y bien… ¿Qué quiere hacer ahora la bella durmiente?
- Primero terminar de levantarme y después lo que tú quieras.
- ¿Ir de compras?
- Solo si tú quieres.
- ¡Yupi! – aplaudió Sami contenta mientras daba saltitos de emoción.
Samantha me esperó paciente mientras jugaba con mi psp y suspiraba cada vez que perdía, eso me causo gracia. Me bañe, y me cambié mientras me ponía unos jeans negros con una hermosa camisa blanca que dejaba escotado los hombros y era suelta, solo tenía un ajuste en la cadera. Cuando ya estaba casi lista Sam sostenía un cepillo y me sentó en mi silla.
- Yo te peino. Vas a quedar lindísima. – me dijo ella.
Esperé paciente sin mirarme al espejo, ya que cada vez que volteaba a verme ella me reprendía. Me alisó el cabello, y le hizo unas pequeñas ondulaciones en las puntas, cuando terminó exclamo:
- ¡Ta raa! ¿Qué te parece?
- Quedé linda, gracias Sami. – le dije mientras me miraba al espejo.
- De nada. ¿En serio te gusto? – dijo mientras ponían cara de perrito bajo la lluvia.
- Claro tonta, gracias.
Bajamos contentas a la cocina donde me esperaba Yess sonriendo con dos platos de comida para Sam y para mí. Era estofado caliente con un poco de pan francés al lado, olía excelente. Mi amiga y yo comimos como nunca mientras mi mamá nos contaba las novedades que le había contado Verónica sobre mis amigos y yo, sobre el libro que faltaba, el que tenía que encontrar.
- Y ¿Qué piensan hacer hoy las señoritas? – preguntó Yess cambiando de tema.
- Vamos de compras.
- ¿Pensabas ir sin decirme?
- ¡Claro que no!, si quieres no voy y me quedo aquí, sin nada que hacer, sola, sola, sola… - dije fingiendo tristeza.
- Que melodramática Cristine.
- ¿Me la presta sol unas horas? – preguntó Sami.
- Claro, yo las llevo. – dijo Yess mientras sacaba las llaves de su auto.
Mi madre nos llevo hasta el centro comercial y nos dio dinero para comprar ropa
Caminamos al centro comercial llenas de alegría mientras decidíamos en que tienda nos metíamos. Íbamos a entrar a una tienda muy linda, donde vendían ropa de marca pero no nos gustó nada de la ropa, y casi todas las chicas de adentro se llevaban exactamente lo mismo, eso me irrito mucho. Más adelante Sam y yo vimos una tienda muy bonita llamada Ecologic World, me gustaba el titulo, las telas de las ropas seguro eran de fibras naturales, que lindo.
- ¿Qué tal si entramos a esa Sam? – le pregunté a mi amiga mientras la jalaba por el brazo.
- Si. Hace tanta falta que me preguntes.
Tomé un montón de ropa, y aun así me habían gustado otras más, vi una linda camisa gris y rosado perfecta para mi, en cuanto la iba a tomar Sam hizo lo mismo. Nos miramos un momento y después estallamos en risas.
- Mejor yo la tomo en morado y tú en este color – reía Sam.
- Claro, tampoco somos gemelas o algo así – odiaba las BFF’s que se vestían exactamente del mismo color, se peinaban exactamente igual, parecían copias.
A Sami y a mí nos gustaban muchas cosas iguales, pero no éramos esas chicas que parecen hermanas solo por vestirse igual, o porque supuestamente son almas gemelas. Éramos como hermanas porque nos congeniábamos tan bien como si fuéramos eso, hermanas, nos entendíamos en todo, era genial.
Pasamos a los vestidores mientras yo me probaba todo lo que tomé, descarté un par de camisas que no me gustaban, o no me quedaban.
- ¿Qué te parece esto? – le enseñé a mi amiga una combinación de camisa y jean que me había probado mientras salía del vestidor.
- Se ve genial ¡Me encanta! Yo ya tengo lo mío aunque… ¿Estos pantalones no me hacen ver gorda? – reí ante su comentario, aunque no sé porque pero eso me hizo acordarme del chiste de Scott.
- Están perfectos, espérame mientras busco toda mi ropa.
Me cambié de nuevo a mi ropa de antes y fui con Sam a la caja para pagar. Salimos de la tienda comentando nuestras buenas decisiones respecto a la ropa, nos gustaban mucho. Sam se detuvo cuando vio cerca a un grupo de chicas que iba cerca, eran Regina y sus amigas.
- ¿Qué pasa Sam? – le pregunté.
- No nada. Que superficial, van saliendo de esa molesta tienda que entramos al principio.
- ¡Oh, tengo una idea!
Traté de esforzarme para activar la alarma de la tienda, y lo logré. La alarma resonó en todo el centro comercial y Regina se asustó asiendo caer sus bolsas, atrás de ella se encontraba el guardia de seguridad de la tienda que la sujetaba de un brazo, Sam y yo estallamos en carcajadas viéndola entrar de nuevo en la tienda junto al guardia.
- ¿Cristie, tu…? – comenzó a preguntar Sami.
- Si. Genial ¿no?
- Estupendo. Muy gracioso en realidad.
- Admítelo, soy una genio
- Si… ¡Oh gran dama de la sabiduría! Tonta.
- Yo también te quiero amiga
- ¡Que linda! Vamos a ver donde están los chicos – y salimos del centro comercial.
Tomamos un taxi hacia la casa de Sam, era extraño volver otra vez, hace cuatro días pensé que nunca más pisaría esa casa. Qué lindo cambio había ocurrido, salimos del taxi mientras Sam tocó el timbre de su casa.
- ¿Quién? – preguntó Cristian a través del timbre.
- Soy yo bobo, ábrenos a Cristie y a mí.
- Ah, espera un momento
En menos de tres segundos ya estaba el portón abriéndose de par en par en frente de nosotras. Nos dirigimos en la entrada donde nos esperaban Cristian y Lucas sonriendo…
Hola!! Esta es mi ultima publicación POR ESTE AÑOO CLAROO, aunque les dejo una super intriga para el siguiente cap! que bello!, se acabo el año, quien diria... Tengo tantas sorpresas para ustedes el año que viene!! voy a actualizar la página y cambiar los colores, Ah, claro, noo se me puede olvidar los blogs de los Potter claro, pero es sorpresa. Comenzaré a escribir a partir del 3 de Enero, esperen mientras!!
Los amaré siempre, gracias por visitar mi blog a diario, para mi es como si me estuvieran visitando, no saben lo importante que es para mi!! Les dejo una canción que estoy escuxando en estos momento, que me identifiqué muxo con ella por esta estrofa...
I'm not a princes,
this ain't a fairytale
I'm not the one you’ll sweep off her feet,
Lead her up the stair
well This ain't Hollywood;
this is a small town,
I was a dreamer before you went and let me down
Now it's too late for youAnd your white horse,
to come around
White Horse - Taylor Swift
Tal vez ustedes también se han sentido así... Feliz año nuevo para ustedes!! que la pasen super bien el 31 y cumplan sus promesas de año nuevo, yo ya hice la mia ;) Los amo
xoxo 4ever mari R☆★
No pasaba nada aun, los abrí lentamente para verlo, cuando se acercó lo suficiente para que la luz del crepúsculo lo iluminara vi a Cris, perfectamente iluminado bajo esa hermosa luz, todo lo que tocaba la luz lo convertía en algo hermoso, y él se veía tan bello bajo su manto, tan misterioso. Solo se quedó parado observándome, sin pestañear si quiera, solo me veía, me dolía devolverle la mirada, aun no podía creer que era él quien precisamente estaba allí, en frente de mi.
Una pequeña lágrima se deslizo por mi mejilla, ardía como fuego. Eso era el dolor entonces, fuego. Cristian solo pestañeo una vez y vi un gran rayo de luz, ya no estaba, había desaparecido. Alguien tomó mi mano por detrás y lo encontré a mi lado.
- Lo siento – fue lo único que dijo. Su voz se oía diferente, al parecer le dolía casi tanto como a mí.
- Sí, yo también lo siento.
- Debí habértelo contado. Tu confiaste en todos nosotros, y yo no confié en ti.
- ¿Por qué? ¿Por qué no me contaste? ¿Acaso crees que cuando me enteraría saldría corriendo?
- No, solo pensé que si no te contábamos y solucionábamos todo nosotros no tendrías que exponerte al peligro que te asechará.
- Lo sé, pero te equivocaste. Ese peligro ya me está asechando, y casi me atrapa.
- ¿Cómo dices? – dijo sorprendido y abrió sus ojos celestes como platos.
- Es una larga historia.
- Tengo mucho tiempo libre – y esbozó una sonrisa.
Le conté la sombra que aparecía en mi casa, los sueños, y la aparición de hoy, junto con la carta de mi padre. No le conté sobre la nota de Sam porque seguro la regañaría después de eso. Se quedó callado unos momentos, y luego dijo:
- Lo siento, otra vez. No sé de qué vale la pena decirlo, si igualmente te lastimé solo porque quería protegerte. ¡Ja! ¡Qué ironía!
- Sé que lo hacías por mi bien, me costó mucho tratar de saber que ocurría.
- Lo sé. Así que comprendí cuánto daño te hacia eso, decidí ayudarte a saber y te lo facilité un poco.
- ¿Cómo?
- Te vi con un chico hace un rato, y me quedé esperando a que entraras a tu casa para subir a tu alcoba y decirte. Pero como saliste con tu madre, esperé paciente sentado en un banco de la calle, esperando a que llegaras para contarte la verdad.
- ¡Oye! ¿Por qué me seguías? – dije interrumpiéndolo.
- No era nada malo, solo quería asegurarme de que estabas bien, y como estabas con ese chico Diamons supuse que estaban saliendo. – agregó con amargura.
- Si te refieres a Scott, es un amigo, en realidad el único que tuve cuando mis otros amigos ya no podían verme. – se lo restregué en pleno rostro.
- Otra vez disculpa. Déjame terminar de explicarte. Cuando te vi de regreso a tu casa era momento de actuar, así que me aparecí en tu alcoba, y moví los libros de Samantha en tu cama, y si, se que ella te dejo una carta en uno de ellos, no trates de cubrirla, no pienso regañarla por eso, en cambio, estoy feliz gracias que fue de gran ayuda. Oí tus pasos subiendo las escaleras y hui, me acobardé y no sé como tomarías que me apareciera en tu casa a explicarte eso.
- Te creo, ¿Pero cómo me encontraste aquí?
- En realidad después de salir de tu casa, vine aquí para pensar, ya que me había gustado mucho el lugar, y podía estar solo un rato, es horrible estar cerca de tus amigos cuando te tratan con tanto desprecio por no haberte dicho nada.
- Oh. Vaya, pensé que era la única que se lo pasaba mal.
- No. No sabes lo horrible que era todo esto, Sam y Lucas no me dirigían la palabra, Verónica no me dejaba de dar órdenes…
- ¿Verónica? – pregunté asombrada recordando la carta que había recibido ella. - ¡Ya entendí, mi padre le envió una carta hace años y yo la conseguí un día que a ella se le extravió!
- Si, fue Lucas quien hizo volar todos sus Libros para que tomara su carta, el ya lo sabía.
- Ese tonto, lo quiero tanto.
Ahora todo encajaba perfectamente, parecía estar destinado como un rompecabezas que se unía por magnetismo. Al fin entendía, la verdad en ese momento era tan hermosa, solo reflejaba luz. No estaba sola en esto, mis amigos también, y Cris no me odiaba, solo se preocupaba por mí, no podía estar más aliviada. No me importaba si tenía una estúpida sombra detrás, podía enfrentarla fácilmente, la luz era todo lo que necesitaba, la verdad. No pude soportar más esconder mi felicidad, y abracé a Cris fuertemente mientras escondí mi rostro en su pecho.
- Lo siento. No llores.
Alcé mi rostro para verlo a los ojos, cuando el vio mi cara se sorprendió de verme feliz, esbozando mi mayor sonrisa. Su rostro parecía el de un ángel, confundido ante la hermosa luz de la luna que había oscurecido el claro, ahora si se parecía al lugar que recordaba, solo que mas hermoso, ya que se iluminaba con esa hermosa luz, la verdad.
- Estoy feliz, ya te perdoné, no tienes que pedir perdón. Me siento feliz porque ahora sé la verdad, y también porque no me odias.
- ¿Odiarte? ¿A ti? Jamás te he odiado y Jamás te odiaré Cristie. Solo te prometo nunca más hacerte daño, no volveré a lastimarte.
- Gracias Cristian, no sabes cuánto alivio me da escuchar la voz de mi verdadero amigo de nuevo.
- Te llevaré a casa. Toma mi mano y cierra los ojos.
Me acerqué, tomé su mano y cerré los ojos. Aunque tenía los ojos cerrados podía sentir como la estancia se iluminaba y como si alguien me empujara fuertemente hacia delante, y Cris me soltó de la mano. Abrí los ojos y ya estaba en el salón de mi casa, y el se encontraba a mi lado.
- Será mejor que me vaya – dijo – Los demás ya deben estar preocupados, si quieres ven mañana a mi casa, todos te estaremos esperando, solo te tienes que aparecer.
- Oh, ya puedo ahora que soy maga. ¡Aun suena raro decirlo!
- Si, con el tiempo te acostumbraras, te lo aseguro.
Corrí a abrasarlo de nuevo, y él me devolvió el abrazo, yo solo cerré los ojos y sonreí, ante lo verdadero que era ese momento.
- Adiós Cristine – dijo mientras se soltaba de mi abrazo y retrocedió unos pasos.
- Adiós.
Solo vi la luz blanca y su mano despidiéndose antes de desaparecer de mi casa…
Estaba agotada y busqué señales de mi madre, aun no había llegado. Seguro que Verónica la llevo a pasear porque sabía que yo estaría con Cristian. Fui a la cocina a tomar algo de agua y sentarme, en ese momento sonó el teléfono:
- Hola cielo, ya veo que estas en casa. Vengo en media hora ¿Todo bien? – dijo Yess en el teléfono.
- De maravilla, no te extrañes encontrarme dormida en mi cuarto, estoy exhausta, la película del cine era algo mala.
- Si, te entiendo. Adiós cielo.
- Adiós – y colgué el teléfono.
Subí a mi cuarto a asearme y vestirme con mi piyama azul con nubecitas, siempre me hacia dormir bien. Me acosté en mi cama recordando todo lo que pasó hoy, la salida con Scott, la carta de mi padre, Cristian en el claro…
Esa noche me costó conciliar el sueño, ya que tenía tantas cosas en la mente, me puse a jugar con algunas cosas en mi cuarto como mis peluches, los hacía levitar y bailar por todos lados, que divertido era eso. Comencé a sentir un poco de sueño, así que apagué mi luz con tan solo usar magia, solo sonreír ante eso. Me puse a mirar mi calendario, estábamos a 26 de Octubre, ya llevaba más de un mes en Heauston, como había cambiado mi vida. En ese momento me sumergí ante el más tranquilo sueño, pude dormir perfectamente sin pesadillas en mis sueños…
Me desperté de lo más tranquila, sintiéndome relajada al fin. No tenía porque preocuparme, ya sabía toda la verdad, y podía ver a mis amigos de nuevo. ¡Sam! Ya la quería ver de nuevo, la extrañaba más que nunca. Bostece un poco antes de levantarme y dirigirme al baño, pero caí sentada al suelo cuando vi a mi amiga en mi ventana observándome mientras reía.
- ¡Despertaste al fin dormilona! – exclamó.
- ¡Sami!
Me paré y corrí a abrazarla con toda la alegría posible, no quedamos saltando y gritando un rato. La solté y le dije:
- Espera un momento, mi madre. ¿Yess sabe que estas aquí?
- Si, ya Verónica y Cristian le explicaron todo en la mañana.
- ¿En la mañana?
- Si.
- ¿Qué hora es?
- Son las 2:00 p.m
- ¡Madre mía! ¿Por qué no me despertaste?
- Es que te veías tan linda durmiendo. Y bien… ¿Qué quiere hacer ahora la bella durmiente?
- Primero terminar de levantarme y después lo que tú quieras.
- ¿Ir de compras?
- Solo si tú quieres.
- ¡Yupi! – aplaudió Sami contenta mientras daba saltitos de emoción.
Samantha me esperó paciente mientras jugaba con mi psp y suspiraba cada vez que perdía, eso me causo gracia. Me bañe, y me cambié mientras me ponía unos jeans negros con una hermosa camisa blanca que dejaba escotado los hombros y era suelta, solo tenía un ajuste en la cadera. Cuando ya estaba casi lista Sam sostenía un cepillo y me sentó en mi silla.
- Yo te peino. Vas a quedar lindísima. – me dijo ella.
Esperé paciente sin mirarme al espejo, ya que cada vez que volteaba a verme ella me reprendía. Me alisó el cabello, y le hizo unas pequeñas ondulaciones en las puntas, cuando terminó exclamo:
- ¡Ta raa! ¿Qué te parece?
- Quedé linda, gracias Sami. – le dije mientras me miraba al espejo.
- De nada. ¿En serio te gusto? – dijo mientras ponían cara de perrito bajo la lluvia.
- Claro tonta, gracias.
Bajamos contentas a la cocina donde me esperaba Yess sonriendo con dos platos de comida para Sam y para mí. Era estofado caliente con un poco de pan francés al lado, olía excelente. Mi amiga y yo comimos como nunca mientras mi mamá nos contaba las novedades que le había contado Verónica sobre mis amigos y yo, sobre el libro que faltaba, el que tenía que encontrar.
- Y ¿Qué piensan hacer hoy las señoritas? – preguntó Yess cambiando de tema.
- Vamos de compras.
- ¿Pensabas ir sin decirme?
- ¡Claro que no!, si quieres no voy y me quedo aquí, sin nada que hacer, sola, sola, sola… - dije fingiendo tristeza.
- Que melodramática Cristine.
- ¿Me la presta sol unas horas? – preguntó Sami.
- Claro, yo las llevo. – dijo Yess mientras sacaba las llaves de su auto.
Mi madre nos llevo hasta el centro comercial y nos dio dinero para comprar ropa
Caminamos al centro comercial llenas de alegría mientras decidíamos en que tienda nos metíamos. Íbamos a entrar a una tienda muy linda, donde vendían ropa de marca pero no nos gustó nada de la ropa, y casi todas las chicas de adentro se llevaban exactamente lo mismo, eso me irrito mucho. Más adelante Sam y yo vimos una tienda muy bonita llamada Ecologic World, me gustaba el titulo, las telas de las ropas seguro eran de fibras naturales, que lindo.
- ¿Qué tal si entramos a esa Sam? – le pregunté a mi amiga mientras la jalaba por el brazo.
- Si. Hace tanta falta que me preguntes.
Tomé un montón de ropa, y aun así me habían gustado otras más, vi una linda camisa gris y rosado perfecta para mi, en cuanto la iba a tomar Sam hizo lo mismo. Nos miramos un momento y después estallamos en risas.
- Mejor yo la tomo en morado y tú en este color – reía Sam.
- Claro, tampoco somos gemelas o algo así – odiaba las BFF’s que se vestían exactamente del mismo color, se peinaban exactamente igual, parecían copias.
A Sami y a mí nos gustaban muchas cosas iguales, pero no éramos esas chicas que parecen hermanas solo por vestirse igual, o porque supuestamente son almas gemelas. Éramos como hermanas porque nos congeniábamos tan bien como si fuéramos eso, hermanas, nos entendíamos en todo, era genial.
Pasamos a los vestidores mientras yo me probaba todo lo que tomé, descarté un par de camisas que no me gustaban, o no me quedaban.
- ¿Qué te parece esto? – le enseñé a mi amiga una combinación de camisa y jean que me había probado mientras salía del vestidor.
- Se ve genial ¡Me encanta! Yo ya tengo lo mío aunque… ¿Estos pantalones no me hacen ver gorda? – reí ante su comentario, aunque no sé porque pero eso me hizo acordarme del chiste de Scott.
- Están perfectos, espérame mientras busco toda mi ropa.
Me cambié de nuevo a mi ropa de antes y fui con Sam a la caja para pagar. Salimos de la tienda comentando nuestras buenas decisiones respecto a la ropa, nos gustaban mucho. Sam se detuvo cuando vio cerca a un grupo de chicas que iba cerca, eran Regina y sus amigas.
- ¿Qué pasa Sam? – le pregunté.
- No nada. Que superficial, van saliendo de esa molesta tienda que entramos al principio.
- ¡Oh, tengo una idea!
Traté de esforzarme para activar la alarma de la tienda, y lo logré. La alarma resonó en todo el centro comercial y Regina se asustó asiendo caer sus bolsas, atrás de ella se encontraba el guardia de seguridad de la tienda que la sujetaba de un brazo, Sam y yo estallamos en carcajadas viéndola entrar de nuevo en la tienda junto al guardia.
- ¿Cristie, tu…? – comenzó a preguntar Sami.
- Si. Genial ¿no?
- Estupendo. Muy gracioso en realidad.
- Admítelo, soy una genio
- Si… ¡Oh gran dama de la sabiduría! Tonta.
- Yo también te quiero amiga
- ¡Que linda! Vamos a ver donde están los chicos – y salimos del centro comercial.
Tomamos un taxi hacia la casa de Sam, era extraño volver otra vez, hace cuatro días pensé que nunca más pisaría esa casa. Qué lindo cambio había ocurrido, salimos del taxi mientras Sam tocó el timbre de su casa.
- ¿Quién? – preguntó Cristian a través del timbre.
- Soy yo bobo, ábrenos a Cristie y a mí.
- Ah, espera un momento
En menos de tres segundos ya estaba el portón abriéndose de par en par en frente de nosotras. Nos dirigimos en la entrada donde nos esperaban Cristian y Lucas sonriendo…
Hola!! Esta es mi ultima publicación POR ESTE AÑOO CLAROO, aunque les dejo una super intriga para el siguiente cap! que bello!, se acabo el año, quien diria... Tengo tantas sorpresas para ustedes el año que viene!! voy a actualizar la página y cambiar los colores, Ah, claro, noo se me puede olvidar los blogs de los Potter claro, pero es sorpresa. Comenzaré a escribir a partir del 3 de Enero, esperen mientras!!
Los amaré siempre, gracias por visitar mi blog a diario, para mi es como si me estuvieran visitando, no saben lo importante que es para mi!! Les dejo una canción que estoy escuxando en estos momento, que me identifiqué muxo con ella por esta estrofa...
I'm not a princes,
this ain't a fairytale
I'm not the one you’ll sweep off her feet,
Lead her up the stair
well This ain't Hollywood;
this is a small town,
I was a dreamer before you went and let me down
Now it's too late for youAnd your white horse,
to come around
White Horse - Taylor Swift
Tal vez ustedes también se han sentido así... Feliz año nuevo para ustedes!! que la pasen super bien el 31 y cumplan sus promesas de año nuevo, yo ya hice la mia ;) Los amo
xoxo 4ever mari R☆★
martes, 29 de diciembre de 2009
La verdad
Capítulo 12.
¡Cristie despierta! Pensé rápidamente y giré mi rostro justo a tiempo para que Scott besara mi mejilla solamente, el aludido abrió los ojos como platos y se distanció de manera formal.
- Lo siento – dijo – me dejé llevar por el momento.
- Descuida, te perdono – solo llegué a decirle.
- Cristie, se que te incomodé y creo que me merezco una bofetada, ya que me pasé de fresco. Lo siento, entiendo que estés molesta conmigo pero…pensé que me querías – dijo con tristeza.
Me partía el corazón verlo así, pero no sabía si podía corresponderle, si lo tratara lo suficientemente bien como para merecerlo. Aunque Scott era mi mejor amigo, no quería perderlo, pero tampoco quería hacerle daño, y no estaba segura de lo que sentía por el.
- Scott, quiero que sepas antes que nada que eres mi mejor amigo y que te quiero, y de una u otra forma eso no va a cambiar, siempre te querré. Sé qué esperas una respuesta exacta de lo que siento por ti, pero estoy hecha un lio, y no sé exactamente lo que siento en estos momentos. Solo quisiera tener un tiempo a solas y pensar, meditar, ya que lo necesito porque ando sumamente confundida – Escogí esas palabras con la mayor sinceridad posible, no quería lastimarlo, pero tampoco le iba a mentir.
- Gracias por ser honesta Cristie, es lo único que quiero en estos momentos. Si necesitas pensar te dejaré sola, y si quieres esperar para saber que sientes por mí, no te presionaré y solo te esperaré el tiempo que sea necesario, no pienso rendirme. – dijo él con dulzura.
- Muchas gracias, es todo lo que pido. Eres un chico muy especial Scott Diamons – dije repitiendo las palabras que antes él había dicho.
- Y aunque ya sabes que siento por ti esto no cambiará nada si no quieres, podrás contar conmigo siempre, seré tu amigo y estaré a tu lado hasta que ya no quieras verme.
- ¡Scott!. Siempre me alegro de verte. – exclamé.
- Gracias, tengo que irme. Cuando quieras verme solo piensa en mí, te prometo estar allí siempre para ti. Adiós Cristine – dijo y me besó la mejilla.
- Adiós Scott – dije mientras lo veía alejarse.
Me quedé un rato en la puerta de mi casa observando a la gente, algunas me miraban con curiosidad y otras con antipatía. Entré y me dirigí al salón, donde se encontraba mi piano blanco en una esquina cerca de la ventana que estaba cerrada por las cortinas.
Me senté en el piano y me quedé un tiempo admirándolo, era tan hermoso. Tenía alrededor de 1 año sin tocar el piano, pero en ese momento la soledad clamaba en gritos dentro de mí. Comencé a tocar una tonada suave que siempre me gustaba The Meadow de Alexandre Desplat, era triste, pero no me dolía esa canción, por alguna extraña razón me hacía sentir mejor. Cuando terminé la melodía, Toqué la favorita de Sam, no pensé en ella cuando comencé a deslizar mis dedos entre las teclas del piano, solo pensaba en esa canción, trasmitía muchos sentimientos con tan solo oírla, alegría, tristeza, melancolía y amor.
Sin darme cuenta de que unas lágrimas habían escapado por mi rostro, las sequé con mi mano, pero no pude contenerme más y lloré, lloré como si no había llorado antes, como si mis lágrimas nunca se secaran. En ese momento llegó mi madre y me encontró y en mi escondite solitario, se sentó a mi lado en el piano y beso mi frente.
- ¿Vas a contarme que te pasó hoy? – preguntó.
Asentí y le relaté el perfecto día que pasé con Scott, solo me salté la parte de la sombra y en especial, la del beso. Ella solo me miró con cautela, suspiró y dijo:
- Entonces Scott Diamons es el afamado admirador secreto que tenias, aunque de secreto solo le duró unas horas, yo ya lo imaginé desde un principio. Que dulce es ese chico.
- ¡Hey! ¿Tú también lo apoyas? – pregunté indignada de su traición.
- Solo digo que es un lindo chico, caballeroso y lo más importante, te quiere. – dijo con ojos melosos Yess.
- Me traicionas madre, pensé que nunca llegaría este día – dije fingiendo ira.
- Solo quiero que seas feliz, cielo.
- Sí, pero pensé que me apoyarías.
- Te apoyo hija, solo que deberías darle una oportunidad, tal vez te llegarías a sorprender tu misma y no sé, puedas sentir lo mismo que él siente por ti, se ve que te quiere mucho.
- Aunque al final yo soy la que decide, así que necesito pensar un tiempo. – dije.
- Claro. Te puedo dejar sola si quieres, o prefieres ir de compras conmigo y Verónica, que prometió darnos una vuelta por las mejores tiendas del pueblo. – dijo Yess emocionada.
- Si, no tengo nada mejor que hacer.
Subí a mi habitación a cambiarme y colocarme algo más cómodo, una camiseta verde claro, unos jeans azules y mis converse. Me quedé un rato viendo el cielo en mi ventana, siempre me gustaba admirarlo, de pequeña soñaba con estar volando en las nubes, ese día estuve muy cerca, tan cerca, solo que tal vez ya no debía ser más así. Ante esa verdad me quitó las ganas de ver las nubes, y volví a la sala, donde me encontré a Yess ya cambiada tocando una canción en su guitarra negra, era preciosa, las canciones de mi madre siempre eran las mejores.
Me senté a su lado para escucharla un rato, unos minutos más tarde llamó Verónica a la puerta, y mi madre salió a recibirla a mi lado. Verónica ese día andaba feliz con una sonrisa dibujada en su rostro, aunque en sus ojos reflejaba algo diferente, solo esperé para saludarla después que mi madre. Cuando me vio su sonrisa se disminuyó un poco.
- Hola Cristine – saludó ella - ¿Cómo estás?
- Hola profesora, muy bien – mentí otra vez.
- Me alegra, aunque fuera del colegio llámame solo Verónica ¿Si?
- Si.
- ¿Qué tal si vamos al centro comercial? – sugirió de repente Verónica.
- ¡Por supuesto! – dijo Yess alegre.
Salimos de la casa y nos montamos en su convertible rojo, mi madre en el asiento del copiloto que no dejaba de hablar con la profesora, y yo en el asiento trasero, algo incomoda. Vimos pasar por las ventanillas los autos, casas, tiendas y personas. Me quedé pensando en todo lo que había hablado con Scott, se me hizo un nudo en la garganta y volvió el mismo cosquilleo cuando recordé su nombré, me dolía pensar en el, ya que solo tenía dos opciones: La primera era decirle que podíamos ser solo amigos, y lastimarlo por puro egoísmo, porque aunque no lo quisiera como él a mí, no quería que él se fuera, era egoísta, lo sabía. La segunda opción era darle una oportunidad y esperar alguna sorpresa de esto, tal vez lo llegaría a querer igual con el paso del tiempo…
- ¿Qué tal la idea Cristie? – dijo Verónica.
- ¿Qué cosa? – dije despertándome de mis pensamientos.
- Tengo que comprar algunas cosas, y quiero llevarme prestada a tu madre al centro comercial. ¿Quieres ver una película para no aburrirte?
- Ah, sí me parece bien.
Verónica se estacionó al frente de un cinema para que yo me bajara, me despedí de ellas y entre a escoger una película. Había una de terror, pero no quería ver esa, ya estaba lo suficientemente asustada para querer ver una sombra detrás de mi otra vez. Estaba un gran cartel a mi derecha que aparecían dos jóvenes abrazados, estaba más que segura que no vería esa, no quería sentirme peor de lo que estaba. Elegí una de comedia, tal vez me haría reír, aunque lo dudaba mucho, compré unos kisse’s en la entrada y me caminé hasta mi sala de cine.
La película estaba un poco aburrida y algunos chistes no tenían sentido, ¿Por qué la protagonista se iba a enamorar del hermano de su novio? No tenía sentido, ¡Solo tenía que terminar con su novio para no lastimarlo más! A la mitad de la película decidí irme porque no me había gustado para nada.
Caminé un rato por las calles y decidí llamar a un taxi para irme a casa. Sabía que estaría sola cuando llegaría pero no me importaba. Subí a mi alcoba y vi los cuadernos de Sam en mi cama, no recordaba haberlos dejado allí, tomé su libro de Literatura, ya que era el primero, lo abrí para observar su letra y los pequeños dibujos que colocaba en las esquinas de los cuadernos, cuando pasé de página había una nota que decía Cristine. Era para mí. Abrí con cuidado la nota para leerla:
Lo siento tanto por no haberte dicho nada. Pero Cris no me deja y si te lo digo se molestará mucho. Espero que me perdones, siempre seré tu amiga aunque en estos momentos no podré estar contigo.
Te quiere
Samantha
PD: Deberías leer cuentos de Merlín para estar mejor informada. Es la mejor llave.
Cuando termine de leerla lloré de nuevo, solo que esta vez era de alivio al pensar que Sami aun me quería, aunque su hermano no. Volví a verla pero no había entendido muy bien la postdata que me había dejado en la carta. ¿Cuentos de Merlín? ¿A qué se refería con eso? La mejor llave…
- ¡Lo tengo! – pensé – Al fin la verdad.
Atravesé mi habitación para encontrar mi cofre de labrado de madera. Lo abrí para sacar lo que buscaba y entonces encontré lo que buscaba. Mi libro de cuentos favoritos de Merlín el Mago.
Lo abrí para leerlo a ver si encontraba algo sobre una llave, pero en vez de los dibujos de colores y las letras divertidas de mi libro se encontraba otro que decía:
La magia a través de las eras
El hipnotismo y control
Escrito por Adrian Brians
Reconocí la letra de mi padre en cada página del libro. Aparentemente hablaba sobre magia, me entro mucha curiosidad así que leí el primer capítulo:
Capítulo 1. Como hipnotizar humanos.
El hipnotismo es un arte complicado, ya que su objetivo es crear un trance en la persona que se desea hechizar, en este caso humanos. Para hipnotizar magos se requiere un gran potencial y mucha concentración, ya que se tiene que hechizar al enemigo que posee los mismos dones que nosotros y tienen la posibilidad de repelerlo y defenderse, como dice mis colegas Giovanni Diamons y Alexander Wittcher en Ataque y escape del enemigo y Defensa y astucia en momentos de muerte.
En las siguientes paginas se encontraban los pasos para hipnotizar solo usando la mente, como controlar a cualquier ser humano y como matarlo. Eso me puso los pelos de punta.
Al terminar de leer solo un capítulo me quedé sorprendida ante la información que tenía ese libro. No era mi libro, pero en cambio este lo había escrito mi padre. Mi padre… vi el libro y lo abrace, de él se cayó una nota con su letra y la leí:
Querida Cristine. Espero que esta carta haya caído en tus manos, con el secreto que tiene guardado. Lo siento por no decirte esto en vida, pero espero que sepas entenderlo: Eres maga, puedes realizar magia, siempre has podido, no te molestes con tu madre por no haberte dicho, ya que yo le dije que era lo mejor para ti. Escondí en tu libro de cuentos algo de suma importancia, un libro que escribí, habla sobre trucos y hechizos que descubrí, por favor no dejes que caigan en malas manos. Te he encomendado una misión:
He escrito otros 5 libros similares a este con unos colegas, claro, unos mas peligrosos que otros. Los he ocultado con unos amigos de la familia que pronto conocerás, cada familia tiene uno. Tu deber es encontrarlos y esconderlos. Las 5 familias te darán los libros cuando se los pidas a mi nombre, todas excepto una, la familia Louge, vinieron de Francia cuando se enteraron que yo tenía los libros, y por esa razón los escondí, ya que a diferencia de nosotros ellos los quieren para otro fin, torturar y matar. No dejes que caigan en sus manos, y trata con ayuda de las familias Wittcher, Diamons, Gómez y Vivaldi de apoderarte del libro de los Louge. Cuando cumplas 16 años pasará mi abogado unos bienes a tu nombre gracias al testamento que escribí, legándote no solo estos libros sino una pequeña sorpresa de parte de mi familia que no podía darte ahora, ya que llamaría la atención y crearía sospechas. Espero que hayas entendido la poca información que te pude dejar, y que nos perdones a tu madre y a mi por no haberte dicho esto antes, era por tu seguridad.
Te amará por siempre
Tu padre Adrian Brians
AB
Me arrodillé en el suelo aun con la carta en mis manos, tal vez una de las últimas cartas que habría escrito, para mí. Comencé a llorar sin control, no me importó llorar, pensé que mis lágrimas se habían secado completamente, pero solo era para darles paso a otras. ¡Cuánto quisiera que estuvieras aquí! – Pensé - ¿Por qué te fuiste dejándome una estúpida misión de la que no sabía?
Mi mente seguía pasando escenas de mis amigos, de mi familia, de todos, me habían ocultado que era en realidad y nunca me habían dicho, por eso Sam me quería contar al igual que Lucas porque me querían, pero Cristian no.
Esto no tenía ni pies ni cabeza, ¿Por qué no me quería contar Cristian la verdad, pero los demás si? ¿Acaso era tan grave? O la otra opción que quedaba era simple, no me quería, nunca fui su amiga y no quiso confiar en mí. ¡Qué drama se había formado! ¡Parecía extraño todo el cambio que había en mi vida en tan solo tres días!
No me reconocía a mí misma, quería escapar, irme a un lugar donde nada cambiara. Tomé de nuevo mi suéter gris y bajé corriendo las escaleras, solo le dejé una nota a mi madre diciendo: Salí un rato a caminar, vuelvo pronto.
Los carros y la gente parecían ir más rápido de lo normal, o era mi corazón y mi cerebro quienes lo hacían parecer así. Caminaba apresuradamente en dirección contraria de las personas, que tropezaban sin mirarme si quiera.
De pronto sentí ganas de ir al lugar donde todo había empezado, aquel claro de mi primer sueño. Mi primer día en Heauston Seattle, aquel sueño con la sombra, aquella sombra que ya no me hacía sentir miedo, si no rabia. Corrí al bosque tratando de recordar los caminos por donde había pasado antes de encontrarlo. Debía estar cerca del río, ya que el camino era muy similar. Seguí caminando durante un tiempo, dando vueltas en círculo hasta que lo vi, más hermoso de lo que recordaba.
La luz del crepúsculo se asomaba en el claro, y se reflejaba en el agua, dándole ese aspecto tan mágico, de luz. Los arboles mostraban formas y siluetas mientras más te adentrabas a verlos, le daba un aspecto sombrío. Luz y oscuridad juntos, era perfecto. Sentí que una sombra se movía y me puse a la defensiva buscando LA cosa que se movía se esa manera, entonces la vi, era una sombra que caminaba lentamente hacia mí al otro lado del lago, me entró pánico, pero sobre todo surgió la misma cólera que sentía hace rato por la sombra que me perseguía.
¡Hey soy maga!, recordé. Me concentré en arrojarle una roca pesada que se encontraba cerca de la sombra y esta salió volando por los aires velozmente en su dirección, pero la sombra la detuvo con tan solo alzar el brazo y la roca despego hacía el otro lado del bosque.
Estaba aterrada, ya no tenía más ideas en mi cabeza, ¿Qué iba a hacer ahora?, caminaba despacio en mi dirección sin ningún movimiento brusco, yo esperé aterrada su ataque cerrando los ojos….
Hello!! Casi 400 visitas!! Yes!!! Lo siento por no har publicado este cap, mi hermano cumplió año ayer, en el día de los inocentes, pasamos rato de la tarde inventando bromas! Espero que les guste este cap, le da un giro completo a la historia!! Me esforcé muxo en escribirlo, comenten a ver que tal!!
xoxoxoxoxoxoxo mari R☆★
¡Cristie despierta! Pensé rápidamente y giré mi rostro justo a tiempo para que Scott besara mi mejilla solamente, el aludido abrió los ojos como platos y se distanció de manera formal.
- Lo siento – dijo – me dejé llevar por el momento.
- Descuida, te perdono – solo llegué a decirle.
- Cristie, se que te incomodé y creo que me merezco una bofetada, ya que me pasé de fresco. Lo siento, entiendo que estés molesta conmigo pero…pensé que me querías – dijo con tristeza.
Me partía el corazón verlo así, pero no sabía si podía corresponderle, si lo tratara lo suficientemente bien como para merecerlo. Aunque Scott era mi mejor amigo, no quería perderlo, pero tampoco quería hacerle daño, y no estaba segura de lo que sentía por el.
- Scott, quiero que sepas antes que nada que eres mi mejor amigo y que te quiero, y de una u otra forma eso no va a cambiar, siempre te querré. Sé qué esperas una respuesta exacta de lo que siento por ti, pero estoy hecha un lio, y no sé exactamente lo que siento en estos momentos. Solo quisiera tener un tiempo a solas y pensar, meditar, ya que lo necesito porque ando sumamente confundida – Escogí esas palabras con la mayor sinceridad posible, no quería lastimarlo, pero tampoco le iba a mentir.
- Gracias por ser honesta Cristie, es lo único que quiero en estos momentos. Si necesitas pensar te dejaré sola, y si quieres esperar para saber que sientes por mí, no te presionaré y solo te esperaré el tiempo que sea necesario, no pienso rendirme. – dijo él con dulzura.
- Muchas gracias, es todo lo que pido. Eres un chico muy especial Scott Diamons – dije repitiendo las palabras que antes él había dicho.
- Y aunque ya sabes que siento por ti esto no cambiará nada si no quieres, podrás contar conmigo siempre, seré tu amigo y estaré a tu lado hasta que ya no quieras verme.
- ¡Scott!. Siempre me alegro de verte. – exclamé.
- Gracias, tengo que irme. Cuando quieras verme solo piensa en mí, te prometo estar allí siempre para ti. Adiós Cristine – dijo y me besó la mejilla.
- Adiós Scott – dije mientras lo veía alejarse.
Me quedé un rato en la puerta de mi casa observando a la gente, algunas me miraban con curiosidad y otras con antipatía. Entré y me dirigí al salón, donde se encontraba mi piano blanco en una esquina cerca de la ventana que estaba cerrada por las cortinas.
Me senté en el piano y me quedé un tiempo admirándolo, era tan hermoso. Tenía alrededor de 1 año sin tocar el piano, pero en ese momento la soledad clamaba en gritos dentro de mí. Comencé a tocar una tonada suave que siempre me gustaba The Meadow de Alexandre Desplat, era triste, pero no me dolía esa canción, por alguna extraña razón me hacía sentir mejor. Cuando terminé la melodía, Toqué la favorita de Sam, no pensé en ella cuando comencé a deslizar mis dedos entre las teclas del piano, solo pensaba en esa canción, trasmitía muchos sentimientos con tan solo oírla, alegría, tristeza, melancolía y amor.
Sin darme cuenta de que unas lágrimas habían escapado por mi rostro, las sequé con mi mano, pero no pude contenerme más y lloré, lloré como si no había llorado antes, como si mis lágrimas nunca se secaran. En ese momento llegó mi madre y me encontró y en mi escondite solitario, se sentó a mi lado en el piano y beso mi frente.
- ¿Vas a contarme que te pasó hoy? – preguntó.
Asentí y le relaté el perfecto día que pasé con Scott, solo me salté la parte de la sombra y en especial, la del beso. Ella solo me miró con cautela, suspiró y dijo:
- Entonces Scott Diamons es el afamado admirador secreto que tenias, aunque de secreto solo le duró unas horas, yo ya lo imaginé desde un principio. Que dulce es ese chico.
- ¡Hey! ¿Tú también lo apoyas? – pregunté indignada de su traición.
- Solo digo que es un lindo chico, caballeroso y lo más importante, te quiere. – dijo con ojos melosos Yess.
- Me traicionas madre, pensé que nunca llegaría este día – dije fingiendo ira.
- Solo quiero que seas feliz, cielo.
- Sí, pero pensé que me apoyarías.
- Te apoyo hija, solo que deberías darle una oportunidad, tal vez te llegarías a sorprender tu misma y no sé, puedas sentir lo mismo que él siente por ti, se ve que te quiere mucho.
- Aunque al final yo soy la que decide, así que necesito pensar un tiempo. – dije.
- Claro. Te puedo dejar sola si quieres, o prefieres ir de compras conmigo y Verónica, que prometió darnos una vuelta por las mejores tiendas del pueblo. – dijo Yess emocionada.
- Si, no tengo nada mejor que hacer.
Subí a mi habitación a cambiarme y colocarme algo más cómodo, una camiseta verde claro, unos jeans azules y mis converse. Me quedé un rato viendo el cielo en mi ventana, siempre me gustaba admirarlo, de pequeña soñaba con estar volando en las nubes, ese día estuve muy cerca, tan cerca, solo que tal vez ya no debía ser más así. Ante esa verdad me quitó las ganas de ver las nubes, y volví a la sala, donde me encontré a Yess ya cambiada tocando una canción en su guitarra negra, era preciosa, las canciones de mi madre siempre eran las mejores.
Me senté a su lado para escucharla un rato, unos minutos más tarde llamó Verónica a la puerta, y mi madre salió a recibirla a mi lado. Verónica ese día andaba feliz con una sonrisa dibujada en su rostro, aunque en sus ojos reflejaba algo diferente, solo esperé para saludarla después que mi madre. Cuando me vio su sonrisa se disminuyó un poco.
- Hola Cristine – saludó ella - ¿Cómo estás?
- Hola profesora, muy bien – mentí otra vez.
- Me alegra, aunque fuera del colegio llámame solo Verónica ¿Si?
- Si.
- ¿Qué tal si vamos al centro comercial? – sugirió de repente Verónica.
- ¡Por supuesto! – dijo Yess alegre.
Salimos de la casa y nos montamos en su convertible rojo, mi madre en el asiento del copiloto que no dejaba de hablar con la profesora, y yo en el asiento trasero, algo incomoda. Vimos pasar por las ventanillas los autos, casas, tiendas y personas. Me quedé pensando en todo lo que había hablado con Scott, se me hizo un nudo en la garganta y volvió el mismo cosquilleo cuando recordé su nombré, me dolía pensar en el, ya que solo tenía dos opciones: La primera era decirle que podíamos ser solo amigos, y lastimarlo por puro egoísmo, porque aunque no lo quisiera como él a mí, no quería que él se fuera, era egoísta, lo sabía. La segunda opción era darle una oportunidad y esperar alguna sorpresa de esto, tal vez lo llegaría a querer igual con el paso del tiempo…
- ¿Qué tal la idea Cristie? – dijo Verónica.
- ¿Qué cosa? – dije despertándome de mis pensamientos.
- Tengo que comprar algunas cosas, y quiero llevarme prestada a tu madre al centro comercial. ¿Quieres ver una película para no aburrirte?
- Ah, sí me parece bien.
Verónica se estacionó al frente de un cinema para que yo me bajara, me despedí de ellas y entre a escoger una película. Había una de terror, pero no quería ver esa, ya estaba lo suficientemente asustada para querer ver una sombra detrás de mi otra vez. Estaba un gran cartel a mi derecha que aparecían dos jóvenes abrazados, estaba más que segura que no vería esa, no quería sentirme peor de lo que estaba. Elegí una de comedia, tal vez me haría reír, aunque lo dudaba mucho, compré unos kisse’s en la entrada y me caminé hasta mi sala de cine.
La película estaba un poco aburrida y algunos chistes no tenían sentido, ¿Por qué la protagonista se iba a enamorar del hermano de su novio? No tenía sentido, ¡Solo tenía que terminar con su novio para no lastimarlo más! A la mitad de la película decidí irme porque no me había gustado para nada.
Caminé un rato por las calles y decidí llamar a un taxi para irme a casa. Sabía que estaría sola cuando llegaría pero no me importaba. Subí a mi alcoba y vi los cuadernos de Sam en mi cama, no recordaba haberlos dejado allí, tomé su libro de Literatura, ya que era el primero, lo abrí para observar su letra y los pequeños dibujos que colocaba en las esquinas de los cuadernos, cuando pasé de página había una nota que decía Cristine. Era para mí. Abrí con cuidado la nota para leerla:
Lo siento tanto por no haberte dicho nada. Pero Cris no me deja y si te lo digo se molestará mucho. Espero que me perdones, siempre seré tu amiga aunque en estos momentos no podré estar contigo.
Te quiere
Samantha
PD: Deberías leer cuentos de Merlín para estar mejor informada. Es la mejor llave.
Cuando termine de leerla lloré de nuevo, solo que esta vez era de alivio al pensar que Sami aun me quería, aunque su hermano no. Volví a verla pero no había entendido muy bien la postdata que me había dejado en la carta. ¿Cuentos de Merlín? ¿A qué se refería con eso? La mejor llave…
- ¡Lo tengo! – pensé – Al fin la verdad.
Atravesé mi habitación para encontrar mi cofre de labrado de madera. Lo abrí para sacar lo que buscaba y entonces encontré lo que buscaba. Mi libro de cuentos favoritos de Merlín el Mago.
Lo abrí para leerlo a ver si encontraba algo sobre una llave, pero en vez de los dibujos de colores y las letras divertidas de mi libro se encontraba otro que decía:
La magia a través de las eras
El hipnotismo y control
Escrito por Adrian Brians
Reconocí la letra de mi padre en cada página del libro. Aparentemente hablaba sobre magia, me entro mucha curiosidad así que leí el primer capítulo:
Capítulo 1. Como hipnotizar humanos.
El hipnotismo es un arte complicado, ya que su objetivo es crear un trance en la persona que se desea hechizar, en este caso humanos. Para hipnotizar magos se requiere un gran potencial y mucha concentración, ya que se tiene que hechizar al enemigo que posee los mismos dones que nosotros y tienen la posibilidad de repelerlo y defenderse, como dice mis colegas Giovanni Diamons y Alexander Wittcher en Ataque y escape del enemigo y Defensa y astucia en momentos de muerte.
En las siguientes paginas se encontraban los pasos para hipnotizar solo usando la mente, como controlar a cualquier ser humano y como matarlo. Eso me puso los pelos de punta.
Al terminar de leer solo un capítulo me quedé sorprendida ante la información que tenía ese libro. No era mi libro, pero en cambio este lo había escrito mi padre. Mi padre… vi el libro y lo abrace, de él se cayó una nota con su letra y la leí:
Querida Cristine. Espero que esta carta haya caído en tus manos, con el secreto que tiene guardado. Lo siento por no decirte esto en vida, pero espero que sepas entenderlo: Eres maga, puedes realizar magia, siempre has podido, no te molestes con tu madre por no haberte dicho, ya que yo le dije que era lo mejor para ti. Escondí en tu libro de cuentos algo de suma importancia, un libro que escribí, habla sobre trucos y hechizos que descubrí, por favor no dejes que caigan en malas manos. Te he encomendado una misión:
He escrito otros 5 libros similares a este con unos colegas, claro, unos mas peligrosos que otros. Los he ocultado con unos amigos de la familia que pronto conocerás, cada familia tiene uno. Tu deber es encontrarlos y esconderlos. Las 5 familias te darán los libros cuando se los pidas a mi nombre, todas excepto una, la familia Louge, vinieron de Francia cuando se enteraron que yo tenía los libros, y por esa razón los escondí, ya que a diferencia de nosotros ellos los quieren para otro fin, torturar y matar. No dejes que caigan en sus manos, y trata con ayuda de las familias Wittcher, Diamons, Gómez y Vivaldi de apoderarte del libro de los Louge. Cuando cumplas 16 años pasará mi abogado unos bienes a tu nombre gracias al testamento que escribí, legándote no solo estos libros sino una pequeña sorpresa de parte de mi familia que no podía darte ahora, ya que llamaría la atención y crearía sospechas. Espero que hayas entendido la poca información que te pude dejar, y que nos perdones a tu madre y a mi por no haberte dicho esto antes, era por tu seguridad.
Te amará por siempre
Tu padre Adrian Brians
AB
Me arrodillé en el suelo aun con la carta en mis manos, tal vez una de las últimas cartas que habría escrito, para mí. Comencé a llorar sin control, no me importó llorar, pensé que mis lágrimas se habían secado completamente, pero solo era para darles paso a otras. ¡Cuánto quisiera que estuvieras aquí! – Pensé - ¿Por qué te fuiste dejándome una estúpida misión de la que no sabía?
Mi mente seguía pasando escenas de mis amigos, de mi familia, de todos, me habían ocultado que era en realidad y nunca me habían dicho, por eso Sam me quería contar al igual que Lucas porque me querían, pero Cristian no.
Esto no tenía ni pies ni cabeza, ¿Por qué no me quería contar Cristian la verdad, pero los demás si? ¿Acaso era tan grave? O la otra opción que quedaba era simple, no me quería, nunca fui su amiga y no quiso confiar en mí. ¡Qué drama se había formado! ¡Parecía extraño todo el cambio que había en mi vida en tan solo tres días!
No me reconocía a mí misma, quería escapar, irme a un lugar donde nada cambiara. Tomé de nuevo mi suéter gris y bajé corriendo las escaleras, solo le dejé una nota a mi madre diciendo: Salí un rato a caminar, vuelvo pronto.
Los carros y la gente parecían ir más rápido de lo normal, o era mi corazón y mi cerebro quienes lo hacían parecer así. Caminaba apresuradamente en dirección contraria de las personas, que tropezaban sin mirarme si quiera.
De pronto sentí ganas de ir al lugar donde todo había empezado, aquel claro de mi primer sueño. Mi primer día en Heauston Seattle, aquel sueño con la sombra, aquella sombra que ya no me hacía sentir miedo, si no rabia. Corrí al bosque tratando de recordar los caminos por donde había pasado antes de encontrarlo. Debía estar cerca del río, ya que el camino era muy similar. Seguí caminando durante un tiempo, dando vueltas en círculo hasta que lo vi, más hermoso de lo que recordaba.
La luz del crepúsculo se asomaba en el claro, y se reflejaba en el agua, dándole ese aspecto tan mágico, de luz. Los arboles mostraban formas y siluetas mientras más te adentrabas a verlos, le daba un aspecto sombrío. Luz y oscuridad juntos, era perfecto. Sentí que una sombra se movía y me puse a la defensiva buscando LA cosa que se movía se esa manera, entonces la vi, era una sombra que caminaba lentamente hacia mí al otro lado del lago, me entró pánico, pero sobre todo surgió la misma cólera que sentía hace rato por la sombra que me perseguía.
¡Hey soy maga!, recordé. Me concentré en arrojarle una roca pesada que se encontraba cerca de la sombra y esta salió volando por los aires velozmente en su dirección, pero la sombra la detuvo con tan solo alzar el brazo y la roca despego hacía el otro lado del bosque.
Estaba aterrada, ya no tenía más ideas en mi cabeza, ¿Qué iba a hacer ahora?, caminaba despacio en mi dirección sin ningún movimiento brusco, yo esperé aterrada su ataque cerrando los ojos….
Hello!! Casi 400 visitas!! Yes!!! Lo siento por no har publicado este cap, mi hermano cumplió año ayer, en el día de los inocentes, pasamos rato de la tarde inventando bromas! Espero que les guste este cap, le da un giro completo a la historia!! Me esforcé muxo en escribirlo, comenten a ver que tal!!
xoxoxoxoxoxoxo mari R☆★
lunes, 28 de diciembre de 2009
HOLA A TODOS
Hola !! Antes de empezar solo les tengo que decir algo: LO SIENTO, LO SIENTO, LO SIENTO!!!! Hoy no voy a publicar un cap, hoy cumple mi hermano y voy a pasar todo el día con el!!
Solo quisé escribir esta nota para dejar algo muy claro...NO PIENSO COPIAR NINGUN BLOG
Estuve visitando algunas páginas con historias realmente buenas, y es una lástima que no las tomen en serio por seguir blogs a la moda, aunque a cada uno lo suyo, cada quien tienes sus gustos y eso hay que respetarlo claro. Lo unico que pido es que haya más originalidad a la hora de escribir un blog, desde que empezó la moda de Twilight (No es malo!, ya que a mi también me gusta muxo) ahora todos solo escriben de eso, de vampiros. Cuando me enteré de que esta página existia ya estaba la moda de crear blogs, quise crear este blog, para expresarme, y crear una historia diferente a las otras, para que todos pudieran leerla, me gusta leer diferentes historias, diferentes, originales, para no aburrirme y variar, historias de ficción, ya que nos alejan del mundo un rato... son geniales.
Estoy muy triste al pensar que los blogs diferentes, que son realmente buenos, no todos los leen, por favor xicos ¿Qué tiene de malo variar un poco? Ahora cuando termine Twilight y empiece Fallen, ¿Ahora todos seguiran a los blogs de angeles y demonios? ¿Es muxo pedir qué varien un poco? Xicos quiero aclarar que me encanta Harry Potter, Twilight, Vampyr, Fallen y Host, me gusta variar.
No me sorprende que los blogs más leidos son los de vampiros, yo leo varios porque me gustan algunos, son buenos y otros realemente alucinantes. Pero... que tal si escribimos de algo diferente, yo se que no es fácil escribir, a mi me cuesta muxo, pero respetemos un poco el trabajo de los démas y hagamos el nuestro propio para darle más sentido a esta página.
Espero darme a entender y que no se lo tomen como una ofensa o algo malo, solo quise expresarme, de nuevo. Diganme que les pareció esto, y si les llegó el mensaje de los que les acabo de dejar. DEJO CLARO QUE NO ESTOY OFENDIENDO A NADIE NI HACIENDO MALA O BUENA PUBLICIDAD A NINGUN BLOG, solo me liberé un poco. Gracias otra vez xicos por estar leyendo aqui y por favor sigan escribiendo. Los quiero un monton
xoxo Mari R☆★
PD: les prometo publicar mañana!! es increíble el giro del siguiente cap!!
Solo quisé escribir esta nota para dejar algo muy claro...NO PIENSO COPIAR NINGUN BLOG
Estuve visitando algunas páginas con historias realmente buenas, y es una lástima que no las tomen en serio por seguir blogs a la moda, aunque a cada uno lo suyo, cada quien tienes sus gustos y eso hay que respetarlo claro. Lo unico que pido es que haya más originalidad a la hora de escribir un blog, desde que empezó la moda de Twilight (No es malo!, ya que a mi también me gusta muxo) ahora todos solo escriben de eso, de vampiros. Cuando me enteré de que esta página existia ya estaba la moda de crear blogs, quise crear este blog, para expresarme, y crear una historia diferente a las otras, para que todos pudieran leerla, me gusta leer diferentes historias, diferentes, originales, para no aburrirme y variar, historias de ficción, ya que nos alejan del mundo un rato... son geniales.
Estoy muy triste al pensar que los blogs diferentes, que son realmente buenos, no todos los leen, por favor xicos ¿Qué tiene de malo variar un poco? Ahora cuando termine Twilight y empiece Fallen, ¿Ahora todos seguiran a los blogs de angeles y demonios? ¿Es muxo pedir qué varien un poco? Xicos quiero aclarar que me encanta Harry Potter, Twilight, Vampyr, Fallen y Host, me gusta variar.
No me sorprende que los blogs más leidos son los de vampiros, yo leo varios porque me gustan algunos, son buenos y otros realemente alucinantes. Pero... que tal si escribimos de algo diferente, yo se que no es fácil escribir, a mi me cuesta muxo, pero respetemos un poco el trabajo de los démas y hagamos el nuestro propio para darle más sentido a esta página.
Espero darme a entender y que no se lo tomen como una ofensa o algo malo, solo quise expresarme, de nuevo. Diganme que les pareció esto, y si les llegó el mensaje de los que les acabo de dejar. DEJO CLARO QUE NO ESTOY OFENDIENDO A NADIE NI HACIENDO MALA O BUENA PUBLICIDAD A NINGUN BLOG, solo me liberé un poco. Gracias otra vez xicos por estar leyendo aqui y por favor sigan escribiendo. Los quiero un monton
xoxo Mari R☆★
PD: les prometo publicar mañana!! es increíble el giro del siguiente cap!!
sábado, 26 de diciembre de 2009
¿Una Cita?
Capitulo 11.
- Y… ¿Quieres salir conmigo? – preguntó Scott.
- ¿Cómo en una cita? – dije. Lo menos que quería en estos momentos era eso, una cita.
- Solo si tú lo quieres.
- Me agrada una cita como amigos – traté de evadir su invitación sin rechazarla, no quería herir sus sentimientos.
- Me parece perfecto.
- ¿Sabías que estas sumamente hermosa el día de hoy? – preguntó el de halagador con una inmensa sonrisa en su rostro.
- Oh, gracias.
Salí de la casa mientras íbamos caminando por el pueblo, no sabía adónde ir ya que no conocía en ese entonces mi nuevo hogar.
- ¿A dónde quieres ir? – me preguntó.
- No lo sé, aun no conozco muy bien el pueblo.
- Veamos… Ya sé, ¿Qué tal algo divertido?
- ¿Divertido?
- Si, podemos ir a practicar parapente, claro, solo si tú quieres.
- ¡Sí, me encanta! – dije emocionada.
Tomamos un taxi hasta el extremo norte del pueblo, cerca del bosque. Caminamos hasta un establecimiento turístico de parapentes, y hablamos con la recepcionista para montarnos en uno. Me cambié y me puse un uniforme que se colocaban los paracaidistas cuando iban a saltar de un avión, me gustaba el color del uniforme, era rosado con gris. Cuando salí del vestidor allí estaba Scott esperándome en la entrada y ya se había puesto su uniforme de color azul rey con verde.
- Me siento como una astronauta con este uniforme – bromeé.
- Igual yo. ¿Este uniforme no me hace ver gordo? – dijo Scott bromeando.
- No, el azul te queda bien – dije mientras reía.
- Gracias. Ven, allá afuera nos está esperando un instructor que nos va a ayudar un poco.
Salimos del establecimiento para subir hasta lo más alto de la colina. El instructor nos explico los pasos a seguir para volar en el parapente, cada vez más me daba miedo.
- ¿Lista? – preguntó Scott.
- Sí, creo. – apenas la voz me salía. Sentía un fuerte nudo en la garganta y un extraño cosquilleo en el estómago.
Nos montamos con cuidado en el parapente, el delante para manejar, y yo atrás. Nos lazamos hacia el vacio, y cerré en ese instante los ojos. Podía sentir el peso del desayuno en mi estomago, y llego una fuerte brisa a mis pies, estábamos volando, en ese momento abrí los ojos y vi el suelo, eran tan lindo aquel paisaje que estaba debajo, solo se veía una espesa capa de pinos en el bosque y después la hermosa cascada donde había ido con Scott, de pronto él dijo:
- ¿Qué tal la vista aquí arriba?
- Esta muy linda allá abajo – dije.
- Cristie, por favor voltea hacia arriba, tienes que ver esto.
Giré mi cabeza y entonces vi aquello que Scott quería mostrarme. Se podía ver los bosques vecinos cerca de las demás montañas que se perdían de vista una con otra y cerca se encontraba el sol. Qué hermoso era eso. Aquel pequeño rayo de esperanza que había sentido cuando vi a Scott esta mañana ahora era un gran sol, que me iluminaba y tanto me alegraba el día.
- ¿Y bien? ¿Qué te parece? – dijo él. En ese momento sentí un cosquilleo que me había recorrido todo mi estómago. ¿Me había caído mal el desayuno o acaso iba a vomitar?
- Es espectacular. Gracias por invitarme a venir aquí.
Nos quedamos un rato en silencio mientras seguíamos volando en aquel hermoso cielo, el parapente comenzó a descender y solté un pequeño grito. Scott solo rió y dijo:
- Tranquila solo voy a aterrizar. ¿Acaso crees que nos vamos a matar?
- No, pero… ¿A dónde vamos? – pregunté al ver una pequeña pradera donde comenzamos a bajar.
- Eh, ya verás. Sujétate bien.
Aterrizamos y Scott bajó para ayudarme a salir del parapente. Me tomó de la mano y me condujo corriendo hacia un camino de arboles que estaba cerca. Me parecía familiar, y entonces entendí a donde me llevaba, a ese lugar secreto que me había llevado ayer. Cuando atravesamos todos los arboles me quedé sorprendida del hermoso rayo de luz que emanaba del lugar gracias al sol, el agua brillaba de aquellos dorados colores del sol. Me quedé maravillada mirando el lugar otra vez mientras caminábamos hacia el gran árbol cerca de nosotros.
- ¿Acaso vives en el bosque? – dije mientras reía.
- No. ¿Por qué? – parecía divertirle mi broma.
- Pareciera lo conocieras perfectamente.
- Si, lo conozco como la palma de mi mano. Aunque en realidad vivo no muy lejos de tu casa.
- ¿En serio?
- Si. Por cierto, ¿Te gustaron las rosas de esta mañana?
- Si, eran tan lindas. ¡Oye, un momento! ¿Cómo es que sabes que recibí unas rosas esta mañana? – pregunté sorprendida.
- ¡Ups! Eh, yo… - se veía nervioso y de pronto se sonrojo un poco.
- ¿Tú las enviaste?
- Si, ¿Te gustaron?
- ¡Oh Scott, están preciosas, muchas gracias! – dije y lo abrasé
No hablamos durante unos minutos, solo me quedé relajada mirando a los peces nadar. Me acosté en la grama y cerré los ojos, al rato sentí que me veían, así que los abrí de nuevo y me encontré con Scott mirándome.
- ¿Qué? – pregunté.
- Es que… nada olvídalo.
- Dime – insistí.
- No es nada importante, olvídalo – dijo mientras se sonrojaba de nuevo.
- Por favor, confía en mí.
- Está bien. Cristie, yo… - comenzó a balbucir, respiró hondo y continuó – no sé cómo decirte esto, y sé que va a sonar extraño decirlo si apenas te conozco, pero…
Sentí como alguien me veía así que busque por todas partes a ver si divisaba a alguien además de Scott en el bosque. Miré por todos lados, y entonces la vi, era la misma chica de mi sueño, y me miraba con el mismo enojo que había visto antes. Volteé a ver a Scott que se puso nervioso, con todos los sentimientos que describía su mirada, lo podía decir todo, enojo, ira, decepción. Me miró a los ojos y no pude seguir su mirada, así que busqué a aquella chica que había visto, pero ya no estaba. Quería preguntarle tantas cosas, pero antes de poder decir algo él dijo:
- Debemos irnos...
- ¿Por qué? – pregunté.
Antes de poder contestar me tomó de la mano y corrió a mi lado hacia la salida del bosque. Sabía que pasaría en ese momento, seguimos corriendo mientras yo volteaba para todos lados y al su vez miraba el suelo de vez en cuando para no tropezar y caerme, sentí una tercera persona corriendo a mi lado y vi la sombra. Del susto me caí al suelo, y no podía moverme, no por el dolor, si no porque mi pie derecho se había atorado en un hoyo y luchaba por sacarlo. Cuando por fin me había liberado, comencé a buscar a Scott, no lo veía por ningún lado, me pregunté donde estaría aquella sombra, así que giré mi cabeza hacia arriba para buscarla y la encontré, ¡justo delante de mí! Mi pie estaba libre y podía correr, pero ya me había alcanzado.
Sentí como me levantaba sin voluntad propia y me elevaba por los aires, no podía creer lo que mis ojos veían, luché con todas mis fuerzas para librarme, aunque ¿De qué? Si la sombra no me había puesto un dedo encima, solo giraba rápidamente por los aires de un lado al otro. De pronto me dirigía a un árbol, me iba a impactar con él, quise que el árbol saliera volando y le cayera justo encima a aquella sombra, pero solo cerré los ojos esperando el dolor del choqué. No había pasado nada, así que los abrí y grité. ¡Ya no estaba el árbol! ¿Qué paso?, pregunté en mi cabeza, aun seguía en el aire pero solo flotaba sin moverme, entonces entendí que había pasado, yo había movido el árbol, había golpeado a la sombra. La busqué por todos lados pero no ya no estaba, se había ido. Caí precipitadamente en el suelo y comencé a ver todo borroso hasta que no pude ver nada.
Desperté, ya que gracias al golpe que me había dado me dejó inconsciente ¿Dónde estaría Scott? Grité su nombre, lo llamé tres veces más hasta que apareció corriendo por un camino de arboles que estaba cerca. Traté de levantarme pero me dolía mucho la cabeza y él me ayudo a sentarme.
- ¡Cristine Brians, que susto me diste! ¡Te busqué por todas partes!, ¿Te duele algo? – preguntó Scott preocupado.
- No, solo un poco la cabeza – mentí mientras me levantaba. En ese momento se oyó una voz a lo lejos.
- ¡Oye, no la veo! ¿La encontraste?
- ¡Si, está conmigo! – gritó Scott.
Apareció entre los arboles la chica que había visto en el prado, venía corriendo preocupada hacia nosotros.
- ¿Se puede mover bien? – preguntó.
- Si, solo le duele un poco la cabeza. Cristie, tengo que presentarte a Charlotte, ella es mi… - no había terminado cuando ella habló.
- Soy su hermana, mucho gusto Cristie. Creo que deberíamos salir de aquí Scott – respondió seria.
Caminamos hasta las calles del pueblo cuando Scott hablo:
- Oye Charlotte ¿No tenías algo pendiente ahora?
- Eh, no… Si, ya me acuerdo. Lo siento, tengo que irme. Adiós. – dijo ella mientras cruzaba la calle y se alejaba entre los autos.
- Déjame acompañarte a tu casa, me imagino que estas cansada. – me dijo Scott.
Seguimos caminando mientras trataba de recordar todo lo que había pasado, mientras íbamos llegando a mi casa.
- Y… ¿La pasaste bien hoy? Bueno quitando tu golpe y… - habló apresuradamente Scott y yo lo interrumpí.
- La pase de maravilla. Aunque creo que es raro caminar con este uniforme encima. Muchas gracias de nuevo Scott. ¿Me podrías explicar que fue lo que pasó en el prado? – le pregunté.
- Si quieres te lo explico mañana cuando hayas descansado. Es una historia algo larga y espero que eso no te haya asustado tanto.
- No, no era eso. Lo que me ibas a decir antes de que saliéramos del prado – le expliqué.
- Ah, eso. Yo… ¿Qué tal si hablamos de eso mañana? – preguntó nervioso.
- Es algo malo, ¿No? – pregunté esperando la respuesta. Tardó tiempo en responder.
- Voy a ser honesto contigo Cristie, no sé cómo vas a tomar esto pero… Lo que intento decir es que… Se que apenas nos conocimos ayer, pero si… si ¿Si yo te dijera que te quiero qué dirías tu? – preguntó.
- Um… - pensé – Diría que también te quiero y que eres mi mejor amigo.
- No, no se trata de eso. Te amo Cristine.
- Ah – ya había entendido.
Pero antes de poder pensar o hablar se acercó a mí. Siguió acercándose lentamente hasta que su rostro quedó a escasos centímetros del mío y sentí otra vez ese cosquilleo gracioso en mi estómago, en ese momento comprendí todo. Lo quería, lo suficiente como para confiar completamente en él y conocerlo en tan solo un día. Se había acercado lo suficiente a mi rostro para besarme, puso su mano derecha en mi mejilla y se inclinó ligeramente había mis labios, yo solo cerré los ojos y sentí su respiración acercando cada vez más a mí, podía percibir el roce de sus labios en los míos apunto de besarme…
Hola!! Happy Xmas otra vez!! Pasé parte de noxe buena escribiendo este cap, mi madre casi me saca a rastras de la casa cuando ibamos a salir!! Espero que les haya gustado tanto como a mi!!
¡Lo tengo decidido! ¡La historia será de Albus! Como regalo de navidad (algo atrasado, jeje) y mi Promesa para ustedes es publicar los dos blogs en enero! NO ME MATEN!! en enero, en serio! Esperen solo hasta enero, aun la tengo dificil porque tanto una como otra historia las tengo que empezar al pie de la letra, con algunos detalles que dejó J. K Rowling para que la entiendan mejor!
Ah les dejo mi primer concurso! Se llama mi primer gran fan!! lo creé especialmente para ustedes. Es muy sencillo, solo tienen que seguirme, dar su opinion en las encuentas y comentarios a partir de este cap. El ganador podrá seguir este concurso en su blog, y visitaré su pág y aparecerá en la mia! muxa suerte!!
xoxoxoxoxo mari R.☆★
- Y… ¿Quieres salir conmigo? – preguntó Scott.
- ¿Cómo en una cita? – dije. Lo menos que quería en estos momentos era eso, una cita.
- Solo si tú lo quieres.
- Me agrada una cita como amigos – traté de evadir su invitación sin rechazarla, no quería herir sus sentimientos.
- Me parece perfecto.
- ¿Sabías que estas sumamente hermosa el día de hoy? – preguntó el de halagador con una inmensa sonrisa en su rostro.
- Oh, gracias.
Salí de la casa mientras íbamos caminando por el pueblo, no sabía adónde ir ya que no conocía en ese entonces mi nuevo hogar.
- ¿A dónde quieres ir? – me preguntó.
- No lo sé, aun no conozco muy bien el pueblo.
- Veamos… Ya sé, ¿Qué tal algo divertido?
- ¿Divertido?
- Si, podemos ir a practicar parapente, claro, solo si tú quieres.
- ¡Sí, me encanta! – dije emocionada.
Tomamos un taxi hasta el extremo norte del pueblo, cerca del bosque. Caminamos hasta un establecimiento turístico de parapentes, y hablamos con la recepcionista para montarnos en uno. Me cambié y me puse un uniforme que se colocaban los paracaidistas cuando iban a saltar de un avión, me gustaba el color del uniforme, era rosado con gris. Cuando salí del vestidor allí estaba Scott esperándome en la entrada y ya se había puesto su uniforme de color azul rey con verde.
- Me siento como una astronauta con este uniforme – bromeé.
- Igual yo. ¿Este uniforme no me hace ver gordo? – dijo Scott bromeando.
- No, el azul te queda bien – dije mientras reía.
- Gracias. Ven, allá afuera nos está esperando un instructor que nos va a ayudar un poco.
Salimos del establecimiento para subir hasta lo más alto de la colina. El instructor nos explico los pasos a seguir para volar en el parapente, cada vez más me daba miedo.
- ¿Lista? – preguntó Scott.
- Sí, creo. – apenas la voz me salía. Sentía un fuerte nudo en la garganta y un extraño cosquilleo en el estómago.
Nos montamos con cuidado en el parapente, el delante para manejar, y yo atrás. Nos lazamos hacia el vacio, y cerré en ese instante los ojos. Podía sentir el peso del desayuno en mi estomago, y llego una fuerte brisa a mis pies, estábamos volando, en ese momento abrí los ojos y vi el suelo, eran tan lindo aquel paisaje que estaba debajo, solo se veía una espesa capa de pinos en el bosque y después la hermosa cascada donde había ido con Scott, de pronto él dijo:
- ¿Qué tal la vista aquí arriba?
- Esta muy linda allá abajo – dije.
- Cristie, por favor voltea hacia arriba, tienes que ver esto.
Giré mi cabeza y entonces vi aquello que Scott quería mostrarme. Se podía ver los bosques vecinos cerca de las demás montañas que se perdían de vista una con otra y cerca se encontraba el sol. Qué hermoso era eso. Aquel pequeño rayo de esperanza que había sentido cuando vi a Scott esta mañana ahora era un gran sol, que me iluminaba y tanto me alegraba el día.
- ¿Y bien? ¿Qué te parece? – dijo él. En ese momento sentí un cosquilleo que me había recorrido todo mi estómago. ¿Me había caído mal el desayuno o acaso iba a vomitar?
- Es espectacular. Gracias por invitarme a venir aquí.
Nos quedamos un rato en silencio mientras seguíamos volando en aquel hermoso cielo, el parapente comenzó a descender y solté un pequeño grito. Scott solo rió y dijo:
- Tranquila solo voy a aterrizar. ¿Acaso crees que nos vamos a matar?
- No, pero… ¿A dónde vamos? – pregunté al ver una pequeña pradera donde comenzamos a bajar.
- Eh, ya verás. Sujétate bien.
Aterrizamos y Scott bajó para ayudarme a salir del parapente. Me tomó de la mano y me condujo corriendo hacia un camino de arboles que estaba cerca. Me parecía familiar, y entonces entendí a donde me llevaba, a ese lugar secreto que me había llevado ayer. Cuando atravesamos todos los arboles me quedé sorprendida del hermoso rayo de luz que emanaba del lugar gracias al sol, el agua brillaba de aquellos dorados colores del sol. Me quedé maravillada mirando el lugar otra vez mientras caminábamos hacia el gran árbol cerca de nosotros.
- ¿Acaso vives en el bosque? – dije mientras reía.
- No. ¿Por qué? – parecía divertirle mi broma.
- Pareciera lo conocieras perfectamente.
- Si, lo conozco como la palma de mi mano. Aunque en realidad vivo no muy lejos de tu casa.
- ¿En serio?
- Si. Por cierto, ¿Te gustaron las rosas de esta mañana?
- Si, eran tan lindas. ¡Oye, un momento! ¿Cómo es que sabes que recibí unas rosas esta mañana? – pregunté sorprendida.
- ¡Ups! Eh, yo… - se veía nervioso y de pronto se sonrojo un poco.
- ¿Tú las enviaste?
- Si, ¿Te gustaron?
- ¡Oh Scott, están preciosas, muchas gracias! – dije y lo abrasé
No hablamos durante unos minutos, solo me quedé relajada mirando a los peces nadar. Me acosté en la grama y cerré los ojos, al rato sentí que me veían, así que los abrí de nuevo y me encontré con Scott mirándome.
- ¿Qué? – pregunté.
- Es que… nada olvídalo.
- Dime – insistí.
- No es nada importante, olvídalo – dijo mientras se sonrojaba de nuevo.
- Por favor, confía en mí.
- Está bien. Cristie, yo… - comenzó a balbucir, respiró hondo y continuó – no sé cómo decirte esto, y sé que va a sonar extraño decirlo si apenas te conozco, pero…
Sentí como alguien me veía así que busque por todas partes a ver si divisaba a alguien además de Scott en el bosque. Miré por todos lados, y entonces la vi, era la misma chica de mi sueño, y me miraba con el mismo enojo que había visto antes. Volteé a ver a Scott que se puso nervioso, con todos los sentimientos que describía su mirada, lo podía decir todo, enojo, ira, decepción. Me miró a los ojos y no pude seguir su mirada, así que busqué a aquella chica que había visto, pero ya no estaba. Quería preguntarle tantas cosas, pero antes de poder decir algo él dijo:
- Debemos irnos...
- ¿Por qué? – pregunté.
Antes de poder contestar me tomó de la mano y corrió a mi lado hacia la salida del bosque. Sabía que pasaría en ese momento, seguimos corriendo mientras yo volteaba para todos lados y al su vez miraba el suelo de vez en cuando para no tropezar y caerme, sentí una tercera persona corriendo a mi lado y vi la sombra. Del susto me caí al suelo, y no podía moverme, no por el dolor, si no porque mi pie derecho se había atorado en un hoyo y luchaba por sacarlo. Cuando por fin me había liberado, comencé a buscar a Scott, no lo veía por ningún lado, me pregunté donde estaría aquella sombra, así que giré mi cabeza hacia arriba para buscarla y la encontré, ¡justo delante de mí! Mi pie estaba libre y podía correr, pero ya me había alcanzado.
Sentí como me levantaba sin voluntad propia y me elevaba por los aires, no podía creer lo que mis ojos veían, luché con todas mis fuerzas para librarme, aunque ¿De qué? Si la sombra no me había puesto un dedo encima, solo giraba rápidamente por los aires de un lado al otro. De pronto me dirigía a un árbol, me iba a impactar con él, quise que el árbol saliera volando y le cayera justo encima a aquella sombra, pero solo cerré los ojos esperando el dolor del choqué. No había pasado nada, así que los abrí y grité. ¡Ya no estaba el árbol! ¿Qué paso?, pregunté en mi cabeza, aun seguía en el aire pero solo flotaba sin moverme, entonces entendí que había pasado, yo había movido el árbol, había golpeado a la sombra. La busqué por todos lados pero no ya no estaba, se había ido. Caí precipitadamente en el suelo y comencé a ver todo borroso hasta que no pude ver nada.
Desperté, ya que gracias al golpe que me había dado me dejó inconsciente ¿Dónde estaría Scott? Grité su nombre, lo llamé tres veces más hasta que apareció corriendo por un camino de arboles que estaba cerca. Traté de levantarme pero me dolía mucho la cabeza y él me ayudo a sentarme.
- ¡Cristine Brians, que susto me diste! ¡Te busqué por todas partes!, ¿Te duele algo? – preguntó Scott preocupado.
- No, solo un poco la cabeza – mentí mientras me levantaba. En ese momento se oyó una voz a lo lejos.
- ¡Oye, no la veo! ¿La encontraste?
- ¡Si, está conmigo! – gritó Scott.
Apareció entre los arboles la chica que había visto en el prado, venía corriendo preocupada hacia nosotros.
- ¿Se puede mover bien? – preguntó.
- Si, solo le duele un poco la cabeza. Cristie, tengo que presentarte a Charlotte, ella es mi… - no había terminado cuando ella habló.
- Soy su hermana, mucho gusto Cristie. Creo que deberíamos salir de aquí Scott – respondió seria.
Caminamos hasta las calles del pueblo cuando Scott hablo:
- Oye Charlotte ¿No tenías algo pendiente ahora?
- Eh, no… Si, ya me acuerdo. Lo siento, tengo que irme. Adiós. – dijo ella mientras cruzaba la calle y se alejaba entre los autos.
- Déjame acompañarte a tu casa, me imagino que estas cansada. – me dijo Scott.
Seguimos caminando mientras trataba de recordar todo lo que había pasado, mientras íbamos llegando a mi casa.
- Y… ¿La pasaste bien hoy? Bueno quitando tu golpe y… - habló apresuradamente Scott y yo lo interrumpí.
- La pase de maravilla. Aunque creo que es raro caminar con este uniforme encima. Muchas gracias de nuevo Scott. ¿Me podrías explicar que fue lo que pasó en el prado? – le pregunté.
- Si quieres te lo explico mañana cuando hayas descansado. Es una historia algo larga y espero que eso no te haya asustado tanto.
- No, no era eso. Lo que me ibas a decir antes de que saliéramos del prado – le expliqué.
- Ah, eso. Yo… ¿Qué tal si hablamos de eso mañana? – preguntó nervioso.
- Es algo malo, ¿No? – pregunté esperando la respuesta. Tardó tiempo en responder.
- Voy a ser honesto contigo Cristie, no sé cómo vas a tomar esto pero… Lo que intento decir es que… Se que apenas nos conocimos ayer, pero si… si ¿Si yo te dijera que te quiero qué dirías tu? – preguntó.
- Um… - pensé – Diría que también te quiero y que eres mi mejor amigo.
- No, no se trata de eso. Te amo Cristine.
- Ah – ya había entendido.
Pero antes de poder pensar o hablar se acercó a mí. Siguió acercándose lentamente hasta que su rostro quedó a escasos centímetros del mío y sentí otra vez ese cosquilleo gracioso en mi estómago, en ese momento comprendí todo. Lo quería, lo suficiente como para confiar completamente en él y conocerlo en tan solo un día. Se había acercado lo suficiente a mi rostro para besarme, puso su mano derecha en mi mejilla y se inclinó ligeramente había mis labios, yo solo cerré los ojos y sentí su respiración acercando cada vez más a mí, podía percibir el roce de sus labios en los míos apunto de besarme…
Hola!! Happy Xmas otra vez!! Pasé parte de noxe buena escribiendo este cap, mi madre casi me saca a rastras de la casa cuando ibamos a salir!! Espero que les haya gustado tanto como a mi!!
¡Lo tengo decidido! ¡La historia será de Albus! Como regalo de navidad (algo atrasado, jeje) y mi Promesa para ustedes es publicar los dos blogs en enero! NO ME MATEN!! en enero, en serio! Esperen solo hasta enero, aun la tengo dificil porque tanto una como otra historia las tengo que empezar al pie de la letra, con algunos detalles que dejó J. K Rowling para que la entiendan mejor!
Ah les dejo mi primer concurso! Se llama mi primer gran fan!! lo creé especialmente para ustedes. Es muy sencillo, solo tienen que seguirme, dar su opinion en las encuentas y comentarios a partir de este cap. El ganador podrá seguir este concurso en su blog, y visitaré su pág y aparecerá en la mia! muxa suerte!!
xoxoxoxoxo mari R.☆★
martes, 22 de diciembre de 2009
Rayo de esperanza
Capítulo 10.
Seguimos caminando y pasamos el río. No tenía sentido que mojara mis zapatos, así que me los quité al comienzo de este para pasarlo mejor. Cuando cruzamos había un montón de arboles y cerca un pequeño camino que se encontraba cubierto de maleza y ramas. Scott comenzó a quitar algunas para que pasáramos sin problemas. Cuando lo hizo me dio el paso y me dijo:
- Llegamos. Aquí es. – y se sujeto la mano para que pudiera observarlo.
Era un pequeño prado rodeado de arboles y estaba cerrado por una montaña que de ella bajaba una cascada de agua cristalina, hasta un pequeño estanque de agua muy clara donde se encontraban pequeños peces de todos los colores. A su derecha había un gran árbol de roble rodeado por muchas flores de colores. Scott me guió hasta allí y me invitó a sentarme debajo del árbol.
- ¿Qué te parece? – preguntó.
- Este lugar es… ¡Tan hermoso! – exclamé maravillada.
- Si, lo es. Lo descubrí un día que me perdí en el bosque y por suerte lo encontré. Puedes venir cuando quieras. – dijo con amabilidad.
- Gracias, Scott. – dije.
- Espero que te sientas mejor y que puedas solucionar ese problema que tienes con tus amigos – dijo él.
- Si, también yo – dije esperanzada.
- Quiero que sepas algo, claro espero no ser tan cursi o melodramático pero espero que lo entiendas: - esperó a que yo asintiera y me dijo – nunca te voy a hacer daño, y siempre puedes contar conmigo para lo que sea. Siempre seré tu amigo.
- Oh, muchas gracias. Eso fue muy lindo de tu parte – dije alagada.
- De nada. Espero que puedas confiar en mí ahora – agregó Scott.
- Confió en ti – contesté.
En ese instante me sentí feliz, con seguridad feliz. A pesar de mis tristezas podía confiar en alguien y ese alguien era Scott. Estaba atónita y maravillada del poco tiempo en que lo conocí, y como confié en el. Me entendía y quería ayudarme. Sentía que él era mi rayo de esperanza, mi mejor amigo.
Nos quedamos un largo hablando sobre como cosas extrañas o paranormales que nos habían ocurrido. Le conté sobre mis sueños, la sombra que me perseguía y sobre las cosas extrañas que sucedieron en el colegio…
- Creo que se algo acerca de eso. Cuando haya averiguado te lo haré saber enseguida. – me dijo él.
- Gracias. Creo que debería irme, ya está empezando a oscurecer – dije preocupada.
- Si quieres te acompaño a tu casa – sugirió.
- Claro. No hay problema.
Salimos del prado y caminamos en la calle hasta llegar a mi casa, por suerte mi ropa y mi cabello ya se habían secado. Cuando iba a abrir la puerta mi madre me espero adentro y dijo:
- Llegué hace un rato y no te encontré ¿Dónde estabas? – preguntó Yess.
- Estaba con un amigo. Mamá él es Scott Diamons – y le presenté a mi amigo.
- Oh mucho gusto. Soy Yessica Brians. Gracias por acompañar a Cristine, si quieres te llevo a tu casa. – dijo mi madre.
- No descuide, fue un placer. Mi casa no es muy lejos de aquí así que me puedo ir caminando, fue un gusto conocerla señora Brians. Adiós Cristie – se despidió Scott.
- Adiós Scott – y me despedí de él.
Entre en la casa con mi madre que me había preparado la cena y comimos juntas en el comedor. Nos quedamos un tiempo hablando de cómo le fue en su trabajo y de cuantas casas vendió, aunque solo le entendía la mitad de lo que decía, ya que después hablaba de acciones, cuentas y cosas por el estilo. Le dije que tenía que subir a hacer mis deberes, solo asintió y preguntó:
- ¿Samantha te prestó los deberes? – dijo ella.
- Si – dije tratando de reprimir una mueca de dolor al recordar el nombre de mi amiga.
- Que amable es de su parte. Deberías invitar a tus amigos mañana a la casa – sugirió mi madre.
- No creo que vengan por un tiempo. – dije y me arrepentí – Estamos todos muy ocupados por la tarea. – mentí.
- Oh, en ese caso no importa hija. Creo que me voy a dormir temprano, estoy exhausta del trabajo de hoy. – comentó y bostezó mi madre.
- Buenas noches mamá – le dije.
- Buenas noches cielo. Que descanses. – habló aun bostezando.
- Igual tú.
Subí a mi cuarto y saqué con cuidado los libros que me habían prestado para copiar los apuntes de clases. Los copie mientras miraba la pulcra letra de mi amiga, no pude evitar soltar unas lagrimas cuando comencé a recordar todo otra vez. No podía evitar sentir dolor. Trate de olvidar todo lo relacionado con mis amigos, que ya no podía estar cerca de ellos, ¡y todo por un estúpido secreto que no me querían contar! De pronto recordé a mi nuevo amigo Scott, no entendía porque pero me hacía sentir mejor, mucho mejor que antes y en ese momento un pequeño cosquilleo apareció en mi estómago, era tan familiar, pero me gustaba.
Cuando terminé de copiar mi tarea encendí mi computadora para distraerme un rato en la web. Recordé aquella página que había visitado antes y como tenía el link guardado entré de nuevo para leer historias de magia, ya que me llamaban mucho la atención. Encontré una sección de la página que se llamaba mitos y leyendas, pulse sobre una que se llamaba “Los 5 libros”. La historia al parecer narraba algo desde hace más de 100 años y decía:
En el siglo XX aun se rumoraba la existencia de los magos, sobre todo se circulaban las historias de 5 magos que practicaban sin cesar la magia y la hechicería. Por amor a esta, y por protección de sus enemigos crearon 5 libros de hechizos y encantamientos para protegerse y facilitar su vida. Por desgracia uno de esos libros solo contenía hechizos altamente peligrosos para cualquier mago, y especialmente para cualquier ser humano, por lo que uno de sus enemigos quería robar los 5 libros para apoderarse de todo el conocimiento y poder que en ellos se encontraba. Los cinco magos tuvieron el deber de ocultar y proteger los libros escondiendo uno en cada familia de magos, y se desconoce actualmente el paradero de ellos.
En estos días aun se conoce y se rumora la leyenda de Los 5 libros, especialmente en toda Europa. Se dice que el contenido de los libros revelaba poder, control, protección e inmortalidad al que lograra poseerlos todos, siendo así el Mago Erudito.
Guarde el artículo en mi laptod para irme a dormir, ya era tarde, aunque no tenía que ir a clases quería dormir bien y salir más tarde con Scott, me consolaba ese plan, era mi plan de escape y tampoco me quería quedar sola en mi casa otra vez.
Me quedé absorta en esos pensamientos hasta que tuve un poco de sueño y pude dormir. Esa noche pude dormir bien, a pesar de lo que me había pasado ese día, al final podía decir que estaba bien.
Soñé con aquel hermoso lugar donde me llevo Scott, aquel lugar secreto. ¡Se veía tan hermoso!, estaba sentada con el abajo del tronco de aquel inmenso árbol, era todo tan perfecto, solo que había algo diferente, no sabía que era, pero no era bueno. Miré a los lados para encontrar indicios de algún cambio o algo diferente pero no vi nada, voltee hacia unos árboles y entonces la vi. Era una chica alta, de tez blanca, de cabello castaño claro y largo hasta mas debajo de los hombros, las facciones de su cara me recordaron un poco a las de Scott, aunque las de ellas eran más finas y delicadas, solo que en ese momento reflejaban ira y enojo. ¿Por qué? ¿A acaso la conocía? Voltee a donde estaba mi amigo y pude ver las facciones de su cara, que en ese momento reflejaban horror, ira y decepción. ¿La conocía? Busqué nuevamente a la chica que estaba entre los arboles pero ya no se encontraba ahí, había desaparecido, quería preguntarle a Scott que pasaba pero cuando abrí la boca para decir algo le dijo:
- Debemos irnos…
- ¿Por qué? – al fin me salió la voz.
Antes de que él pudiera contestar me tomó de la mano y salió corriendo hacia la salida del bosque, yo corría a trompicones y tropezaba todo lo que hubiera en el suelo. ¿Por qué corríamos? Solté su mano para preguntarle qué pasaba y en ese momento vi una sombra, la que tanto me asechaba, solo se me escapo un grito y Scott al notar mi miedo aceleró el paso, estaba tan asustada que caí al suelo y el no lo había notado aun. Traté de levantarme y seguir corriendo pero ya era tarde, me jalaron por detrás y solté otro grito de terror, me había alcanzado….
Salté de un brinco de mi cama y caí en el suelo golpeándome con mi mesita de noche, esta se tambaleó un poco y derribó un líquido caliente en mi cabeza.
- ¿Pero qué demonios…?
Al parecer había una taza de chocolate caliente en mi mesita y esta se volteó cayéndome encima en mi cabeza. Genial, lo que le faltaba a mi caída, chocolate. En ese instante llego mi madre aun con piyama y dijo:
- Hola cielo, ya veo que te levantaste ¿Disfrutaste el chocolate? Lo dejé hace unos minutos en tu mesita de noche.
- Oh, claro que lo disfruté – contesté irónicamente.
- Pero… ¿Qué tienes en el cabello Cristine? – preguntó mi madre fingiendo inocencia. Era obvio que ella ya se imaginaba la respuesta.
- Me caí de la cama y derramé el chocolate en mi cabeza cuando tropecé con la mesita – dije de mala gana.
- ¡Ya veo porque esa cara! – dijo Yess mientras reía.
- Sí, que gracioso – exclamé. - ¿Qué hora es?
- Son las once de la mañana, deberías levantarte a desayunar y explicarme que es esa cosa tan linda que me encontré esta mañana junto al periódico en la puerta. – dijo mi mamá y luego sonrió. No me gustaba esa sonrisa, siempre hacia esa sonrisa cuando ocultaba algo.
Bajé a la cocina mientras ella me hacía el desayuno y me dio otra taza de chocolate caliente. Caminé hacia el comedor mientras tomaba mi chocolate, cuando ya iba por la mitad del sorbo se me escapó todo de la boca y se me derramó en mi piyama rosa. Ya había entendido que era la cosa linda que se había encontrado mi mamá esta mañana, en la mesa del comedor estaba un gran ramo de rosas blancas y rojas, cada una junto a la otra, estaban todas a mitad de florecer completamente.
- ¡Qué hermosas! – exclamé.
- Si, ¿Verdad? Quise colocar tu regalo aquí en el comedor para que se viera más bonito. – dijo mi madre mientras entraba en la habitación
- ¿Mi regalo? – pregunté asombrada.
- Si, es tuyo. Revisa la tarjeta.
Me acerqué con cautela esperando que aquellas rosas soltaran alguna broma o liquido extraño, como si fueran a explotar o algo así. En vez de eso solo había en un costado una pequeña nota que decía:
Espero que te hayan gustado tanto como me has gustado a mí. Siempre serás la persona más especial que haya conocido.
Revisé el reverso de la nota que solo decía Cristine, pero no había una firma o nombra de quién me había dejado tan bonito regalo. No me imaginaba quien podía ser. Voltee a ver a Yess para ver si ella sabía pero solo sonreía, cuando me miró comenzó a reírse sin control durante un minuto aproximadamente y tuve que preguntarle:
- ¿Qué pasa? ¿A caso sabes quién las mando?
- No. ¡Es que creo que te levantaste del lado equivocado Cristie, estas con el pie izquierdo! Ahora cámbiate y dame tu piyama para lavarla.
Miré mi piyama y me di cuenta que estaba llena de chocolate que se me había caído. ¡Qué torpe era!
- Subiré a darme un baño – dije amargada.
Me metí en el baño para asearme con agua tibia, ya tenía suficiente de líquidos calientes por hoy. Me vestí un poco diferente, me puse una camisa blanca con estrellas negras y rojas, con una falda de color negro que era un poco abombada en las puntas y unas zapatillas negras. Miré hacia la ventana y vi a ¡Scott!, que alegría era verlo otra vez, como hacia se veía el cielo muy nublado me coloque un suéter gris de cuello largo que se abrochaba por los lados.
Me peiné diferente ya que quería verme diferente. Abrí mi cofrecito de madera y saqué de este dos horquetillas plateadas para colocármelas en el cabello, tomé un pequeño mechón de cabello delantero para recogérmelo atrás con una horquetilla e hice lo mismo con el otro lado. Cuando ya iba terminando sonó el timbre de la puerta y tomé mi celular para guardármelo en el bolsillo.
Salí corriendo de mi cuarto y baje dando saltitos en las escaleras, cuando abrí la puerta allí estaba él.
- Hola – saludó Scott.
- Hola Scott – me limité a decir.
Entonces lo miré, se veía muy lindo, llevaba puesto un abrigo gris oscuro también de cuello largo, con unos jeans de color azul oscuro. Su rostro estaba radiante, al parecer muy feliz, no pude evitarlo y sonreí, y el también imitó mi gesto, disfrutaba de aquella sonrisa que me alegraba el día y me daba un pequeño rayo de esperanza…
hallo!! ¡Caracoles! ya van mas de 200 visitas! que increíbles son!! Espero ganar en el concurso de Eslamoda.com ya que me inscribí hace unos días a ver si publican mi blog! Por fis sigan comentando y escribiendo ya que ustedes son la razón de que Cristie exista! infinitas gracias por visitarme a diario y darme su apoyo en esto...Oigan ya estoy armando la historia de James y Lily! aunque aun me falta decidir sobre el otro blog ¿Qué hijo de Harry será el personaje principal de la segunda historia? La continuación claro, diganme ustedes si es Lily, Albus o James! comenten!! No creo que pueda comentar hasta después de navidad!=( no me maten!! ya saben, noxe buena, navidad, familia, regalos! XD! Les deseo una Feliz Navidad! jojojo..!
xoxoxoxo! Mari R☆★
Seguimos caminando y pasamos el río. No tenía sentido que mojara mis zapatos, así que me los quité al comienzo de este para pasarlo mejor. Cuando cruzamos había un montón de arboles y cerca un pequeño camino que se encontraba cubierto de maleza y ramas. Scott comenzó a quitar algunas para que pasáramos sin problemas. Cuando lo hizo me dio el paso y me dijo:
- Llegamos. Aquí es. – y se sujeto la mano para que pudiera observarlo.
Era un pequeño prado rodeado de arboles y estaba cerrado por una montaña que de ella bajaba una cascada de agua cristalina, hasta un pequeño estanque de agua muy clara donde se encontraban pequeños peces de todos los colores. A su derecha había un gran árbol de roble rodeado por muchas flores de colores. Scott me guió hasta allí y me invitó a sentarme debajo del árbol.
- ¿Qué te parece? – preguntó.
- Este lugar es… ¡Tan hermoso! – exclamé maravillada.
- Si, lo es. Lo descubrí un día que me perdí en el bosque y por suerte lo encontré. Puedes venir cuando quieras. – dijo con amabilidad.
- Gracias, Scott. – dije.
- Espero que te sientas mejor y que puedas solucionar ese problema que tienes con tus amigos – dijo él.
- Si, también yo – dije esperanzada.
- Quiero que sepas algo, claro espero no ser tan cursi o melodramático pero espero que lo entiendas: - esperó a que yo asintiera y me dijo – nunca te voy a hacer daño, y siempre puedes contar conmigo para lo que sea. Siempre seré tu amigo.
- Oh, muchas gracias. Eso fue muy lindo de tu parte – dije alagada.
- De nada. Espero que puedas confiar en mí ahora – agregó Scott.
- Confió en ti – contesté.
En ese instante me sentí feliz, con seguridad feliz. A pesar de mis tristezas podía confiar en alguien y ese alguien era Scott. Estaba atónita y maravillada del poco tiempo en que lo conocí, y como confié en el. Me entendía y quería ayudarme. Sentía que él era mi rayo de esperanza, mi mejor amigo.
Nos quedamos un largo hablando sobre como cosas extrañas o paranormales que nos habían ocurrido. Le conté sobre mis sueños, la sombra que me perseguía y sobre las cosas extrañas que sucedieron en el colegio…
- Creo que se algo acerca de eso. Cuando haya averiguado te lo haré saber enseguida. – me dijo él.
- Gracias. Creo que debería irme, ya está empezando a oscurecer – dije preocupada.
- Si quieres te acompaño a tu casa – sugirió.
- Claro. No hay problema.
Salimos del prado y caminamos en la calle hasta llegar a mi casa, por suerte mi ropa y mi cabello ya se habían secado. Cuando iba a abrir la puerta mi madre me espero adentro y dijo:
- Llegué hace un rato y no te encontré ¿Dónde estabas? – preguntó Yess.
- Estaba con un amigo. Mamá él es Scott Diamons – y le presenté a mi amigo.
- Oh mucho gusto. Soy Yessica Brians. Gracias por acompañar a Cristine, si quieres te llevo a tu casa. – dijo mi madre.
- No descuide, fue un placer. Mi casa no es muy lejos de aquí así que me puedo ir caminando, fue un gusto conocerla señora Brians. Adiós Cristie – se despidió Scott.
- Adiós Scott – y me despedí de él.
Entre en la casa con mi madre que me había preparado la cena y comimos juntas en el comedor. Nos quedamos un tiempo hablando de cómo le fue en su trabajo y de cuantas casas vendió, aunque solo le entendía la mitad de lo que decía, ya que después hablaba de acciones, cuentas y cosas por el estilo. Le dije que tenía que subir a hacer mis deberes, solo asintió y preguntó:
- ¿Samantha te prestó los deberes? – dijo ella.
- Si – dije tratando de reprimir una mueca de dolor al recordar el nombre de mi amiga.
- Que amable es de su parte. Deberías invitar a tus amigos mañana a la casa – sugirió mi madre.
- No creo que vengan por un tiempo. – dije y me arrepentí – Estamos todos muy ocupados por la tarea. – mentí.
- Oh, en ese caso no importa hija. Creo que me voy a dormir temprano, estoy exhausta del trabajo de hoy. – comentó y bostezó mi madre.
- Buenas noches mamá – le dije.
- Buenas noches cielo. Que descanses. – habló aun bostezando.
- Igual tú.
Subí a mi cuarto y saqué con cuidado los libros que me habían prestado para copiar los apuntes de clases. Los copie mientras miraba la pulcra letra de mi amiga, no pude evitar soltar unas lagrimas cuando comencé a recordar todo otra vez. No podía evitar sentir dolor. Trate de olvidar todo lo relacionado con mis amigos, que ya no podía estar cerca de ellos, ¡y todo por un estúpido secreto que no me querían contar! De pronto recordé a mi nuevo amigo Scott, no entendía porque pero me hacía sentir mejor, mucho mejor que antes y en ese momento un pequeño cosquilleo apareció en mi estómago, era tan familiar, pero me gustaba.
Cuando terminé de copiar mi tarea encendí mi computadora para distraerme un rato en la web. Recordé aquella página que había visitado antes y como tenía el link guardado entré de nuevo para leer historias de magia, ya que me llamaban mucho la atención. Encontré una sección de la página que se llamaba mitos y leyendas, pulse sobre una que se llamaba “Los 5 libros”. La historia al parecer narraba algo desde hace más de 100 años y decía:
En el siglo XX aun se rumoraba la existencia de los magos, sobre todo se circulaban las historias de 5 magos que practicaban sin cesar la magia y la hechicería. Por amor a esta, y por protección de sus enemigos crearon 5 libros de hechizos y encantamientos para protegerse y facilitar su vida. Por desgracia uno de esos libros solo contenía hechizos altamente peligrosos para cualquier mago, y especialmente para cualquier ser humano, por lo que uno de sus enemigos quería robar los 5 libros para apoderarse de todo el conocimiento y poder que en ellos se encontraba. Los cinco magos tuvieron el deber de ocultar y proteger los libros escondiendo uno en cada familia de magos, y se desconoce actualmente el paradero de ellos.
En estos días aun se conoce y se rumora la leyenda de Los 5 libros, especialmente en toda Europa. Se dice que el contenido de los libros revelaba poder, control, protección e inmortalidad al que lograra poseerlos todos, siendo así el Mago Erudito.
Guarde el artículo en mi laptod para irme a dormir, ya era tarde, aunque no tenía que ir a clases quería dormir bien y salir más tarde con Scott, me consolaba ese plan, era mi plan de escape y tampoco me quería quedar sola en mi casa otra vez.
Me quedé absorta en esos pensamientos hasta que tuve un poco de sueño y pude dormir. Esa noche pude dormir bien, a pesar de lo que me había pasado ese día, al final podía decir que estaba bien.
Soñé con aquel hermoso lugar donde me llevo Scott, aquel lugar secreto. ¡Se veía tan hermoso!, estaba sentada con el abajo del tronco de aquel inmenso árbol, era todo tan perfecto, solo que había algo diferente, no sabía que era, pero no era bueno. Miré a los lados para encontrar indicios de algún cambio o algo diferente pero no vi nada, voltee hacia unos árboles y entonces la vi. Era una chica alta, de tez blanca, de cabello castaño claro y largo hasta mas debajo de los hombros, las facciones de su cara me recordaron un poco a las de Scott, aunque las de ellas eran más finas y delicadas, solo que en ese momento reflejaban ira y enojo. ¿Por qué? ¿A acaso la conocía? Voltee a donde estaba mi amigo y pude ver las facciones de su cara, que en ese momento reflejaban horror, ira y decepción. ¿La conocía? Busqué nuevamente a la chica que estaba entre los arboles pero ya no se encontraba ahí, había desaparecido, quería preguntarle a Scott que pasaba pero cuando abrí la boca para decir algo le dijo:
- Debemos irnos…
- ¿Por qué? – al fin me salió la voz.
Antes de que él pudiera contestar me tomó de la mano y salió corriendo hacia la salida del bosque, yo corría a trompicones y tropezaba todo lo que hubiera en el suelo. ¿Por qué corríamos? Solté su mano para preguntarle qué pasaba y en ese momento vi una sombra, la que tanto me asechaba, solo se me escapo un grito y Scott al notar mi miedo aceleró el paso, estaba tan asustada que caí al suelo y el no lo había notado aun. Traté de levantarme y seguir corriendo pero ya era tarde, me jalaron por detrás y solté otro grito de terror, me había alcanzado….
Salté de un brinco de mi cama y caí en el suelo golpeándome con mi mesita de noche, esta se tambaleó un poco y derribó un líquido caliente en mi cabeza.
- ¿Pero qué demonios…?
Al parecer había una taza de chocolate caliente en mi mesita y esta se volteó cayéndome encima en mi cabeza. Genial, lo que le faltaba a mi caída, chocolate. En ese instante llego mi madre aun con piyama y dijo:
- Hola cielo, ya veo que te levantaste ¿Disfrutaste el chocolate? Lo dejé hace unos minutos en tu mesita de noche.
- Oh, claro que lo disfruté – contesté irónicamente.
- Pero… ¿Qué tienes en el cabello Cristine? – preguntó mi madre fingiendo inocencia. Era obvio que ella ya se imaginaba la respuesta.
- Me caí de la cama y derramé el chocolate en mi cabeza cuando tropecé con la mesita – dije de mala gana.
- ¡Ya veo porque esa cara! – dijo Yess mientras reía.
- Sí, que gracioso – exclamé. - ¿Qué hora es?
- Son las once de la mañana, deberías levantarte a desayunar y explicarme que es esa cosa tan linda que me encontré esta mañana junto al periódico en la puerta. – dijo mi mamá y luego sonrió. No me gustaba esa sonrisa, siempre hacia esa sonrisa cuando ocultaba algo.
Bajé a la cocina mientras ella me hacía el desayuno y me dio otra taza de chocolate caliente. Caminé hacia el comedor mientras tomaba mi chocolate, cuando ya iba por la mitad del sorbo se me escapó todo de la boca y se me derramó en mi piyama rosa. Ya había entendido que era la cosa linda que se había encontrado mi mamá esta mañana, en la mesa del comedor estaba un gran ramo de rosas blancas y rojas, cada una junto a la otra, estaban todas a mitad de florecer completamente.
- ¡Qué hermosas! – exclamé.
- Si, ¿Verdad? Quise colocar tu regalo aquí en el comedor para que se viera más bonito. – dijo mi madre mientras entraba en la habitación
- ¿Mi regalo? – pregunté asombrada.
- Si, es tuyo. Revisa la tarjeta.
Me acerqué con cautela esperando que aquellas rosas soltaran alguna broma o liquido extraño, como si fueran a explotar o algo así. En vez de eso solo había en un costado una pequeña nota que decía:
Espero que te hayan gustado tanto como me has gustado a mí. Siempre serás la persona más especial que haya conocido.
Revisé el reverso de la nota que solo decía Cristine, pero no había una firma o nombra de quién me había dejado tan bonito regalo. No me imaginaba quien podía ser. Voltee a ver a Yess para ver si ella sabía pero solo sonreía, cuando me miró comenzó a reírse sin control durante un minuto aproximadamente y tuve que preguntarle:
- ¿Qué pasa? ¿A caso sabes quién las mando?
- No. ¡Es que creo que te levantaste del lado equivocado Cristie, estas con el pie izquierdo! Ahora cámbiate y dame tu piyama para lavarla.
Miré mi piyama y me di cuenta que estaba llena de chocolate que se me había caído. ¡Qué torpe era!
- Subiré a darme un baño – dije amargada.
Me metí en el baño para asearme con agua tibia, ya tenía suficiente de líquidos calientes por hoy. Me vestí un poco diferente, me puse una camisa blanca con estrellas negras y rojas, con una falda de color negro que era un poco abombada en las puntas y unas zapatillas negras. Miré hacia la ventana y vi a ¡Scott!, que alegría era verlo otra vez, como hacia se veía el cielo muy nublado me coloque un suéter gris de cuello largo que se abrochaba por los lados.
Me peiné diferente ya que quería verme diferente. Abrí mi cofrecito de madera y saqué de este dos horquetillas plateadas para colocármelas en el cabello, tomé un pequeño mechón de cabello delantero para recogérmelo atrás con una horquetilla e hice lo mismo con el otro lado. Cuando ya iba terminando sonó el timbre de la puerta y tomé mi celular para guardármelo en el bolsillo.
Salí corriendo de mi cuarto y baje dando saltitos en las escaleras, cuando abrí la puerta allí estaba él.
- Hola – saludó Scott.
- Hola Scott – me limité a decir.
Entonces lo miré, se veía muy lindo, llevaba puesto un abrigo gris oscuro también de cuello largo, con unos jeans de color azul oscuro. Su rostro estaba radiante, al parecer muy feliz, no pude evitarlo y sonreí, y el también imitó mi gesto, disfrutaba de aquella sonrisa que me alegraba el día y me daba un pequeño rayo de esperanza…
hallo!! ¡Caracoles! ya van mas de 200 visitas! que increíbles son!! Espero ganar en el concurso de Eslamoda.com ya que me inscribí hace unos días a ver si publican mi blog! Por fis sigan comentando y escribiendo ya que ustedes son la razón de que Cristie exista! infinitas gracias por visitarme a diario y darme su apoyo en esto...Oigan ya estoy armando la historia de James y Lily! aunque aun me falta decidir sobre el otro blog ¿Qué hijo de Harry será el personaje principal de la segunda historia? La continuación claro, diganme ustedes si es Lily, Albus o James! comenten!! No creo que pueda comentar hasta después de navidad!=( no me maten!! ya saben, noxe buena, navidad, familia, regalos! XD! Les deseo una Feliz Navidad! jojojo..!
xoxoxoxo! Mari R☆★

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